✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un análisis de 45 años halló que las temporadas locales de calor extremo se expandieron fuera de su periodo histórico en cerca de la mitad del área terrestre.
- El calor seco avanzó significativamente en 50% del área terrestre global y el calor húmedo en 48%, al comparar 1980-1989 con 2015-2024.
- El desplazamiento ocurrió hacia los meses previos o posteriores según la región, con posibles cruces con incendios forestales y huracanes.
Un análisis de 45 años encontró que las temporadas locales de calor extremo se expandieron fuera de sus meses históricos en 50% del área terrestre global para el calor seco y 48% para el húmedo. AGU Advances publicó el 10 de septiembre el estudio de Catherine C. Ivanovich, Benjamin Cook y Sonali McDermid, que comparó 1980-1989 con 2015-2024.
El desplazamiento ocurrió antes o después de la temporada según la región, mientras las alertas, los centros de enfriamiento y la adaptación del cuerpo suelen organizarse alrededor del verano.

Cómo definieron la temporada local de calor
El equipo no trató el verano como una estación universal. Para cada zona terrestre, revisó los días de 1980-1989 que se encontraban dentro del 5% más alto de las temperaturas máximas diarias.
Después eligió los tres meses consecutivos que concentraban más eventos y dejó los dos meses anteriores y los dos posteriores como periodos de transición.
Con esa referencia, comparó la década más reciente disponible, 2015-2024. El análisis no contó cualquier día caluroso: mantuvo umbrales fijos para identificar condiciones que habían sido extremas durante la década de 1980 y rastreó cuándo empezaban a aparecer fuera de la temporada local.
El estudio separó dos formas de calor:
- Calor seco: se midió con la temperatura del aire.
- Calor húmedo: se calculó con la temperatura de bulbo húmedo de globo.
La temperatura de bulbo húmedo de globo es una métrica que combina la temperatura, la humedad, el viento y la radiación solar para aproximar el estrés térmico que experimenta el cuerpo.
El equipo usó la reconstrucción climática MERRA-2 y verificó que el patrón general también aparecía en ERA5, otro conjunto global de datos atmosféricos.
La expansión cambia según la región
El calor seco se extendió significativamente en 50% del área terrestre global; el calor húmedo, en 48%. La dirección tampoco fue uniforme.
En el oeste de Estados Unidos, el este de China, el norte de África y Europa oriental aumentaron con mayor rapidez los eventos registrados en los dos meses posteriores a la temporada histórica. En Europa occidental, África austral y el noroeste de India ocurrió lo contrario: creció más la proporción de eventos en los dos meses anteriores.
En buena parte de los trópicos y subtrópicos, las temporadas de calor seco y húmedo pueden quedar separadas por un mes debido a patrones regionales como los monzones.
México aparece en varias de las señales detectadas. En el noroeste del país, la fecha mediana de los extremos de calor seco se desplazó significativamente hacia más adelante en el año.
El estudio también identifica desplazamientos posteriores del calor húmedo en una zona amplia del centro de México y cambios importantes en la expansión de esa temporada en el sur del país.
El resultado no es un pronóstico para Tijuana, Mexicali, Ciudad de México ni para cualquier otra ciudad. Es una comparación histórica a escala global que muestra que el periodo de mayor riesgo no necesariamente coincide con los meses que el calendario identifica como verano.
El riesgo aparece cuando el calendario no alcanza
Un episodio extremo antes de la temporada habitual puede llegar cuando las personas todavía no se han aclimatado y algunas medidas de enfriamiento o alertas aún no están disponibles. Si ocurre después de meses de calor, añade presión al cuerpo humano, a la infraestructura y a los servicios que ya acumularon estrés.
El calor seco tiende a ser más perjudicial para cultivos y ecosistemas. El calor húmedo incorpora la humedad y dificulta que el cuerpo se enfríe mediante el sudor, por lo que representa una carga mayor para la salud humana.
En la explicación publicada por Columbia Climate School, la autora principal, Catherine Ivanovich, resumió el resultado: “Hay asimetrías muy claras en la forma en que se expanden las temporadas de calor extremo en distintas regiones del mundo”.
Los autores señalan que esta expansión puede aumentar la coincidencia entre el calor extremo y otros peligros estacionales. En el oeste de Estados Unidos, el avance hacia el otoño podría coincidir con la temporada de incendios forestales.
En el sureste de Estados Unidos, el calor puede coincidir con la temporada de huracanes. Si varios riesgos ocurren al mismo tiempo o con poca distancia, sus efectos pueden ser mayores que los de cada fenómeno por separado.
El calentamiento promedio no explica todo
El equipo probó si bastaba con subir de manera uniforme las temperaturas de la década de 1980 usando el calentamiento promedio registrado en cada lugar. Ese escenario reprodujo buena parte de los cambios dentro de la temporada principal, pero no explicó la diferencia entre los eventos que aparecen antes y los que aparecen después.
En alrededor de 80% de las celdas terrestres analizadas, la diferencia entre los eventos ocurridos antes y después de la temporada fue significativamente distinta de la que produciría ese calentamiento uniforme. En varias regiones, además, el desplazamiento ocurrió en la dirección opuesta a la esperada.
Esto no demuestra que el cambio climático sea irrelevante. Ivanovich dijo que las observaciones no permiten calcular qué parte exacta del patrón corresponde al cambio climático, aunque considera que es el componente principal.
Los investigadores plantean que los cambios regionales en la lluvia y la humedad del suelo, el uso de la tierra, la irrigación y la variabilidad natural podrían influir de forma distinta antes y después de la temporada.
Para separar esas causas harán falta estudios regionales y simulaciones climáticas con más eventos extremos.
Una primera evidencia para ajustar las alertas
El análisis tiene una limitación: los episodios extremos son poco frecuentes y resultan todavía más raros fuera de su temporada histórica. Los autores usaron técnicas de remuestreo estadístico para evaluar esa señal, pero describen el procedimiento como imperfecto.
Por eso presentan el trabajo como una primera evidencia que necesita confirmación adicional, no como una explicación completa de las causas regionales. El estudio cuestiona que vigilar únicamente los meses más calurosos baste para cubrir el riesgo.
Los autores proponen extender los sistemas de alerta y analizar cuándo el calor extremo coincide con otros peligros estacionales. El calendario de verano, por sí solo, no basta para cubrir el riesgo en todas las regiones estudiadas: la fecha crítica depende del lugar y de si el calor es seco o húmedo.
