✨︎ Resumen (TL;DR):
- Los desarrolladores ahora contratan consultores acústicos antes de levantar el edificio para medir el ruido de fondo y preparar permisos.
- En marzo de 2026, Gallup encontró que 71% de los estadounidenses rechaza un centro de datos cerca de casa; solo 9% de los opositores mencionó el ruido.
- Un vecino de Southaven registró más de 60 decibeles a las 22:15, frente a la guía nocturna de la OMS, que recomienda menos de 40 dB(A).
Los desarrolladores de centros de datos están contratando consultores acústicos antes de construir, porque sus sistemas de enfriamiento operan 24 horas y los generadores, junto con plantas eléctricas propias, ya provocaron demandas vecinales en Estados Unidos. Bloomberg Businessweek reportó este cambio a partir del trabajo del acústico Patrick Murray: la medición del ruido de fondo ahora entra en la planeación del predio, el trámite local y las conversaciones con vecinos.

La queja menos mencionada ya llegó a tribunales
Gallup preguntó por primera vez en marzo de 2026 si los estadounidenses aceptarían un centro de datos de inteligencia artificial en su zona. Siete de cada diez respondieron que no, un 71% de los encuestados; 48% se declaró fuertemente en contra. La encuesta telefónica incluyó a 1,000 adultos y tuvo un margen de error de 4 puntos.
En el mismo levantamiento, la oposición a una planta nuclear cercana llegó a 53%. El ruido aparece poco en la encuesta, pero ya forma parte de una demanda federal.
Entre el 1 y el 15 de abril, Gallup pidió a 1,561 opositores que explicaran su razón. La mitad habló del uso de recursos; el agua y la energía aparecieron con 18% cada una. La contaminación llegó a 16% de las respuestas y el ruido sumó 9 puntos porcentuales, la mitad de lo registrado para el agua.
En junio, tres vecinos de Southaven, Mississippi, demandaron ante una corte federal a xAI, su filial MZX Tech y SpaceX. Presentaron el caso en nombre de una clase que estiman en más de 10,000 personas, por el ruido y las vibraciones de la planta de gas que alimenta los centros de datos Colossus I y Colossus II.
Los demandantes alegan dolores de cabeza, zumbido de oídos y noches sin dormir. Uno de ellos, Jason Haley, empezó a medir con un sonómetro desde su patio y registró más de 60 decibeles a las 22:15, de acuerdo con CBS News.
En Mount Pleasant, Wisconsin, un grupo de residentes demandó en julio por ruido “irrazonable y excesivo”. En Lowell, Massachusetts, una demanda de abril alega que el enfriamiento de un centro de datos interrumpe el sueño de los vecinos, según el recuento de CBS News.
El 28 de agosto, los sindicatos de la construcción de Estados Unidos advirtieron que retirarán su apoyo a los políticos que frenen estos proyectos. El ruido es la queja menos mencionada en Gallup, pero ya está en el centro de una disputa judicial y política.
Los decibeles no cuentan lo mismo
Las cifras citadas en esta discusión miden cosas distintas. Una guía habla de un promedio anual fuera de las habitaciones; otra fija un nivel dentro de la recámara durante la noche, mientras la demanda de Southaven parte de una lectura puntual en un patio.
- Guía nocturna de la OMS: menos de 40 dB(A) como promedio anual, identificado como Lnight, en el exterior de las habitaciones, para evitar efectos en la salud.
- Guía de ruido comunitario de la OMS: menos de 30 dB(A) dentro de la recámara durante la noche, como referencia para un sueño de buena calidad.
- Lectura en Southaven: más de 60 decibeles en un patio a las 22:15, una medición puntual reportada por CBS News.
Por eso, los más de 60 decibeles de Haley no son el mismo indicador que el promedio anual Lnight de la OMS. La hora, el punto de medición y el criterio utilizado cambian lo que la cifra puede demostrar.
El estudio empieza antes de que exista el edificio
Bloomberg Businessweek describió el cambio el 26 de agosto de 2026, a partir del caso del acústico Patrick Murray. Los consultores que antes llegaban cuando el edificio ya estaba de pie, para atender quejas o diseñar amortiguamiento, ahora entran antes de que exista la obra.
Su trabajo comienza con el ruido de fondo del predio. También sirve para preparar el trámite ante la regulación local y hablar con los vecinos que se oponen.
El motivo es mecánico. Un centro de datos enfría sus equipos durante 24 horas. La instalación suma generadores y, cada vez más, plantas eléctricas propias, una combinación que ya produjo demandas vecinales en Mississippi, Wisconsin y Massachusetts.
Quién paga la línea base también está en disputa
Vecinos y colectivos cuestionan si los estudios acústicos financiados por el desarrollador reflejan el ruido que ya existe en el sitio. Los consultores defienden su trabajo como una medición objetiva y científica, según el reporte de Bloomberg Businessweek.
Murray admite que el tema se politizó en exceso y sostiene que ni las comunidades ni los desarrolladores ganan si los datos de ruido se tuercen o se malinterpretan.
La medición de línea base es un registro acústico que fija cuánto ruido había en el terreno antes de la obra. De ese punto de partida depende qué cuenta como aumento, qué cabe dentro de la ordenanza y qué puede exigirse en una audiencia de permisos.
Quien encarga el estudio elige cuándo medir, dónde colocar el sonómetro y con qué criterio descontar el ruido de fondo. Por eso, el momento de la medición y la forma de leerla forman parte del pleito, no son un detalle técnico separado de la autorización.
En Southaven, la ingeniería llegó tarde
La empresa levantó una barrera acústica, un terraplén y una cortina de árboles. El alcalde Darren Musselwhite describió ese paquete en una publicación de Facebook en febrero y habló de un gasto de millones de dólares. Los demandantes sostienen que el ruido siguió igual.
En su correspondencia con Haley, Musselwhite reconoció el problema y en marzo le sugirió que considerara vender su casa, según los correos que el vecino compartió con CBS News. La cadena buscó al alcalde en varias ocasiones y no obtuvo respuesta.
En México, la disputa sigue centrada en el agua
Querétaro es el centro de esta industria en México. La Asociación Mexicana de Data Centers, citada por IMER Noticias, señala que el Bajío concentra la mayor parte de la expansión y que el estado reúne casi la mitad de la capacidad energética que México destina a estas instalaciones.
La proyección es rebasar 1,500 megawatts hacia 2030, con más de 18,000 millones de dólares de inversión directa. La protesta organizada en Querétaro por la Asamblea Chichimeca Otomí y colectivos ambientalistas apunta al agua y la electricidad, no al ruido.
El gobierno estatal permite que los centros ubicados dentro de parques industriales eviten la manifestación de impacto ambiental. Según IMER Noticias, eso deja a los vecinos sin información sobre cuánta agua y energía consumen esos proyectos.
Sin ese trámite tampoco hay una medición del terreno antes de la obra, que es justamente el estudio que los desarrolladores estadounidenses están pagando por adelantado.
La norma mexicana sí fija horarios y decibeles
La NOM-081-SEMARNAT-1994 sigue vigente en el Catálogo Mexicano de Normas. Con la modificación de su numeral 5.4, publicada en 2013, la SEMARNAT fija para las fuentes fijas, con medición fuera del predio, 55 dB(A) de 6:00 a 22:00 y 50 dB(A) de 22:00 a 6:00 en exteriores de zonas residenciales.
Para zonas industriales y comerciales, los límites son 68 y 65 dB(A). Como referencia, la lectura de Haley, de más de 60 decibeles a las 22:15, queda por encima de las dos cifras residenciales mexicanas.
El acústico llega antes porque el ruido puede fijarse en una cifra fechada mientras el terreno sigue vacío. El agua y la electricidad se discuten con proyecciones y facturas futuras; el ruido, con una medición tomada en un punto concreto que después alguien tendrá que defender ante una audiencia o un juzgado.
En Estados Unidos, ese dato ya aparece en las demandas de vecinos. En Querétaro, la protesta sigue concentrada en el agua y la electricidad. El límite legal existe; en los proyectos que evitan la manifestación de impacto ambiental, lo que no se mide antes de la obra es el ruido que había cuando el terreno todavía estaba vacío.
