✨︎ Resumen (TL;DR):
- Kent M. Hups descubrió en 2025 un rastro probablemente atribuible a un T. rex adulto en el suroeste de Dakota del Norte.
- El estudio describe cuatro pisadas de tres dedos, de unos 90 centímetros, alineadas a lo largo de cerca de 7 metros; su marcha se estima entre 5.6 y 7.2 km/h.
- El Denver Museum of Nature & Science prevé trasladar tres huellas a Denver en helicóptero durante el otoño boreal de 2026.
Paleontólogos del Denver Museum of Nature & Science, en Colorado, y de la Liverpool John Moores University, en Inglaterra, describieron el primer rastro probablemente atribuible a un Tyrannosaurus rex adulto. El maestro Kent M. Hups lo descubrió en 2025, cerca de Marmarth, en el suroeste de Dakota del Norte, Estados Unidos. Las cuatro huellas de tres dedos permiten estimar que el animal avanzaba entre 5.6 y 7.2 km/h hace 66.5 millones de años, a un ritmo comparable al de una persona a paso rápido.
El Journal of Vertebrate Paleontology publicó el estudio el 8 de septiembre de 2026. Hasta ese momento, a los T. rex adultos solo se les habían atribuido huellas aisladas, insuficientes para seguir cómo se movía el animal.
Las cuatro pisadas tienen tres dedos, miden unos 90 centímetros cada una y se alinean a lo largo de aproximadamente 7 metros.

Cómo apareció el rastro en Dakota del Norte
El hallazgo ocurrió durante una campaña de campo del museo en terrenos federales administrados por el Servicio Forestal de Estados Unidos, cerca de Marmarth. Hups, maestro de Northglenn High School, en Colorado, participaba como voluntario. Tras un reemplazo de rodilla, buscaba una salida más fácil de un valle estrecho y rocoso cuando vio sobresalir del suelo algo parecido a tres dedos gigantes.
Tyler Lyson, curador sénior de paleontología de vertebrados del museo, no se convenció con una o dos huellas. Quería ver un patrón. Marcó el lugar donde debía aparecer una tercera y un amigo suyo cavó ahí hasta encontrarla.
“Como maestro, siempre les digo a mis alumnos que la ciencia empieza con la curiosidad, la pasión y la observación cuidadosa. Nunca imaginé que eso podría llevarme a un descubrimiento como este”, dijo Hups, coautor del artículo, en el comunicado del museo.
La secuencia que faltaba para seguir al T. rex adulto
Un rastro de huellas es una secuencia de marcas que permite seguir el desplazamiento de un animal; una huella aislada no ofrece esa misma lectura.
Antes de este hallazgo, los científicos solo habían identificado dos huellas aisladas de T. rex adulto en todo el mundo:
- Nuevo México: una huella aislada descrita en 1994 y atribuida a un T. rex adulto.
- Montana: otra huella aislada descrita en 2008, también atribuida a un T. rex adulto.
- Canadá y Wyoming: rastros de tiranosaurios más pequeños, dejados por T. rex jóvenes o por especies emparentadas.
La Formación Hell Creek complicó durante años la búsqueda de rastros. Era una planicie de inundación surcada por arroyos y pantanos que conserva bien los huesos, pero sus corrientes solían borrar las pisadas.
En esa formación solo se conocía otro rastro, hallado a finales de los noventa en el condado de Harding, Dakota del Sur. Sus huellas eran más pequeñas y no correspondían ni a T. rex ni a Triceratops. El nuevo rastro se sitúa poco antes del impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios y dejó el cráter de Chicxulub en la península de Yucatán.
La atribución apunta al T. rex, pero no es definitiva
El propio título del artículo presenta el hallazgo como un rastro probablemente atribuible a un Tyrannosaurus rex adulto. El equipo señaló al T. rex como el animal más probable por el tamaño excepcional de las huellas y la forma estrecha de sus dedos. También consideró el ángulo estrecho entre las marcas y la abundancia de fósiles de la especie en la zona.
El T. rex juvenil que el museo llama Teen Rex apareció a poco más de 10 millas, unos 16 kilómetros, del rastro. Además, un fragmento de diente de tiranosaurio salió a menos de media milla, cerca de 800 metros. Ese fragmento no permite saber de qué especie era.
Las huellas tampoco conservan mucho detalle anatómico. No son hundimientos, sino moldes naturales de arenisca cementada con carbonato de calcio. Se formaron en las depresiones que el animal dejó en lodo blando. La erosión se llevó la roca más suave de alrededor y dejó los moldes expuestos; la superficie quedó muy fracturada.
Por eso, las marcas conservan poco detalle anatómico fino más allá del tamaño y el número de dedos. En paleontología, ese límite se resume así: las huellas no son pies.
La zancada sugiere un paso rápido
El rastro registra dos pisadas izquierdas y dos derechas. La zancada, es decir, la distancia entre dos huellas del mismo pie, ronda los 4 metros.
A partir de esa separación, los investigadores estiman que el animal avanzaba entre 5.6 y 7.2 km/h. El museo advierte que se trata de una cifra aproximada porque las huellas están muy erosionadas. Es un ritmo coherente con el de otros rastros de grandes terópodos, el grupo de dinosaurios bípedos al que pertenece el T. rex.
“Los huesos nos dicen muchísimo sobre estos animales, pero las huellas capturan un momento de comportamiento. Con un rastro podemos seguir de verdad a un animal mientras se desplazaba por el paisaje. Eso es increíblemente raro en el caso del T. rex”, dijo Lyson en el comunicado del museo.
Peter Falkingham, profesor de paleobiología de la Liverpool John Moores University y especialista en huellas de dinosaurio, encabezó el estudio sin haber visto el rastro en persona. Evan Tamez-Galvan, investigadora del museo, escaneó cada huella en 3D en el sitio.
Falkingham revisó los modelos en su computadora y en realidad virtual, lo que le permitió examinarlos tan de cerca como sus colegas en campo. Los mismos modelos sirven para fabricar reproducciones físicas.
Tres huellas viajarán a Denver
Durante el verano de 2026, el equipo envolvió en yeso tres huellas para protegerlas durante el traslado, con permiso del Servicio Forestal. El museo prevé extraerlas en helicóptero durante el otoño boreal de 2026, llevarlas a Denver y compartir con sus visitantes avances de la recuperación durante el invierno.
El recuento publicado tiene una diferencia pendiente. National Geographic describe cinco huellas en el sitio, mientras el comunicado del museo y los resúmenes del artículo hablan de cuatro. Ninguna de las fuentes consultadas explica la diferencia.
Antes de este hallazgo, lo que se sabía de cómo caminaba un T. rex adulto provenía sobre todo de sus huesos. Este rastro aporta la primera estimación de velocidad basada en una secuencia de pisadas. La atribución al T. rex sigue siendo probable y el recuento del sitio todavía no cuadra.
