La AMOC se fortaleció pese a menor fuga de Agulhas

La AMOC se fortaleció pese a menor fuga de Agulhas

La AMOC se fortaleció cuando la fuga de Agulhas casi se cerró durante el Plioceno tardío.

Por Humberto Toledo el 5 de agosto del 2026 a las 12:08 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un equipo internacional dirigido por Suning Hou, de la Universidad de Utrecht, reconstruyó un millón de años de historia oceánica con dos testigos de sedimento.
  • La simulación calculó 11.78 sverdrups durante el enfriamiento M2 frente a 10.94 sverdrups en el periodo cálido posterior: una diferencia de 0.84 sverdrups, equivalente a un aumento de 7.7%, casi 8%.
  • El registro apunta a las condiciones locales del Atlántico Norte, no al aporte de sal del Índico, aunque no pronostica el futuro de la AMOC actual.

Un equipo internacional dirigido por Suning Hou, de la Universidad de Utrecht, encontró que la AMOC se intensificó hace entre 3.6 y 3.3 millones de años, mientras la fuga de Agulhas hacia el Atlántico se reducía hasta casi cerrarse. Publicado el 3 de agosto de 2026 en Nature Geoscience, el estudio señala que las condiciones locales del Atlántico Norte pesaron más que el aporte de sal del Índico durante ese episodio del Plioceno tardío.

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El supuesto de la sal que no encajó

La fuga de Agulhas es un intercambio oceánico que lleva agua cálida y salada del Índico al Atlántico en grandes remolinos, cuando la corriente de Agulhas se repliega al sur de Sudáfrica.

La explicación de libro de texto sostiene que esa sal viaja al norte con las corrientes de superficie, aumenta la densidad del agua del Atlántico Norte y facilita su hundimiento. Ese proceso forma el agua profunda que alimenta la AMOC. Menos fuga debería significar menos sal, menos hundimiento y una circulación más débil.

Los sedimentos no confirmaron esa cadena.

“Era básicamente el primer concepto de libro de texto que aprendí en la licenciatura”, dijo Hou en el comunicado de la Universidad de Utrecht.

Los fósiles marcaron el desplazamiento del frente

Para ubicar el frente subtropical, el equipo analizó 112 muestras del testigo U1475, perforado en el Plateau de Agulhas por el Programa Internacional de Descubrimiento de los Océanos. El sitio está a 2,669 metros de profundidad y a unos 500 kilómetros al sur de Sudáfrica.

El indicador fue el dinoquiste Nematosphaeropsis labyrinthus, de unos 40 micrómetros. Cuando aparecía en abundancia, el frente subtropical estaba cerca. El equipo complementó los fósiles con biomarcadores lipídicos para reconstruir la temperatura del mar.

A partir de hace 3.4 millones de años y hasta el enfriamiento M2, el frente subtropical migró hacia el norte. La región de Agulhas se enfrió unos 3 °C y aparecieron especies que hoy viven cerca del frente polar.

El corredor por el que entra el agua del Índico se estrechó y pudo cerrarse por completo. Esa conclusión se infiere de la posición del frente, no de una medición directa de la fuga.

La AMOC ganó fuerza en un escenario frío

La AMOC es la circulación de vuelco meridional del Atlántico: lleva agua cálida en la superficie hacia el norte y devuelve agua fría y densa por las profundidades. La Corriente del Golfo forma parte de ella. Según el artículo, este movimiento define el clima del Atlántico Norte y buena parte de Europa.

Durante el mismo intervalo, los registros previos mostraron un comportamiento distinto al que sugeriría la cadena de menor sal y menor hundimiento:

  • La Corriente del Atlántico Norte dejó de llegar tan al norte, según los registros de temperatura del mar de Noruega y el Atlántico subpolar.
  • La formación de agua profunda del Atlántico Norte se intensificó, pero en latitudes más bajas.
  • La termoclina, la frontera entre el agua tibia de arriba y la fría de abajo, se acercó a la superficie en toda la cuenca.

La simulación climática dio el contraste central. Durante M2, la circulación alcanzó 11.78 sverdrups, frente a 10.94 sverdrups en el periodo cálido posterior.

Un sverdrup equivale a un millón de metros cúbicos por segundo. La diferencia de 0.84 sverdrups representa unos 840,000 metros cúbicos de agua por segundo, un aumento de 7.7%, casi 8%, justo cuando la teoría esperaba una circulación más débil.

El modelo también mostró una circulación más fuerte en profundidad, pero más débil cerca de la superficie y por encima de 58° norte.

El Golfo de México repitió la señal

El segundo registro nuevo provino del sitio 625 del Ocean Drilling Program, perforado a 889 metros de profundidad en el norte del Golfo de México. Está sobre la ruta del agua cálida del Caribe que después alimenta la Corriente del Golfo y la Corriente del Atlántico Norte, el brazo superficial de la AMOC.

En este testigo, dos termómetros químicos comenzaron a separarse hace unos 3.4 millones de años. La misma señal apareció en el Plateau de Agulhas y en un tercer punto del Atlántico ecuatorial.

Tres sitios repartidos en la cuenca dejaron de parecer una rareza local y apuntaron a una reorganización del Atlántico completo. Carolien van der Weijst había detectado el patrón años antes en un solo registro. Cuando reapareció en Agulhas, la profesora Francien Peterse explicó que el equipo entendió que observaba una reorganización de toda la cuenca atlántica, y las simulaciones respaldaron esa lectura.

Una hipótesis de 1989 queda bajo revisión

La propuesta original de que la reorganización del sistema océano-atmósfera acoplaba la fuga de Agulhas con la circulación atlántica se remonta a un trabajo de Wallace Broecker y George Denton de 1989.

Casi cuatro décadas después, la evidencia geológica de este estudio no respalda que ese acoplamiento operara durante el Plioceno tardío. La sal que llegaba desde el sur no actuó como el control principal de la circulación en ese periodo.

La evidencia tiene un límite claro

El estudio no midió directamente la fuga de Agulhas. La infirió a partir de la posición del frente subtropical. Los autores advierten que las comparaciones entre el modelo y el registro geológico deben leerse con cautela cuando la diferencia es sutil: en este caso, el valor reportado es de 0.84 sverdrups sobre una base de casi 11 sverdrups.

Ningún barco salió a medir la AMOC del Plioceno. La reconstrucción combina fósiles de plancton, moléculas de grasa conservadas en el lodo y una simulación que reproduce lo que ambos registros indican.

El Plioceno no es un pronóstico actual

El estudio se refiere al Plioceno tardío, entre 3.6 y 2.6 millones de años; la reorganización que reconstruye se concentra entre 3.6 y 3.3 millones de años. Esa época tenía un nivel del mar más alto, una capa de hielo de Groenlandia más pequeña y puertas de entrada de agua dulce del Ártico distintas a las actuales.

Los autores aclaran que el resultado no ofrece un pronóstico directo para el calentamiento moderno. El artículo también recuerda que el futuro de la AMOC sigue en debate científico y cita la advertencia de colapso que Peter y Susanne Ditlevsen publicaron en 2023.

Además, en febrero de 2025, un estudio de modelado publicado en Communications Earth & Environment concluyó que la influencia de la fuga de Agulhas sobre la AMOC es limitada en el clima actual. El trabajo de Utrecht aporta la evidencia geológica de ese argumento desde un mundo más cálido que el nuestro.

El estudio no decide si la AMOC moderna colapsará. Sí delimita una conclusión para el Plioceno tardío: una fuga de Agulhas casi cerrada coincidió con una circulación profunda más intensa. Para ese periodo, el foco queda en el Atlántico Norte, donde la precipitación en latitudes altas, el hielo marino y el punto exacto de hundimiento determinan las condiciones locales de la circulación.

Fuentes: 1, 2, 3

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