Utah guarda 1.5 millones de m³ de hielo bajo rocas

Utah guarda 1.5 millones de m³ de hielo bajo rocas

La Universidad de Utah calculó 1.5 millones de m³ de hielo bajo rocas, equivalentes a 600 piscinas olímpicas.

Por Humberto Toledo el 29 de agosto del 2026 a las 9:57 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La Universidad de Utah registró variaciones de gravedad en 232 puntos y reconstruyó en 3D el hielo oculto del monte Timpanogos.
  • El modelo calcula 1.5 millones de m³ de hielo, equivalentes a unas 600 piscinas olímpicas, con 46 metros de profundidad máxima.
  • El depósito puede liberar agua fría al final del verano, pero el calentamiento aumenta la inestabilidad y el riesgo de colapsos.

La Universidad de Utah calculó que el glaciar de rocas del monte Timpanogos, cerca de Salt Lake City y Provo, guarda alrededor de 1.5 millones de metros cúbicos de hielo, equivalentes a unas 600 piscinas olímpicas, bajo una capa de escombro. El equipo registró variaciones diminutas de la gravedad en 232 puntos para reconstruir el depósito en 3D y estimar una reserva de agua que puede alimentar arroyos y agua subterránea al final del verano.

Glaciar de rocas es una geoforma de piedra suelta que conserva hielo enterrado y puede desplazarse lentamente cuesta abajo. Como el hielo queda cubierto por piedra suelta, no se ve desde arriba.

Bronson Cvijanovich, autor principal del estudio, también comparó ese volumen con el de la mayor pirámide de Giza.

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La gravedad reveló el hielo oculto

El glaciar de rocas del monte Timpanogos está en un circo de la cordillera Wasatch, sobre el lago Emerald. Utah tiene 836 formaciones de este tipo, pero casi no había datos sobre la cantidad de agua que guardan.

Durante el otoño de 2024, el autor principal Bronson Cvijanovich subió 6 veces al circo para llevar un gravímetro hasta el hielo enterrado. Cvijanovich cargó el instrumento por 8 kilómetros de sendero y el equipo tomó lecturas en 232 puntos separados por 25 metros, con una malla tendida sobre las rocas.

La lógica física es directa: la roca que forma la montaña es mucho más densa que el hielo. Por eso, la aceleración de la gravedad disminuye ligeramente sobre las zonas donde el hielo es más grueso.

El equipo corrigió cada lectura por la posición del Sol y la Luna, el terreno de alrededor, la latitud y la altitud. Con los datos ya corregidos, desarrolló un método propio de inversión bayesiana para convertir esas variaciones en un volumen tridimensional.

El geofísico Michael Thorne señaló que el cálculo consumió meses de tiempo de cómputo. El mapa interno alcanza 46 metros de profundidad en su punto más grueso.

El primer estudio apareció el 26 de agosto de 2026 en Journal of Geophysical Research: Earth Surface. Leif Anderson, glaciólogo, resumió la escala desde el sendero: “podría haber 120 pies de hielo enterrados bajo tus pies”, unos 37 metros.

El núcleo es 83% hielo, no toda la formación

Cvijanovich resumió el núcleo rico en hielo con esta frase: “el Timpanogos es 83% hielo y 17% roca suelta”. Ese reparto corresponde al núcleo, no a la formación completa.

El modelo preferido de dos capas atribuye alrededor de 72% del volumen total al hielo y 28% al escombro. También calcula un espesor promedio de 18.8 metros y un volumen de hielo de 1.55 millones de m³; el comunicado universitario redondeó esta última cifra a 1.5 millones.

  • Volumen de hielo: 1.55 millones de m³, frente a los 1.5 millones de m³ redondeados en el comunicado.
  • Dimensiones: unos 800 metros de largo y entre 100 y 200 metros de ancho, en una cuenca orientada al norte.
  • Movimiento: la superficie se desplaza cuesta abajo entre 8 y 20 centímetros al año, por lo que la formación se clasifica como activa.
  • Profundidad máxima: 46 metros, de acuerdo con la reconstrucción tridimensional.

Del Timpanogos a 48 gigatoneladas

El equipo construyó una relación entre la superficie visible y el volumen de hielo enterrado a partir del Timpanogos y de otros 10 glaciares de rocas con mediciones geofísicas previas. Al aplicar esa relación a los cerca de 50,000 glaciares de rocas conocidos en el mundo, obtuvo una estimación de 48 gigatoneladas de agua.

Para Utah, la estimación llega a alrededor de 1 gigatonelada, equivalente a 1 km³ de agua o unas 400,000 piscinas olímpicas. Esta cifra corresponde a la extrapolación para las formaciones del estado, no al Timpanogos, cuyo volumen calculado equivale a unas 600 piscinas.

La extrapolación sigue siendo incierta porque los investigadores han cartografiado por dentro muy pocos glaciares de rocas. El trabajo reconoce un límite: los investigadores han cartografiado por dentro muy pocos de estos cuerpos.

Los derrumbes sellaron el hielo después de la glaciación

El segundo estudio, con Isaiah Davies como autor principal, apareció el 2 de abril de 2026 en Geophysical Research Letters y explica de dónde provino el hielo. Los glaciares de rocas se forman al pie de paredes empinadas que liberan material de manera constante: los derrumbes cubren la nieve que sobrevivió al verano y la sellan bajo una capa aislante.

Los años con mucha nieve, veranos frescos y desprendimientos grandes son los que suman hielo. En el circo del Timpanogos, el equipo documentó más de 70 parches de escombro sobre nieve.

El depósito no es un remanente del máximo glacial de hace entre 21,000 y 18,000 años. Se acumuló durante milenios, después de que los glaciares se derritieran.

Anderson sostiene que el Timpanogos sigue sumando hielo hoy. Fuera de unas pocas decenas de formaciones bajo investigación activa, los investigadores todavía no pueden determinar cuáles siguen creciendo y cuáles ya perdieron su hielo.

Agua tardía para la cuenca, con un riesgo creciente

El hielo enterrado cambia el calendario del deshielo. La capa de escombro lo aísla, así que se derrite más despacio que un glaciar expuesto; su aporte llega cuando ya desapareció la nieve de las cordilleras Wasatch y Uinta.

Anderson explicó que ese deshielo alimenta arroyos y agua subterránea al final del verano y puede ser “una contribución importante a la cuenca”. El agua también sale más fría, una condición que favorece a las especies que dependen de ese rango de temperatura.

Con el calentamiento, Anderson advirtió que los glaciares se encogen, se vuelven más inestables y que los colapsos catastróficos van en aumento. En la Wasatch se suman la falla que le da nombre y la posibilidad de sismos de magnitud 7 que sacudan laderas cargadas de material suelto.

Anderson señaló dónde buscar el hielo que falta en Utah: alrededor del Timpanogos y en Little Cottonwood Canyon.

En los Andes, medir el hielo tiene efecto legal

En los Andes Áridos, la cantidad de hielo dentro de los glaciares de escombros también tiene consecuencias prácticas. El IANIGLA-CONICET calcula que pueden contener entre 35% y 70% de hielo en su interior y aportar entre 25% y 50% del caudal total de los cursos de agua, sobre todo en años secos.

Según el Inventario Nacional de Glaciares, en 2018 se identificaron 5,769 km² de hielo en la cordillera argentina, de los cuales 674 km² eran glaciares de escombros. La actualización de los Andes Desérticos, publicada en diciembre de 2024, registró, en cerca de una década, una caída de 17% en la superficie con glaciares y de 23% en los manchones de nieve perennes.

La Ley 27.804, publicada en el Boletín Oficial argentino el 24 de abril de 2026, reescribió la Ley de Glaciares 26.639 e incorporó un principio precautorio. Todo glaciar o geoforma periglacial incluido en el Inventario queda protegido hasta que la autoridad competente verifique que no cumple funciones hídricas.

Cuando la autoridad lo constata “sobre la base de estudios técnico-científicos”, la geoforma sale del Inventario y deja de estar alcanzada por la ley. La norma prohíbe la exploración y explotación minera e hidrocarburífera, además de la instalación de industrias, en los glaciares y el ambiente periglacial identificados por la autoridad competente.

Por eso, saber cuánto hielo guarda un montón de piedras puede definir si esa geoforma cumple funciones hídricas y mantiene la protección legal.

Por ahora, el mapa interno existe para un solo glaciar de rocas entre las 836 formaciones de Utah y los cerca de 50,000 glaciares de rocas conocidos en el mundo. Del resto se conoce el contorno visible desde un satélite, pero no cuánto hielo permanece debajo. El volumen de esas otras formaciones sigue sin medirse por dentro.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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