✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un equipo encabezado por Alexander Berne encontró que el manto bajo las tierras altas del sur de Marte está entre 200 y 400 °C más caliente que el del norte.
- La señal apareció tras 16 años de rastreo Doppler de 3 orbitadores de la NASA, cuyos coeficientes gravitatorios de grado 3 se apartan hasta 300 % de lo previsto.
- El resultado no exige roca fundida y plantea una paradoja: el vulcanismo reciente se concentra en Cerberus Fossae, al norte.
Nature publicó el 26 de agosto de 2026 un estudio que sitúa el manto bajo las tierras altas del sur de Marte entre 200 y 400 °C más caliente que el del norte. El equipo, encabezado por Alexander Berne, llegó a esta conclusión tras reprocesar 16 años de rastreo Doppler de 3 orbitadores de la NASA. La señal coincide con la dicotomía cortical, pero deja una pregunta abierta: el vulcanismo de las últimas decenas de millones de años se concentra en el norte frío.
El equipo de Berne, doctor por Caltech y actualmente investigador posdoctoral en la Universidad de Arizona, no perforó Marte ni posó una sonda en su superficie. La pista apareció en los pequeños cambios de gravedad que el Sol provoca al deformar el planeta.

La gravedad funcionó como un escáner interno
La tomografía de mareas es una técnica de medición que usa la respuesta de Marte a la atracción del Sol para inferir la rigidez de su interior.
Marte se deforma ligeramente bajo el tirón solar. La magnitud de esa deformación depende de qué tan rígido sea el material interno. Como la órbita marciana es elíptica y su eje de rotación está inclinado, la fuerza cambia a lo largo de un año marciano de 687 días terrestres.
Medir cómo varía la gravedad durante ese ciclo permite deducir la estructura interna del planeta. Para hacerlo, el equipo trabajó con el rastreo Doppler en banda X que la Deep Space Network de la NASA acumuló durante unos 16 años mientras seguía a Mars Global Surveyor, Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter.
Ninguna de las 3 naves llevaba un experimento gravitatorio dedicado. Al reconstruir sus trayectorias con detalle, los investigadores encontraron desviaciones que no encajaban con el modelo de un planeta con interior esféricamente simétrico.
Algunos coeficientes de grado 3 del campo gravitatorio marciano se apartan hasta 300 % de lo previsto para ese modelo. La confianza en el caso más marcado supera 99.99 %.
El patrón sigue la división geológica de Marte
La dicotomía cortical es una división geológica que separa las llanuras bajas del norte de las tierras altas del sur.
El mapa de la anomalía gravitatoria sigue esa frontera. El equipo modeló el manto entre 50 y 1,560 kilómetros de profundidad y encontró que su rigidez efectiva tendría que variar más de 20 % entre el norte y el sur.
El manto bajo las llanuras del norte aparece como la región más rígida. El máximo se ubica cerca de los 45° N y 138° O, sobre Vastitas Borealis. Bajo las tierras altas del sur, el manto resulta menos rígido, con un mínimo cerca de los 45° S y 42° E, en las inmediaciones de la cuenca Hellas.
La correspondencia se debilita en Tharsis, una gran provincia volcánica que pudo haber borrado el rastro de la frontera cortical.
Al combinar la señal gravitatoria con mediciones sísmicas previas de InSight, el estudio estima que el manto bajo el sur está entre 200 y 400 °C por encima del norte. La cifra debe leerse como un rango, no como una temperatura única de 400 °C.
Una señal caliente no implica roca fundida
El comunicado de Caltech describió el interior sur de Marte como parcialmente fundido. El artículo de Nature es más cauteloso: sus resultados no requieren fusión para explicar la señal.
Las mediciones de InSight en el sur también registraron factores de calidad sísmica muy por encima de los valores esperados para olivino parcialmente fundido. El factor Q es una medida de cuánto se disipan las ondas sísmicas; un valor más bajo indica una pérdida más rápida de energía, algo compatible con roca más caliente.
| Rasgo | Norte, tierras bajas | Sur, tierras altas |
|---|---|---|
| Relieve | Llanuras bajas y planas | Terreno elevado, rugoso y con muchos cráteres |
| Rigidez del manto | Mayor; máximo en 45° N y 138° O | Menor; mínimo en 45° S y 42° E |
| Temperatura del manto | Referencia de comparación | 200 a 400 °C por encima del norte |
| Factor Q medido por InSight | Entre 800 y 2,000 en Cerberus Fossae | Cercano a 500 en Terra Cimmeria |
| Vulcanismo de las últimas decenas de millones de años | Concentrado en Cerberus Fossae | No registra actividad reciente |
La diferencia entre los factores Q respalda la lectura térmica, pero el artículo no convierte esa señal en una prueba de magma o fusión parcial. El hallazgo firme es el contraste de temperatura.
El calor está al sur, pero los volcanes al norte
Ahí aparece la tensión central del estudio. Si el manto del sur es cientos de grados más caliente, debería producir más magma. Ese material también tendría que llegar a la superficie en escalas de unos pocos millones de años.
Sin embargo, la actividad volcánica marciana de las últimas decenas de millones de años se concentra en Cerberus Fossae, al norte. Los autores proponen 2 explicaciones:
-
Una corteza más gruesa podría actuar como tapón. El fundido se detendría a media corteza y formaría intrusiones que no pueden verse desde la órbita. Mediciones de gravedad estática con una resolución mucho más alta podrían detectarlas.
-
La tectónica podría impedir el ascenso. Para que el magma suba y erupcione hace falta un campo de esfuerzos de extensión. Las estructuras del sur marciano son dominantemente compresivas, mientras Cerberus Fossae se encuentra en una zona de extensión.
El magnetismo conserva otra pista
Las rocas de la corteza del sur están más magnetizadas que las del norte. Un manto caliente debajo de esa región pudo haber calentado la corteza por encima de su temperatura de Curie mientras la dínamo marciana seguía activa, hace entre 4,500 y 4,100 millones de años.
Después, al enfriarse, la corteza habría fijado la magnetización que se mide hoy. Esa posibilidad conecta el contraste térmico con otra diferencia profunda entre ambos hemisferios.
La dicotomía todavía no tiene origen claro
El estudio suma una línea de evidencia sobre lo que ocurre bajo Marte, pero no resuelve cómo nació la división entre sus dos hemisferios. Nick Wagner, científico planetario de la Universidad Brown y coautor del trabajo, lo resumió en una entrevista con 404 Media: “El interior de Marte sigue siendo muy desconocido”.
Las 3 hipótesis principales enfrentan problemas distintos. Un impacto gigante, por sí solo, no produciría un contraste térmico de cientos de grados capaz de sobrevivir miles de millones de años.
La convección ascendente y el aislamiento causado por una corteza gruesa deberían haber empobrecido en hierro al manto del sur. Los datos apuntan en sentido contrario y admiten hasta 5 % de enriquecimiento de hierro en esa región.
La combinación que los autores consideran más consistente es mixta. El impacto que formó las llanuras del norte habría empobrecido en hierro al manto septentrional, dejando al del sur relativamente enriquecido. La corteza gruesa asociada a ese escenario habría atrapado el calor o impulsado el ascenso de material.
Una misión dedicada podría acortar la respuesta
La señal también pone en duda una suposición habitual de los modelos planetarios: que el interior de un cuerpo es esféricamente simétrico. Esa suposición falló en Marte, un planeta que ya ha sido estudiado con varias misiones.
Amirhossein Bagheri, investigador posdoctoral en Caltech, coautor del artículo y exintegrante del equipo de InSight, señaló que entender la dicotomía informa sobre los procesos que influyeron en la hidrología marciana, “incluida la formación de cuencas que pudieron haber contenido agua”. Esa información también ayuda a reconstruir los periodos en que Marte pudo haber tenido condiciones aptas para la vida.
Berne y sus coautores señalan que una misión dedicada a medir la gravedad marciana, al estilo de GRACE en la Tierra o GRAIL en la Luna, podría resolver en una fracción del tiempo lo que a estos 3 orbitadores les tomó 16 años.
El estudio menciona a Ganímedes, Mercurio, Ío y Encélado como candidatos para aplicar la misma técnica. Esos cuerpos podrían escanearse por dentro sin enviar un aterrizador a la superficie.
Por ahora, Marte conserva una contradicción concreta: el manto más caliente está bajo las tierras altas del sur, pero el vulcanismo reciente se concentra en Cerberus Fossae, al norte.
