✨︎ Resumen (TL;DR):
- Las ratas invasoras reducen las colonias de aves marinas y cortan el flujo de nutrientes que llega a los arrecifes mediante el guano.
- En las islas sin ratas, la densidad de aves marinas fue 760 veces mayor y la biomasa de peces diminutos superó por más de cinco veces a la de pequeños invertebrados.
- Cuando faltan las aves, cangrejos y camarones ganan espacio, mientras la energía que alimenta a los peces depredadores toma otra ruta.
Las ratas invasoras están cambiando la cadena alimentaria de los arrecifes cercanos a pequeñas islas tropicales. Al comerse huevos, polluelos y, en ocasiones, aves marinas adultas, los roedores interrumpen el transporte de nutrientes entre el océano abierto, la tierra y el coral. Un estudio publicado en la revista Ecology vinculó esa pérdida de aves con menos peces diminutos y una mayor presencia de pequeños invertebrados.
Laura-Li Jeannot, investigadora doctoral de la Universidad de Lancaster, encabezó el estudio.
En el trabajo participaron científicos de la Universidad de Lancaster, la Universidad de Texas en Austin, la Universidad de Bangor y el Centro de Ecología Funcional y Evolutiva de Francia. El equipo comparó comunidades de arrecife cercanas a islas infestadas con ratas con otras situadas junto a islas libres de estos roedores.
La criptofauna es un conjunto de peces e invertebrados pequeños que vive entre grietas, escombros coralinos y otros espacios ocultos del fondo. Su tamaño hace que pase inadvertida, pero forma una de las primeras conexiones entre productores como las algas y los peces depredadores.

El guano conecta el océano abierto con el coral
Las aves marinas salen de las islas para alimentarse en mar abierto y después regresan a descansar, reproducirse y anidar. Allí depositan guano rico en nutrientes, que la lluvia y el escurrimiento transportan hacia las aguas costeras.
Ese material funciona como fertilizante para algas y microorganismos del arrecife. Los nutrientes continúan su recorrido cuando los consumen peces pequeños y, más tarde, cuando esos peces terminan en la boca de depredadores mayores.
Las ratas llegaron a muchas islas tropicales como polizones en barcos hace cientos de años. Una vez establecidas, encontraron colonias de aves con huevos y polluelos accesibles.
En las islas sin ratas analizadas por los investigadores, la densidad de aves marinas fue 760 veces mayor que en las infestadas. Cuando desaparecen las aves, el arrecife pierde buena parte de ese subsidio alimentario. La alteración empieza en tierra, pero no se detiene en la costa.
Sin ratas, los peces diminutos ganan ventaja
Los científicos compararon la densidad y la biomasa de peces criptobentónicos e invertebrados ocultos. Los dos grupos respondieron de manera distinta al flujo de nutrientes aportado por las aves:
- En los arrecifes junto a islas libres de ratas dominaron peces pequeños como gobios y tripterígidos. Su biomasa superó por más de cinco veces a la de los invertebrados estudiados.
- Cerca de islas infestadas aumentó la proporción de cangrejos de coral, cangrejos porcelana y camarones pistola. La biomasa de peces e invertebrados quedó casi empatada.
El segundo escenario no significa que todos los habitantes del arrecife pierdan. Describe una redistribución en la que algunos organismos ganan espacio y otros quedan desplazados.
Laura-Li Jeannot lo explicó así: “En contra de lo que esperábamos, las condiciones con pocos nutrientes que crean las ratas no afectan negativamente a todos los organismos del arrecife. Los efectos de la pérdida de nutrientes no son uniformes. Hay ganadores y perdedores”.
Jeannot también señaló que todavía se conoce poco sobre el comportamiento de los invertebrados crípticos y la manera en que transfieren energía dentro de estos sistemas.
Menos nutrientes cambian el menú de los depredadores
Los peces criptobentónicos crecen y se reproducen con rapidez. Esa estrategia exige mucha energía, por lo que prosperan en arrecifes fertilizados por aves marinas. Una población abundante puede ocupar más refugios y competir con los invertebrados por el alimento.
Los autores proponen que, cuando las ratas reducen el aporte de nutrientes, los peces pierden parte de esa ventaja. Los invertebrados enfrentan menos competencia y sus tasas metabólicas más bajas pueden ayudarles a mantener su biomasa en condiciones menos productivas.
En los arrecifes ricos en nutrientes, los peces pequeños pueden expulsar a los invertebrados de ciertos refugios y obligarlos a utilizar alimentos menos favorables. Cerca de las islas infestadas ocurre lo contrario: cangrejos y camarones encuentran más espacio y recursos disponibles.
Medir únicamente la cantidad total de animales puede ocultar el cambio importante. Dos arrecifes podrían conservar una biomasa parecida en su base y, aun así, enviar la energía hacia depredadores distintos.
Los peces pequeños llevan la energía a los depredadores
Estimaciones previas recogidas por los investigadores atribuyen a los peces criptobentónicos hasta 60% de la biomasa consumida en los arrecifes. Son pequeños, abundantes, ricos en nutrientes y fáciles de digerir.
Los invertebrados ofrecen una presa diferente. Buena parte de su masa corresponde a caparazones duros, con menos valor nutritivo y un mayor costo de procesamiento para el depredador.
Simon Brandl, profesor asistente de la Universidad de Texas en Austin y coinvestigador principal, describió a los peces criptobentónicos como un alimento más eficiente para los depredadores que buscan una comida rápida.
El análisis encontró que los peces carnívoros de dieta mixta dependían más de esas presas pequeñas cerca de las colonias de aves. La productividad de los depredadores especializados en peces aumentaba en esos lugares, mientras la de quienes comen invertebrados permanecía relativamente estable.
Así, los nutrientes transportados por las aves ascienden por la cadena principalmente mediante peces pequeños. Cuando las ratas cortan el suministro, la ruta se desplaza hacia los invertebrados y cambia la composición de las comunidades de peces mayores.
Proteger el arrecife también implica controlar ratas
Los resultados respaldan una visión más amplia de la restauración marina: proteger un arrecife puede requerir intervenir primero en la isla vecina. Controlar o erradicar ratas invasoras permite proteger las colonias de aves y recuperar el transporte natural de nutrientes.
El estudio aprovechó el contraste existente entre islas con y sin roedores. No siguió un mismo arrecife antes y después de una erradicación, por lo que no establece cuánto tardaría en recuperarse la cadena alimentaria ni garantiza una respuesta idéntica en todas las islas tropicales.
Sí identifica una conexión medible. En Chagos, la presencia de ratas coincide con menos aves, menos peces diminutos y una cadena alimentaria que desvía la energía hacia presas con caparazón.
La conservación del arrecife, en este caso, comienza varios metros fuera del agua, dentro de los lugares donde las aves intentan anidar.
