✨︎ Resumen (TL;DR):
- Investigadores holandeses proponen construir una presa gigante entre Alaska y Siberia para proteger las corrientes oceánicas atlánticas.
- El proyecto busca extender el límite de carbono seguro en 500 petagramos bloqueando el agua dulce del Pacífico.
- La megaestructura amenaza la fauna del Ártico y exige una compleja cooperación entre Estados Unidos y Rusia.
Investigadores de la Universidad de Utrecht publicaron este viernes en la revista Science Advances un concepto de geoingeniería extremo: construir una presa de 80 kilómetros en el estrecho de Bering, entre Alaska y Siberia. El objetivo de Jelle Soons y Henk A. Dijkstra es evitar el colapso de la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC), el sistema de corrientes oceánicas que regula el clima global.
Los científicos utilizaron modelos climáticos para simular el cierre de esta vía fluvial con una serie de tres presas enlazadas. La estructura se elevaría un máximo de 59 metros desde el lecho marino, cruzando uno de los canales más remotos del planeta.
La AMOC es una red de corrientes oceánicas que transporta calor hacia el norte del Atlántico. Al cerrar el estrecho, la presa bloquearía la entrada de agua superficial dulce del Pacífico hacia el Ártico, evitando que se debiliten las corrientes saladas y densas que impulsan el sistema.
Según los datos del estudio, la intervención podría aumentar el presupuesto de carbono seguro de la AMOC en 500 petagramos de carbono adicionales. Sin embargo, esto solo funcionaría si la corriente no se ha debilitado ya más allá del 6 por ciento por debajo de su fuerza preindustrial.
“Este estudio es una prueba de concepto”, dijo Soons en un comunicado de la Universidad de Utrecht. “Hemos demostrado que hay escenarios en los que una presa de este tipo podría funcionar. Pero aún no sabemos qué tan realistas son esos escenarios”.

El peligro de una intervención tardía y la geopolítica
La propuesta ya enfrenta escrutinio científico. Un análisis de 2012 del Centro Nacional de Investigación Atmosférica encontró que un cierre de esta magnitud podría “crear condiciones que son propicias para desencadenar transiciones climáticas abruptas”.
Incluso los propios modelos de Soons y Dijkstra confirmaron que el tiempo de ejecución lo es todo. Si la presa se construye demasiado tarde, cuando la corriente cruce su punto de inflexión, en lugar de proteger el clima aceleraría el colapso.
Más allá de la física, los obstáculos son formidables:
- Impacto ecológico: El estrecho es un corredor migratorio vital para ballenas, morsas y mamíferos marinos.
- Desequilibrio del Ártico: Alterar las corrientes y la salinidad local destrozaría ecosistemas enteros.
- Geopolítica: Exigiría un acuerdo conjunto inédito para construir una megaestructura entre Estados Unidos y Rusia.
Soons enfatizó que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sigue siendo la máxima prioridad a nivel mundial.
“Es un poco como la cirugía para perder peso”, concluyó. “Es mejor perder peso, pero si eso no funciona, podrías considerar una intervención”.
