✨︎ Resumen (TL;DR):
- El Centro Climático Nacional de China proyecta la formación de un evento de El Niño moderado a fuerte para mayo de 2026.
- La NOAA estima un 61% de probabilidad de que el fenómeno climático se desarrolle completamente entre mayo y julio.
- Las sequías provocadas afectarían la energía hidroeléctrica, obligando a los países a quemar más combustibles fósiles.
El Centro Climático Nacional de China confirmó que un evento de El Niño de moderado a fuerte se desarrollará en mayo de 2026. Este fenómeno meteorológico persistirá hasta finales del año, elevando la probabilidad de registrar olas de calor extremo a nivel global. Expertos de Estados Unidos y Australia piden cautela frente a los pronósticos tempranos, aunque advierten que los cambios en los patrones de lluvia amenazan con paralizar la producción de energía hidroeléctrica mundial.
La Administración Meteorológica de China detectó un incremento sostenido en la temperatura de la superficie del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial. A pesar de los titulares recientes, los meteorólogos exigen descartar el término “súper El Niño”, ya que carece de validez científica formal.
Chen Lijuan, meteoróloga principal del Centro Climático Nacional, explicó que la clasificación de “súper” exige anomalías de temperatura superiores a 2.5 grados centígrados. Este límite crítico solo se ha roto una vez desde 1950, durante el ciclo de 2015-2016.
“Aunque es demasiado pronto para concluir que la Tierra alcanzará temperaturas récord este año, los riesgos asociados están aumentando significativamente”, indicó Chen.
Por su parte, el Centro de Predicción Climática de la NOAA otorgó un 61% de probabilidad a la aparición del fenómeno climático. En su reporte del 9 de abril, la agencia norteamericana calculó una posibilidad de uno entre cuatro de que el evento mute a un estado “muy fuerte”.
El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio mantiene proyecciones más agresivas. Cerca de la mitad de sus más de 20 modelos informáticos predicen que las temperaturas oceánicas de octubre superarán el umbral máximo histórico.

La barrera de la primavera y la crisis energética
La cautela de las agencias radica en la limitación de los datos actuales. La barrera de la previsibilidad de primavera es un obstáculo técnico que dificulta a los modelos climáticos pronosticar el comportamiento de El Niño durante la ventana de marzo a mayo.
El científico climático australiano Adam Reid desestimó los pronósticos apresurados con total claridad: “La única respuesta científicamente precisa a partir del 9 de abril de 2026 es ‘tal vez'”.
Si el evento se fortalece conforme avanzan los meses, las consecuencias castigarán severamente a los mercados energéticos. Las sequías extremas y las inundaciones repentinas reducirán la capacidad hidroeléctrica de potencias industriales como China.
“Eso aumentaría tanto las emisiones de carbono como el costo de la energía importada, creando un ciclo destructivo que empeora el cambio climático y ejerce presión sobre las economías”, advirtió Wang Yaqi, ingeniero superior del Centro Climático Nacional de China.
En Australia, la Oficina de Meteorología ya proyecta precipitaciones por debajo del promedio histórico para diversas zonas entre mayo y julio. Esta transición climática puede desencadenar una cadena rápida de inundaciones, sequías severas e incendios forestales incontrolables.
Los registros documentados exhiben que los peores efectos del calentamiento asociado a El Niño presentan un retraso de aproximadamente 12 meses. El ciclo crítico de 2015 precedió el calor global histórico de 2016, un patrón térmico que se calcó con las marcas de temperatura impulsadas por la crisis de 2023-2024.
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