AstroRad habría reducido hasta 60.7% la dosis en Artemis I

AstroRad habría reducido hasta 60.7% la dosis en Artemis I

AstroRad habría reducido hasta 60.7% la dosis en una tormenta solar modelada para Artemis I

Por Humberto Toledo el 30 de agosto del 2026 a las 10:18 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un modelo calibrado con datos de Artemis I calcula que AstroRad habría recortado 60.7% la dosis efectiva ante una tormenta como la de agosto de 1972 y 38.5% ante una de octubre de 1989.
  • Ninguna tormenta golpeó la misión: Helga y Zohar midieron la radiación del cinturón de Van Allen y las simulaciones quedaron 4.7% por debajo de las mediciones.
  • Los días adicionales estimados llegan a 193 y 131 en el extremo alto del ciclo solar, pero bajan a 59 y 40; el chaleco pesa 26 kg y termina en los hombros.

Un equipo de Estados Unidos, Alemania e Israel calculó que el chaleco AstroRad habría reducido entre 38.5% y 60.7% la dosis efectiva de radiación dentro de la cápsula Orion si dos tormentas solares históricas hubieran alcanzado la misión camino a la Luna. El estudio, publicado el 12 de agosto de 2026 en Science Advances, es la primera evaluación de protección radiológica portátil para la exploración humana del espacio profundo. Artemis I no recibió ninguna tormenta: el cálculo se apoyó en un modelo calibrado con las mediciones de Helga y Zohar durante los 25 días del vuelo.

El chaleco de Artemis I reduciría 60% la dosis de 1972
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Un lanzamiento de cohete con estelas de humo sobre South Padre Island, visto a través del océano.
Foto: Forest Katsch / Pexels

Artemis I midió el cinturón, no una tormenta solar

Artemis I despegó en noviembre de 2022 y regresó 25 días después sin tripulación. En los asientos 3 y 4 de Orion viajaron Helga y Zohar, dos torsos idénticos cuyos materiales absorben la radiación de forma similar al hueso, el pulmón y el tejido blando. Helga voló sin protección; Zohar llevó puesto el chaleco.

Los dos maniquíes tenían anatomía femenina porque los modelos de riesgo vigentes estiman que las mujeres tienen una probabilidad más alta de desarrollar cáncer por radiación. El pecho y los ovarios están entre los tejidos que se dañan con mayor facilidad. Cada maniquí llevaba miles de sensores y, en conjunto, sumaban 34 detectores activos desde los pulmones y el estómago hasta el útero.

NASA, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y la Agencia Espacial de Israel financiaron el experimento. El equipo lo ejecutó junto con Lockheed Martin y StemRad, la empresa israelí-estadounidense que desarrolla el chaleco desde 2015.

El vuelo no ofreció la prueba buscada. El Sol permaneció tranquilo durante esas cuatro semanas, así que ninguna tormenta solar alcanzó la cápsula. Orion sí atravesó el cinturón de Van Allen interior, una región de protones atrapados por el campo magnético de la Tierra. Su rango de energía se parece al de las partículas que lanza una tormenta solar, y esa coincidencia proporcionó una dosis real para validar el modelo.

El 60.7% salió de un modelo validado

AstroRad es un chaleco de protección radiológica portátil que concentra el blindaje sobre órganos sensibles dentro de la cápsula Orion.

Con las mediciones de Artemis I, los investigadores simularon la cápsula, los maniquíes y el chaleco. “Creamos gemelos digitales de Helga y Zohar, el chaleco AstroRad, los detectores de radiación y el blindaje de la nave”, explicó Jordan Houri, científico principal de exploración espacial en StemRad y primer autor del trabajo.

El modelo generó cientos de miles de millones de protones y electrones virtuales y comparó la respuesta prevista de cada detector con el registro de Artemis I. Las dosis simuladas quedaron 4.7% por debajo de las medidas, en promedio, y el equipo no ajustó el modelo después de esa comprobación.

Con el modelo validado, el equipo cambió los protones del cinturón por versiones modeladas de dos tormentas reales: la de agosto de 1972, que estalló entre los vuelos del Apolo 16 y el Apolo 17, y la de octubre de 1989.

Dosis efectiva calculada para un astronauta dentro de Orion:

Escenario simulado Sin chaleco Con AstroRad Reducción
Tormenta tipo agosto de 1972 222.3 mSv 87.5 mSv 60.7%
Tormenta tipo octubre de 1989 233.5 mSv 143.6 mSv 38.5%

La tormenta tipo octubre de 1989 dejó más dosis con o sin chaleco porque sus protones tenían mayor energía y penetraron más profundo. Es el escenario difícil; el de 1972 se parece más a una tormenta grande típica.

El resultado superó las expectativas de los propios diseñadores. Houri describió su reacción inicial: “Habíamos anticipado originalmente algo más cercano al 45%, así que cuando vimos el resultado por primera vez pensamos que teníamos que volver a buscar un error”.

Los días ganados cambian con el ciclo solar

NASA permite que cada astronauta acumule 600 milisieverts a lo largo de toda su carrera. Ese nivel mantiene por debajo de 3% el riesgo estimado de morir por un cáncer inducido por radiación.

Para una tormenta como la de 1972, el chaleco conserva casi 20% de esa cuota y Houri traduce ese margen en hasta 193 días adicionales permitidos en espacio profundo. En el caso de 1989, conserva alrededor de 13.5%, equivalente a hasta 131 días.

Esos días representan el extremo alto del rango, no un promedio. El cálculo cambia con el ciclo solar de 11 años: en el extremo bajo, el escenario de 1972 deja 59 días adicionales y el de 1989, 40 días.

El chaleco pesa 26 kg, así que la diferencia entre 193 y 59 días puede decidir si su masa justifica un lugar en el manifiesto de carga. Cada kilogramo de blindaje es también un kilogramo que el cohete tiene que levantar.

Hoy, la defensa frente a una tormenta solar consiste en un refugio improvisado con bultos de carga y suministros dentro de la nave. El estudio calcula que AstroRad ofrece una protección comparable a la configuración más robusta de ese refugio y permite que el astronauta se mueva por la cabina y trabaje en lugar de permanecer encerrado durante el evento. La versión más amplia del refugio cede cerca de la mitad de su protección.

La duración prevista de las misiones vuelve decisivo el cálculo. Ninguna misión Apolo superó dos semanas, mientras que las estancias en la base lunar que planea NASA durarían semanas o meses. A más tiempo fuera de la Tierra, mayor es la probabilidad de que una tormenta alcance a la tripulación.

El chaleco protege el torso, pero deja fuera cerebro y ojos

AstroRad no reparte su masa de manera uniforme. El grosor cambia según la sensibilidad del órgano que queda debajo y se concentra sobre la mama, el colon, los pulmones, los ovarios, el estómago y la médula ósea roja.

  • Hasta 65 milímetros: el grosor máximo sobre los órganos prioritarios.
  • 13 milímetros como mínimo: el blindaje nunca baja de ese espesor.
  • Miles de varillas hexagonales: polietileno de alta densidad colocado entre dos capas de tela elástica.

Las varillas pueden deslizarse y la tela se estira para que la prenda siga doblándose. Los investigadores eligieron el polietileno por su alta proporción de hidrógeno, eficaz para frenar partículas cargadas.

El diseño concentrado produjo resultados desiguales. En el escenario de 1972, el tejido mamario recibió 75% menos dosis; el estómago y el colon, alrededor de dos tercios menos. El cerebro y los ojos casi no cambiaron, porque el blindaje termina en los hombros.

El equipo también simuló un traje completo del mismo plástico, con el mismo peso distribuido de manera uniforme por todo el cuerpo. Esa opción protegió mejor la cabeza y las manos, pero empeoró la protección de casi todo lo demás. Concentrar la masa recortó la dosis total cerca de 30% más que repartirla por todo el cuerpo.

El resultado tiene límites y un vínculo empresarial

Oren Milstein, inmunólogo y director ejecutivo de StemRad, atribuye este criterio a su director de doctorado, quien atendió a los primeros equipos de emergencia enviados a Chernóbil en 1986. El daño en la médula ósea es la causa aceptada de muerte de los trabajadores que fallecieron en los meses siguientes; de ahí salió la decisión de proteger ese tejido antes que ningún otro. En un comunicado, Milstein resumió el objetivo: “no es simplemente construir más blindaje, sino usar el blindaje de forma inteligente”.

Cuatro de los autores del estudio, entre ellos Houri y Milstein, realizaron el trabajo como empleados de StemRad. Milstein además tiene una participación minoritaria en la compañía y figura en dos patentes del diseño. Ese vínculo no invalida las mediciones de Artemis I, pero acompaña la lectura de un cálculo favorable al producto de la misma empresa.

El experimento también tiene límites técnicos. Helga y Zohar son torsos, sin brazos ni piernas que absorban parte de la dosis. Además, Artemis I voló durante un tramo tranquilo del ciclo solar. Por eso, las cifras de las dos tormentas son cálculos, no mediciones tomadas durante una tormenta real.

AstroRad tampoco viajó en Artemis II, la misión de 10 días que en abril de 2026 llevó a cuatro tripulantes alrededor de la Luna, porque el espacio a bordo era limitado. Una versión anterior permaneció en la Estación Espacial Internacional entre 2019 y 2022, dentro de un estudio sobre ajuste y movilidad.

Houri no espera otra prueba en espacio profundo a corto plazo porque considera excepcionalmente grande y de alta fidelidad el conjunto de datos que dejaron Helga y Zohar.

Por ahora, el historial del chaleco se reduce a 25 días tranquilos en el espacio y dos tormentas del siglo pasado reconstruidas en una computadora. Llevarlo a un vuelo tripulado depende de la integración de la misión y de que los planificadores decidan incluir blindaje personal en su estrategia de protección. Zohar y su chaleco están hoy en exhibición en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde comenzó el viaje.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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