✨︎ Resumen (TL;DR):
- Naman S. Bajaj dirigió a un equipo de la Universidad de Arizona que revisó datos de archivo de MIRI sobre 72 discos protoplanetarios.
- La emisión extendida apareció en 66 discos; los vientos cónicos de hidrógeno molecular, en 46, y los chorros rápidos de neón ionizado, en 40.
- El gas sale primero por chorros y vientos magnéticos y después por fotoevaporación. Los planetas gigantes deben formar su atmósfera antes de que el disco pierda la materia prima.
Un equipo dirigido por Naman S. Bajaj, doctorando del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona, revisó con MIRI, el instrumento de infrarrojo medio del telescopio espacial James Webb, 72 discos protoplanetarios alrededor de estrellas jóvenes parecidas al Sol. El estudio, publicado el martes 25 de agosto de 2026 en The Astronomical Journal, detectó emisión extendida en 66 sistemas y describe cómo los vientos magnéticos ceden el paso a la fotoevaporación. Ese relevo fija el tiempo disponible para que los planetas gigantes acumulen una atmósfera.

La muestra tuvo 72 discos, pero la señal apareció en 66
El número 72 corresponde al catálogo revisado, no al número de vientos detectados. Bajaj y sus coautores usaron observaciones de archivo del James Webb correspondientes a 72 estrellas jóvenes parecidas al Sol.
Un disco protoplanetario es un disco denso de gas que rodea a una estrella recién nacida y aporta la materia prima para la formación planetaria. MIRI es un instrumento de infrarrojo medio del James Webb que el equipo usó para revisar esas observaciones. Cada disco funciona como una fotografía de una etapa distinta en la vida temprana de un sistema planetario; juntas, las 72 observaciones forman una secuencia.
Los cuatro datos no describen lo mismo: 72 es la muestra, mientras que 66, 46 y 40 corresponden a señales identificadas con distintos trazadores.
- 72 discos: tamaño de la muestra protoplanetaria analizada con datos de archivo de MIRI.
- 66 discos: emisión extendida de hidrógeno molecular o neón ionizado.
- 46 discos: vientos cónicos identificados mediante hidrógeno molecular.
- 40 discos: chorros rápidos identificados mediante neón ionizado.
Los 40 sistemas que mostraron un chorro de neón también presentaron señal de viento, trazada por hidrógeno molecular o por oxígeno. Esa relación permite distinguir los movimientos del gas en las distintas etapas del disco.
El neón cambia de señal con la edad del disco
El neón ionizado no señala siempre el mismo proceso. En los sistemas jóvenes marca los chorros veloces, mientras el hidrógeno molecular dibuja los vientos anchos.
Cuando los chorros y los vientos magnéticos se debilitan, los fotones de rayos X consiguen atravesar el material. Entonces ese mismo neón aparece en el movimiento lento y amplio de la fotoevaporación. En esa fase, el hidrógeno molecular traza vientos débiles o directamente ninguna señal, según explicó Bajaj en el comunicado de la Universidad de Arizona.
El neón ionizado es un estado del neón que aparece cuando una fuente de alta energía le arranca un electrón y permite detectarlo con el infrarrojo medio del Webb. Su presencia indica que el gas recibió radiación capaz de ionizarlo.
El disco pierde gas en dos etapas
El trabajo describe dos mecanismos que se suceden durante los primeros 10 millones de años de un sistema. Primero actúan los chorros y los vientos que lanza el campo magnético del disco. Después, la radiación de la propia estrella impulsa la fotoevaporación.
El punto de partida es una estrella recién nacida rodeada por un disco denso, con su propio campo magnético. El viento magnético es un flujo de gas que sigue las líneas de ese campo y abandona el sistema a entre 16 y 161 kilómetros por segundo.
La Universidad de Arizona describe ese flujo como tan masivo que bloquea los fotones de rayos X e impide que lleguen al disco.
Después de unos millones de años, el viento magnético pierde fuerza. La radiación de alta energía de la estrella, en forma de rayos X y ultravioleta, cruza la barrera adelgazada, calienta el gas del disco y lo expulsa.
La fotoevaporación es un proceso que calienta el gas del disco con la radiación de la estrella y luego lo expulsa. Naman S. Bajaj comparó el mecanismo con la forma en que el Sol calienta el agua en la Tierra hasta evaporarla y describió la formación planetaria como “una carrera contra el tiempo”.
El vaciado puede abrir un hueco en el disco. Desde ahí, el gas exterior escapa con mayor facilidad. Aun así, los comunicados de la Universidad de Arizona y del Instituto SETI coinciden en que ninguno de los dos procesos vacía por sí solo el disco.
El reloj decide cuándo se forma una atmósfera
Los planetas gigantes solo pueden acumular su atmósfera mientras quede gas alrededor. Si el disco se dispersa antes, al planeta no le alcanza la materia prima para levantar una atmósfera espesa.
Uma Gorti, científica del Instituto SETI y del Centro de Investigación Ames de la NASA, señaló que la dispersión del disco fija un reloj fundamental para la formación planetaria. El orden de los mecanismos importa porque define cuánto tiempo permanece disponible el gas que rodea a la estrella.
Una predicción de 2020 llegó seis años después
En 2020, Ilaria Pascucci, profesora del Laboratorio Lunar y Planetario, segunda autora del estudio y asesora de Bajaj, encabezó un trabajo sobre la evolución de chorros y vientos.
Sin el James Webb, su equipo no podía observar directamente el hidrógeno molecular. Por eso hizo dos predicciones: esos vientos moleculares existían y podían ser lo bastante masivos para bloquear los fotones de rayos X en las etapas tempranas.
El nuevo análisis rastreó directamente el hidrógeno molecular y confirmó ambas predicciones, seis años después.
El siguiente dato será cuánto gas se pierde
El 20 de agosto, FomoEra reportó la confirmación de GJ 523b, una mega Tierra de 23.5 masas terrestres, con un radio de 2.55 radios terrestres y muy poco gas. El origen de GJ 523b sigue sin explicación. El estudio de Bajaj no analiza ese sistema.
Ahora, el equipo quiere medir cuánto gas se llevan estos vientos a lo largo del tiempo y a qué distancia de la estrella se lanzan. De esa distancia depende en qué franja del disco alcanza a formarse cada tipo de planeta antes de que se acabe el gas.
