IA detecta 174,929 señales del fondo del manto

IA detecta 174,929 señales del fondo del manto

Una IA detectó 174,929 precursores PKP y ubicó seis zonas del fondo del manto.

Por Humberto Toledo el 29 de agosto del 2026 a las 11:09 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un equipo de la Academia China de Ciencias revisó más de 2 millones de formas de onda de cerca de 5,000 sismos registrados entre 1990 y 2024.
  • El sistema aisló 174,929 precursores PKP y reveló cinturones continuos a unos 2,900 kilómetros de profundidad, donde antes aparecían parches aislados.
  • El catálogo DeepScatter-PKP señala seis zonas para futuros estudios, pero todavía no confirma estructuras nuevas.

Un equipo del Instituto de Geología y Geofísica de la Academia China de Ciencias usó aprendizaje profundo para revisar más de 2 millones de formas de onda de cerca de 5,000 sismos registrados entre 1990 y 2024. El sistema aisló 174,929 precursores PKP y el catálogo resultante reveló que varias anomalías del fondo del manto, a unos 2,900 kilómetros de profundidad, forman cinturones continuos en vez de parches aislados. El trabajo también señala seis zonas para próximos estudios, aunque todavía no confirma estructuras nuevas.

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Una señal débil que llega antes de la onda principal

Un precursor PKP es una onda sísmica que se desvía al encontrar una irregularidad pequeña justo encima del núcleo y permite ubicar ese obstáculo. La señal atraviesa el núcleo externo líquido, pero no el núcleo interno sólido. Por eso llega al sismógrafo unos segundos antes que la PKIKP, la onda fuerte que sí cruza el centro del planeta.

Ese adelanto permite localizar la irregularidad que desvió la onda. El reto está en encontrarla: los precursores son débiles y quedan enterrados en archivos sísmicos enormes.

La búsqueda manual exige revisar los registros uno por uno. Es un proceso lento y subjetivo; dos especialistas pueden discrepar sobre si un trazo corresponde a un precursor genuino.

El equipo chino usó una red neuronal como primer filtro. El modelo ordenó los registros por calidad y determinó cuáles contenían precursores. Después, los investigadores revisaron a mano los errores, corrigieron esos casos y devolvieron los ejemplos al entrenamiento.

El resumen que el equipo presentó en la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias describe el procedimiento como aprendizaje profundo supervisado con optimización iterativa guiada por humanos. El análisis se aplicó a sismos de magnitud Mw 6.0 o mayor.

Más datos ordenaron el mapa del fondo del manto

Los mapas previos mostraban las anomalías como parches dispersos, casi aleatorios. El propio muestreo escaso explicaba parte de esa apariencia. Con muchas más observaciones, varias manchas dejaron de verse aisladas y pasaron a formar franjas largas y continuas a lo largo del límite entre el manto y el núcleo.

El artículo publicado en Journal of Geophysical Research: Solid Earth presenta el resultado como un orden de magnitud más de observaciones que los catálogos globales anteriores.

El resumen presentado por el equipo en Viena ubica los cinturones sobre todo bajo la región panamericana y el margen occidental del Pacífico. El equipo destaca dos cinturones; uno de ellos se extiende bajo América.

La ubicación importa porque lo que ocurre en esa frontera regula cómo se mueve el manto y cuánto calor asciende. Ese comportamiento condiciona la temperatura del magma bajo un volcán o una dorsal oceánica.

Las diferencias pueden influir en si ocurre una erupción y en su violencia, porque cada tipo de roca se calienta a temperaturas distintas.

La cifra final es menor que la preliminar

El catálogo reúne cifras que corresponden a etapas distintas del proyecto:

  • Más de 2 millones de formas de onda: registros de cerca de 5,000 sismos ocurridos entre 1990 y 2024.
  • 174,929 precursores PKP: señales de alta calidad identificadas en el artículo revisado, publicado en 2026.
  • 227,770 precursores: conteo de la versión preliminar presentada en el resumen para la Asamblea General de la EGU el 13 de marzo de 2026, con la misma ventana de datos.
  • 6 zonas: áreas señaladas como prioridad para los siguientes estudios.

La cifra publicada es 174,929. El resumen de congreso era material preliminar y sus números podían cambiar durante la revisión por pares. En este caso, el conteo bajó de 227,770 a la cifra reportada por el artículo revisado.

Seis zonas para investigar, no estructuras confirmadas

El artículo no presenta las seis zonas como hallazgos cerrados. Los autores escriben que probablemente alojan heterogeneidades importantes nunca documentadas y las ofrecen como “objetivos prioritarios claros” para explorar el interior profundo.

Son regiones que los estudios de precursores habían muestreado mal. El equipo pide volver a ellas con varios tipos de onda sísmica y mayor resolución.

Entre las candidatas mencionadas están zonas bajo Eurasia de alta latitud, Asia Central y el Atlántico Sur. El resumen presentado en Viena añade el entorno circumantártico. Estas áreas siguen siendo candidatas, no estructuras confirmadas.

Los dispersores aparecen en dominios rápidos y lentos

El fondo del manto contiene dos manchas gigantes de baja velocidad sísmica, conocidas como provincias LLSVP. El artículo las menciona como uno de los elementos que podrían generar los dispersores que producen los precursores PKP.

El resumen de Viena agrega que los dispersores aparecen tanto en dominios de alta velocidad como de baja velocidad. Por eso, el equipo plantea que sus orígenes son diversos e independientes y que no están confinados a los límites de las provincias LLSVP.

El artículo interpreta las estructuras con cautela. Podrían ser pilas termoquímicas formadas por alguna combinación de restos de losas subducidas en varios episodios, fusión parcial localizada, transiciones minerales e interacción con esas provincias de baja velocidad.

Los autores también sugieren que parte de ese material pudo llegar arrastrado hacia el fondo por la subducción. Son posibilidades para explicar las señales, no una identificación definitiva de las seis zonas.

DeepScatter-PKP entrega una ruta de seguimiento

Los autores bautizaron el catálogo como DeepScatter-PKP. Su aporte inmediato es reducir los huecos del mapa del fondo del manto y convertir varias anomalías dispersas en objetivos geográficos concretos.

La siguiente comprobación depende de los estudios que el equipo propone para esas seis zonas. Tendrán que usar varios tipos de onda sísmica y mayor resolución para determinar qué heterogeneidades producen los precursores.

Hasta entonces, los cinturones son una lectura más completa de las señales disponibles, no una lista de estructuras ya confirmadas.

Fuentes: 1, 2, 3

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