✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un estudio de Scripps asocia la desoxigenación del agua con la inestabilidad de los sistemas de la Tierra.
- El calentamiento, los fertilizantes y los fallos de circulación profunda vacían de oxígeno ríos y océanos.
- Científicos proponen clasificar el oxígeno disuelto como un nuevo límite planetario para evitar daños de largo plazo.
El Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego alertó que la rápida pérdida de oxígeno en los océanos, ríos y lagos del mundo está empujando al planeta hacia un estado de inestabilidad ecológica que podría tardar siglos en revertirse. Por ello, los científicos proponen incluir el oxígeno disuelto como un nuevo límite planetario para coordinar esfuerzos globales de mitigación.
La investigación, publicada el 30 de junio de 2026 en la revista Limnology and Oceanography, señala que la desoxigenación no es un problema exclusivo de los océanos. También afecta a cuerpos de agua dulce como ríos, arroyos y lagos, impactando de forma directa el acceso al agua potable y las actividades agrícolas.
La desoxigenación acuática es un fenómeno que reduce el oxígeno disuelto en todo tipo de cuerpos de agua, desde el mar abierto hasta pequeños ríos y lagos. Según el estudio, este proceso se acelera debido a tres factores principales que se alimentan mutuamente: el calentamiento global que disminuye la retención de gas, el exceso de fertilizantes y aguas residuales que saturan de nutrientes los ecosistemas, y las alteraciones en las corrientes que ventilan las profundidades.

Hacia un décimo límite planetario
El marco científico de los Límites Planetarios, diseñado en 2009, monitorea nueve procesos críticos para la estabilidad de la Tierra, como el cambio climático, la acidificación oceánica y la pérdida de biodiversidad. La autora principal del estudio, Erica Ferrer, propone sumar un décimo indicador enfocado en los niveles de oxígeno acuático.
“La salud y la estabilidad de nuestro planeta dependen de la salud y la estabilidad de los ecosistemas acuáticos, que necesitan oxígeno para funcionar con normalidad. Este estudio busca elevar el perfil de la desoxigenación acuática como una amenaza global y mostrar que no opera de forma aislada”, detalló Ferrer, quien diseñó esta propuesta junto con la oceanógrafa Lisa Levin tras participar en la cumbre climática COP25.
La falta de oxígeno altera las reacciones químicas y biológicas que regulan el clima, desplazando a especies clave y asfixiando tanto a organismos microscópicos como a peces, tiburones y mamíferos marinos que dependen de estas presas. El equipo científico, integrado por expertos de Scripps, UCLA y el Institut de Physique du Globe de Paris, advierte que ignorar esta crisis fragmenta las soluciones ambientales.
“Sumar la desoxigenación acuática al marco de los Límites Planetarios nos ayudará a entender sus efectos sobre la estabilidad del sistema terrestre. Mitigar sus impactos es una parte esencial de conservar la biodiversidad y el clima”, concluyó Ferrer.
