✨︎ Resumen (TL;DR):
- Dos estudios publicados el 9 de septiembre en Nature identificaron restos denisovanos en la cueva Bianfu, en la provincia china de Yunnan.
- El fragmento de radio y los demás fósiles humanos datan de entre 167,000 y 134,000 años.
- Más de 1,300 herramientas y más de 64,000 huesos de mamíferos relacionan el sitio con la caza y el procesamiento de presas grandes, aunque la autoría de las herramientas se infiere por el contexto arqueológico.
Dos estudios publicados el 9 de septiembre en Nature identificaron en la cueva Bianfu, en la provincia china de Yunnan, restos denisovanos de entre 167,000 y 134,000 años, incluido el primer fragmento conocido de un radio asociado con este grupo humano arcaico. El hallazgo amplía hacia el suroeste el registro fósil denisovano y vincula sus restos con la caza y el procesamiento de presas grandes en un sitio cuya secuencia cultural abarca aproximadamente de 190,000 a 70,000 años.

Una señal de colágeno donde no quedó ADN
Los denisovanos se hicieron conocidos en 2010, cuando el ADN de un pequeño hueso encontrado en la cueva de Denisova, en Siberia, reveló un linaje humano distinto. Desde entonces, los investigadores han localizado dientes, fragmentos de cráneo, una costilla y un hueso de un dedo, pero nunca un esqueleto completo. Esa escasez ha mantenido abiertas preguntas sobre su aspecto, su distribución y la forma en que vivían.
La cueva Bianfu apareció en 2019, durante un proyecto de restauración vegetal en una antigua cantera de piedra caliza. La mayor parte del sitio ya estaba destruida, pero las excavaciones recuperaron más de 60,000 fragmentos óseos, casi 1,400 artefactos líticos y restos humanos que al principio no podían atribuirse a una población concreta.
El inventario recuperado reúne cuatro dientes, dos fragmentos de cráneo, más de 1,300 herramientas de piedra y hueso y más de 64,000 huesos de mamíferos. El registro de excavación también contabiliza casi 1,400 artefactos líticos.
Para encontrar los fósiles humanos, el equipo hizo una selección morfológica basada en la forma, el grosor y la textura de los fragmentos. De más de 60,000 piezas, 22 quedaron como candidatas.
Después aplicó ZooMS. ZooMS es una técnica que identifica especies mediante la huella proteica del colágeno. El análisis determinó que tres fragmentos pertenecían al género Homo.
El análisis proteómico de hueso, dentina y esmalte confirmó la identidad denisovana de los tres huesos y dos dientes estudiados. Los cinco restos presentaban la variante específica COL1A2 R996K, una diferencia de aminoácido en una proteína del colágeno que también aparece en restos denisovanos identificados en otros puntos de Asia.
En este caso no se recuperó ADN antiguo, pero las proteínas conservaron una señal molecular suficiente para asignar los restos a los denisovanos.
El primer radio combina rasgos de dos grupos humanos
El radio es un hueso largo del antebrazo que participa en los movimientos de la mano y la muñeca. Es uno de los dos huesos largos de esa zona, y el fragmento de Bianfu conserva la parte cercana al codo.
Su cabeza y algunas proporciones proximales se parecen a las de los radios neandertales, mientras que la forma general y la geometría de la zona media se acercan más a las de los humanos modernos.
Los investigadores describen esta combinación como un conjunto de rasgos que puede reflejar demandas biomecánicas y adaptaciones conductuales distintas de las inferidas para neandertales y Homo sapiens.
El fragmento no permite reconstruir por sí solo el brazo completo ni establecer cómo se movía toda la población. Sí aporta una referencia anatómica que hasta ahora no existía para estudiar el esqueleto denisovano fuera del cráneo y los dientes.
Los dos fragmentos de cráneo también aportan información. Su bóveda es gruesa y se parece más a la de Homo heidelbergensis y otros grupos humanos arcaicos del este de Asia que a la de los humanos actuales.
Los autores interpretan esa combinación como parte de un patrón anatómico propio de los denisovanos, aunque los fragmentos son demasiado escasos para definir el aspecto de toda la población.
Un registro cultural de más de 100,000 años
La secuencia arqueológica de Bianfu abarca aproximadamente de 190,000 a 70,000 años atrás. Es un registro de más de 100,000 años, pero no prueba que el sitio haya estado ocupado sin interrupciones durante 120,000 años.
Los investigadores identificaron herramientas de piedra, útiles de hueso y huesos de animales con marcas de corte, raspado y fracturas compatibles con la extracción de médula. La mayor parte de los artefactos parece proceder de una estrategia de fabricación rápida, con núcleos y lascas obtenidos de materiales disponibles en el entorno, incluida una roca sedimentaria local.
El conjunto incluye más de 1,300 herramientas y no contiene evidencias de otro grupo humano que haya ocupado el sitio durante el periodo estudiado. Por esa asociación, los autores consideran que los denisovanos son los fabricantes más probables.
La atribución se apoya en el contexto estratigráfico y en la ausencia de otros homininos en el sitio, no en una prueba genética recuperada de cada artefacto.
Los restos de fauna apuntan a una economía centrada en presas medianas y grandes, como ciervos y bóvidos. Las marcas de carnicería y el acceso a la médula indican que los animales fueron procesados en la cueva, mientras que la escasez de mordidas de carnívoros sugiere que los homininos tuvieron acceso directo a los cadáveres.
El polen y los restos animales reconstruyen un ambiente dominado por bosques de coníferas o una estepa forestal. La cueva se encontraba en la meseta Yunnan-Guizhou durante un periodo glacial.
Los investigadores plantean que el clima relativamente templado y la disponibilidad de alimento pudieron convertir la región en un refugio favorable para los denisovanos. Presentan esa interpretación como una hipótesis ambiental, no como una prueba de que el sitio fuera ocupado sin interrupciones durante 120,000 años.
Bianfu extiende el mapa fósil denisovano
La cueva Bianfu se ubica en una zona que conecta la meseta Qinghai-Tíbet con el este, el sur y el sureste de Asia. Sus restos amplían hacia el suroeste la distribución fósil conocida de los denisovanos, y el equipo considera que el sitio conserva el registro más abundante de este grupo fuera de la cueva de Denisova, en Siberia.
Los genomas modernos ya habían demostrado que los denisovanos se mezclaron con antepasados de algunas poblaciones de Asia y Oceanía. Bianfu aporta ahora un contexto físico y cultural para entender dónde vivían, qué animales cazaban y qué herramientas utilizaban.
El descubrimiento no resuelve todas las preguntas. Todavía no existe un esqueleto denisovano completo y los restos conocidos siguen siendo, en su mayoría, fragmentarios.
La combinación de selección morfológica, ZooMS y proteómica podría ayudar a revisar otras colecciones con miles de fragmentos y localizar huesos largos para comparar mejor la anatomía y las adaptaciones de los denisovanos. Por ahora, Bianfu aporta el primer radio conocido de este grupo, mientras la anatomía completa de los denisovanos sigue sin poder reconstruirse.
