El calentamiento rompe el vínculo entre Índico y Pacífico

El calentamiento rompe el vínculo entre Índico y Pacífico

El calentamiento global desacopla al Índico del Pacífico como ninguna erupción en mil años, según un estudio.

Por Humberto Toledo el 29 de agosto del 2026 a las 2:19 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Tres investigadores del WHOI reconstruyeron 360 años de temperatura del mar con corales, anillos de árbol y una estalagmita.
  • La correlación entre la circulación de Walker del Pacífico y el modo de cuenca del Índico llegó a 0.37 entre 1945 y 2025, frente a un promedio cercano a -0.5 durante casi todo el último milenio.
  • El calentamiento global desacopló uno de los dos modos del Índico con una señal más extrema que la de las grandes erupciones volcánicas registradas en 1,000 años.

Tres investigadores del Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) documentaron que el modo de cuenca del océano Índico dejó de seguir la relación histórica con la circulación de Walker del Pacífico. El estudio, publicado el 26 de agosto de 2026 en Nature Communications y disponible en acceso abierto, vincula el desacople con el calentamiento global: entre 1945 y 2025 la correlación llegó a 0.37, fuera del intervalo de confianza del 95% de simulaciones y reconstrucciones de los últimos 1,000 años. El cambio afecta una relación que permite anticipar lluvias y orientar decisiones de agua y agricultura en África, Asia y Australia.

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Cómo reconstruyeron 360 años de temperatura oceánica

El registro instrumental no alcanza para saber si un cambio es raro o solo infrecuente. Los termómetros oceánicos confiables apenas cubren un siglo, así que el equipo recurrió a archivos naturales.

La temperatura de la superficie del mar entre 1631 y 1990 se reconstruyó con 35 registros de coral, 3 registros de anillos de árbol y 1 estalagmita del sur de Omán. En total, el periodo cubre 360 años.

El esqueleto de un coral incorpora la química del agua en la que creció. Sus capas anuales conservan una señal de la temperatura, mientras que los anillos de los árboles y las estalagmitas registran variaciones equivalentes en tierra.

El 90% de los registros usados por el equipo era marino y estaba cerca de las zonas cuya temperatura buscaban reconstruir. Esa distribución distingue el trabajo de estudios previos, que dependían principalmente de indicadores terrestres.

Con esa evidencia, los investigadores construyeron 3 índices: la circulación de Walker del Pacífico, la circulación de Walker del Índico y el modo de cuenca del Índico.

El modo de cuenca del Índico es un modo climático que describe el calentamiento o enfriamiento del océano entero.

En condiciones normales, cuando la circulación de Walker del Pacífico se debilita, como sucede durante un año de El Niño, el Índico se calienta unos meses después. La correlación entre ambos fenómenos suele ser negativa: una señal sube mientras la otra baja.

Tambora rompió el patrón, pero solo temporalmente

Las reconstrucciones muestran que entre 1810 y 1850 la circulación de Walker del Pacífico estaba anómalamente débil. El Índico, en lugar de calentarse, se enfrió.

Ese periodo coincide con al menos 4 erupciones tropicales cuya inyección de azufre a la estratosfera superó la del Pinatubo de 1991. Entre ellas estuvo el Tambora, en 1815, la erupción más explosiva de los últimos 500 años.

La explicación planteada por el estudio es que los aerosoles volcánicos bloquean la radiación solar, pero no enfrían las dos cuencas de manera uniforme. El oeste de ambas se enfría más que el este, lo que genera vientos del oeste que debilitan la circulación de Walker del Pacífico y refuerzan la del Índico.

El resultado contradice la teleconexión habitual entre ambas regiones. Para comprobar que la señal procedía del volcanismo, los autores repitieron el análisis con simulaciones forzadas únicamente por erupciones volcánicas.

De 11 erupciones tropicales grandes ocurridas desde el año 850, solo 2 periodos dejaron una huella suficientemente fuerte para detectarse en los registros: uno a finales del siglo XIII y otro durante el siglo XIX. Las demás señales quedaron ocultas por la variabilidad interna del sistema.

El calentamiento invirtió la señal después de 1960

Desde la década de 1950, el Índico tropical se ha calentado alrededor de 0.1 °C por década, impulsado por los flujos de calor asociados a los gases de efecto invernadero. La circulación de Walker del Pacífico, por su parte, se fortaleció desde la década de 1980.

Las dos señales avanzaron en la misma dirección. Por eso la relación cambió de signo: la correlación entre 1945 y 2025 fue de 0.37, mientras que el promedio del conjunto de simulaciones rondó -0.5 durante casi todo el milenio.

Ese valor quedó fuera del intervalo de confianza del 95% tanto en los modelos como en las reconstrucciones. La cronología también acota el cambio: la correlación observada entre 1880 y 1960 todavía estaba dentro de lo normal. El desacople no acompaña a toda la era industrial, sino que aparece después.

Caroline Ummenhofer, científica senior de WHOI y coautora del trabajo, resume el hallazgo con estas palabras: “El hallazgo central es que el calentamiento global y las emisiones humanas están imponiéndose sobre la influencia natural del Pacífico en el océano Índico”.

Shawn Wang, autor principal, exestudiante e investigador posdoctoral de WHOI y ahora posdoc en la Universidad de Colorado Boulder, coloca el resultado en el registro de 1,000 años: ninguna erupción de ese periodo alteró la conexión entre las dos cuencas tanto como el calentamiento actual.

Solo uno de los dos modos del Índico cambió

El océano Índico tiene 2 modos y solo 1 se desacopló esta vez. El modo de cuenca, que representa el calentamiento o enfriamiento del océano entero, fue el que perdió su vínculo con el Pacífico.

La circulación de Walker del Índico no muestra un cambio significativo en las últimas décadas. El estudio atribuye esa estabilidad a su mayor variabilidad propia, que puede ocultar una señal externa.

Delia Oppo, investigadora emérita de WHOI y también coautora, resume el comportamiento del Índico así: “El Índico es un enorme depósito de calor capaz de desacoplarse de lo que haga el Pacífico”.

La ruptura afecta los pronósticos de lluvia

La conexión entre las dos cuencas tiene una utilidad práctica. Cuando los océanos se mueven juntos, uno permite pronosticar el comportamiento del otro con meses o años de anticipación.

De esos pronósticos dependen decisiones relacionadas con el agua y la agricultura en 3 continentes densamente poblados: África, Asia y Australia. El estudio no dice que esa herramienta haya desaparecido. Señala que una de sus piezas dejó de comportarse como lo hizo durante los 4 siglos anteriores.

El trabajo también deja límites claros. Las simulaciones reproducen la interrupción del siglo XIX durante menos tiempo que el registrado en los corales. Los autores atribuyen la diferencia a que los modelos actuales todavía representan mal las erupciones y la respuesta del océano al enfriamiento.

La evolución futura de la circulación de Walker del Pacífico sigue siendo incierta, así que la relación de largo plazo entre ambas cuencas permanece sin resolver. Las previsiones climáticas tendrán que considerar que un forzamiento externo puede desarmar conexiones que parecían persistentes.

Fuentes: 1, 2, 3

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