✨︎ Resumen (TL;DR):
- El Marine Mammal Center rescató entre 15 y 20 leones marinos enfermos en tres días y encontró tres muertos en la playa estatal de Moss Landing.
- Las convulsiones y la desorientación apuntan al ácido domoico, pero el centro aún investiga si una floración de algas nocivas provocó el repunte.
- El 31 de julio de 2026, OEHHA recomendó retirar la restricción a la anchoa y la sardina después de medir la toxina por debajo de 20 ppm.
El Marine Mammal Center rescató entre 15 y 20 leones marinos enfermos en tres días en la bahía de Monterey, California, y encontró tres muertos en la playa estatal de Moss Landing. Los animales presentan convulsiones, desorientación y movimientos descoordinados, síntomas típicos de intoxicación por ácido domoico. La organización espera más casos, pero todavía investiga qué provocó el repunte.
KSBW reportó primero el repunte el 29 de agosto de 2026, en un despacho distribuido por CNN Newsource. Giancarlo Rulli, del Marine Mammal Center, describió el tablero donde el equipo registra los avisos recibidos por su línea telefónica y señaló que la mayoría de los casos correspondía a leones marinos de California de gran tamaño, subadultos y adultos, afectados por ácido domoico.
Ese día había cuatro animales en el punto de triaje de Castroville. El espacio había estado lleno la víspera y casi lleno el día anterior.
El centro montó el triaje en Castroville, traslada a los animales a su hospital de Sausalito y coordina cuadrillas en la costa. Lauren Campbell, encargada del manejo de animales, describió casos que van desde movimientos atáxicos, es decir, descoordinados, hasta ejemplares que llegan convulsionando desde la arena.
Al día siguiente, ABC7 reportó que los casos ya no se concentraban solo en el centro de California, sino también en el Área de la Bahía. Al menos tres leones marinos aparecieron muertos en el condado de Monterey.

La toxina llega por la anchoa y la sardina
El ácido domoico es una neurotoxina que producen algas microscópicas del género Pseudo-nitzschia y que se acumula temporalmente en peces y mariscos. La Oficina de Evaluación de Riesgos a la Salud Ambiental de California (OEHHA) señala que también se concentra en cangrejos, langostas y almejas, y que vuelve peligrosos esos alimentos para humanos, mamíferos marinos y aves.
En dosis bajas, la toxina puede provocar náusea, vómito y diarrea. En dosis altas, causa convulsiones, coma, pérdida irreversible de la memoria y muerte.
La misma agencia estima que el ácido domoico es responsable de la enfermedad y la muerte de miles de animales marinos en California, sobre todo leones marinos. En personas, el estado no tiene ni un solo caso confirmado de intoxicación por esta toxina. OEHHA aclara que los cuadros leves pueden pasar desapercibidos porque se parecen a una infección estomacal cualquiera.
El control de julio no describe la toxina de agosto
La bahía de Monterey ya había registrado un episodio de ácido domoico este año. El 26 de junio de 2026, California restringió al uso exclusivo como carnada las descargas comerciales de anchoa norteña y sardina del Pacífico en la zona que va de Pigeon Point a Point Lobos, entre los condados de San Mateo, Santa Cruz y Monterey.
Cuatro semanas antes del repunte reportado a finales de agosto, el 31 de julio, Kristina Thayer, directora de la OEHHA, firmó un memo dirigido al Departamento de Pesca y Vida Silvestre. El documento recomendó retirar la restricción porque los laboratorios del Departamento de Salud Pública habían medido la toxina por debajo del límite federal de 20 partes por millón (ppm) para pescados y mariscos.
El memo registró las concentraciones de ácido domoico en las vísceras, la parte de ambos peces donde siempre aparecieron las cifras más altas:
- Sardina del Pacífico: 5 de junio de 2026, 26 y 30 ppm; 17 de junio de 2026, 40 ppm; 23 de julio de 2026, menos de 2.5 ppm.
- Anchoa norteña: 16 de junio de 2026, 61, 54 y 55 ppm; 1 de julio de 2026, 30 y 23 ppm; 15 de julio de 2026, 7 ppm.
El límite federal de 20 ppm funciona como nivel de acción para impedir la distribución comercial de pescados y mariscos destinados al consumo humano. El memo respondía a esa pregunta concreta: comer anchoa y sardina de la bahía ya no representaba una amenaza significativa.
Eso no mide la concentración actual en el agua ni demuestra qué comió un león marino. La muestra más reciente que aparece en el documento se tomó el 23 de julio, cinco semanas antes de que empezaran a llegar los animales convulsionando.
El Marine Mammal Center investiga si detrás de los casos hay una floración de algas nocivas, pero todavía no confirma esa explicación. La última medición pública del estado sobre la toxina en esos peces sigue siendo la de julio.
La recomendación: reportar y mantener distancia
El ácido domoico afecta la memoria y la parte cognitiva de la conducta. Eso vuelve más riesgoso acercarse a un animal enfermo en la playa.
Giancarlo Rulli lo explicó así: “No son ellos mismos. Los animales silvestres ya son impredecibles, y más todavía cuando tienen una toxina de algas que les afecta la memoria y la parte cognitiva de su comportamiento, y que además aumenta la conducta potencialmente impredecible.”
El Marine Mammal Center pide no acercarse ni intentar ayudar por cuenta propia. La recomendación es reportar al animal a la organización y mantener la distancia.
Para quienes recolectan mariscos, el Departamento de Salud Pública de California mantiene la línea 800-553-4133 para consultar avisos y cierres vigentes antes de recolectar cualquier molusco en la costa.
El centro se prepara para recibir más casos. Mientras no haya mediciones públicas de agosto, el repunte todavía no tiene una cifra oficial de toxina que permita describir qué está ocurriendo en la bahía.