✨︎ Resumen (TL;DR):
- FALCON, a bordo de los cuatro CubeSats de Starling, calculó una órbita sin recibir señales de GPS.
- En tres días, el sistema mejoró las predicciones orbitales de más de 200 objetos usando un catálogo de unos 20,000.
- La NASA no publicó el margen de error; el catálogo que permite la identificación lo mantiene y difunde el Departamento de Guerra de Estados Unidos.
La NASA informó el 17 de agosto de 2026 que FALCON, un experimento integrado en la misión Starling, calculó la órbita de un satélite sin usar GPS. El sistema fotografió otras naves y fragmentos de basura espacial con sus rastreadores de estrellas, los identificó contra un catálogo de unos 20,000 objetos y tomó sus posiciones previstas como referencias. En tres días mejoró las órbitas de más de 200 objetos sin intervención de operadores en tierra. La agencia no publicó el margen de error y el catálogo que hace posible el método lo mantiene y difunde el Departamento de Guerra de Estados Unidos.
La NASA describió el resultado como la primera ocasión en que una nave determina su propia órbita con cámaras ópticas a partir de su posición relativa frente a otros objetos en el espacio. La demostración ocurrió en órbita terrestre baja y depende de un catálogo que se mantiene y publica en Tierra.
FALCON es un experimento de navegación óptica autónoma que calcula la posición orbital de una nave al comparar objetos observados con un catálogo de posiciones previstas.
Cómo Starling se ubicó sin GPS
FALCON son las siglas de Fast Autonomous Lost-in-space Catalog-based Optical Navigation. La expresión lost-in-space describe el escenario que resuelve: una nave no sabe dónde está y tampoco puede preguntarle a nadie.
No hizo falta instalar una cámara nueva. El sistema aprovechó los rastreadores de estrellas de Starling, instrumentos estándar que fotografían puntos brillantes para deducir hacia dónde apunta el satélite.
Cuando otra nave o un fragmento de chatarra cruza ese campo de visión, el software mide el ángulo hacia el objeto. Después busca en el catálogo cuál podría encontrarse ahí en ese momento. Si encuentra una coincidencia, usa el objeto como una baliza óptica cuya posición prevista sirve de referencia geométrica para el observador.
El Space Rendezvous Laboratory de Stanford diseñó el método y resume la función de esos objetos como balizas puramente ópticas que aportan información geométrica. El preprint firmado por Antonio Rizza, Justin Kruger, Mike Timmerman y Simone D’Amico señala que el único requisito de hardware es un sensor óptico. Esos sensores, dice el documento, “ya son ubicuos en las naves modernas en forma de rastreadores de estrellas”.
La misión Starling reúne cuatro CubeSats de formato 6U que despegaron el 17 de julio de 2023. Según el mismo preprint, sus cámaras tienen 1,280 por 1,024 píxeles, un campo de visión de 12 por 10 grados y pueden ver objetos de aproximadamente magnitud 7.5.
Son las cámaras de orientación de un CubeSat, no las de un observatorio. El dato importa porque FALCON reutiliza un sensor que la nave ya necesitaba para orientarse.
El vuelo corrigió órbitas, pero no reportó su precisión
En un segundo ejercicio, el equipo probó el sentido inverso del método: cargó a bordo el catálogo completo de unos 20,000 objetos con sus órbitas previstas. FALCON comparó esas predicciones con las imágenes de los rastreadores de estrellas y, durante tres días, mejoró las órbitas conocidas de más de 200 objetos sin que intervinieran los operadores en tierra.
La NASA añadió que las predicciones calculadas a bordo fueron mejores que las de las estaciones terrestres. El aviso no dice cuánto. No publica el error de posición de Starling ni el margen de error de las órbitas que el sistema mejoró.
Roger Hunter, gerente del programa de Naves Pequeñas y Sistemas Distribuidos de la NASA en el Centro de Investigación Ames, resumió el resultado así: “El número de ‘primeras veces’ de Starling no para de crecer.”
El preprint AAS 25-640 de Stanford, de 2025, sí presenta cifras de precisión, pero corresponden a simulaciones, no a mediciones de vuelo. Se generaron con imágenes sintéticas construidas a partir de datos reales de Starling y un catálogo de 21,200 objetos descargado de Space-Track.
Cada cifra responde a una prueba distinta:
- 88% de aciertos al identificar objetos, con la posición del observador ya conocida. Es una simulación con imágenes sintéticas, no una medición en órbita.
- 200 metros de error en las direcciones radial y normal, y 2 kilómetros en la dirección tangencial. Es una simulación en régimen estacionario bajo condiciones que el propio preprint califica como exigentes.
- Más de 200 órbitas mejoradas en tres días. Este sí es un resultado de vuelo reportado por la NASA, pero el aviso no publica su margen de error.
No conviene mezclar esos datos. El 88%, los 200 metros, los 2 kilómetros y la cifra de órbitas mejoradas no describen el mismo ensayo.
El catálogo detrás de la navegación sin GPS es militar
FALCON prescinde de la señal GPS, pero no de los datos generados en tierra. Para reconocer un objeto necesita saber de antemano dónde debería estar. Esa información sale del catálogo de objetos espaciales que mantiene y publica el Departamento de Guerra de Estados Unidos.
La NASA lo nombra así en su aviso, con el título secundario que el Departamento de Defensa adoptó por orden ejecutiva en septiembre de 2025. El catálogo contiene la referencia que permite que una nave compare lo que observa con una posición orbital esperada.
El preprint de Stanford señala que los catálogos de objetos en órbita terrestre baja arrastran incertidumbres de cientos de segundos de arco. En sus pruebas, los errores del catálogo pesaron más sobre la precisión final que los errores de medición o los del modelo dinámico.
Cuando el equipo repitió la simulación con un catálogo sin esos errores, la estimación del semieje mayor alcanzó una exactitud de 0.008%. El sistema busca depender menos de las redes terrestres, pero su techo de precisión queda condicionado por una red terrestre mientras necesite ese catálogo.
El componente militar no se limita al catálogo. Los agradecimientos del preprint reconocen a la Air Force Office of Scientific Research, la oficina de investigación científica de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y al doctor Andrew Sinclair. También registran el número de financiamiento FA9550-24-1-0314.
El proyecto financiado persigue posicionamiento, navegación y sincronización resilientes mediante mediciones de solo ángulos a objetos espaciales catalogados.
EraDrive aportó el software Era-Core y los algoritmos embarcados. La compañía fue fundada en 2025 por tres integrantes del laboratorio de Stanford: Sumant Sharma, director ejecutivo; Justin Kruger, director de tecnología; y Simone D’Amico, director científico. Kruger y D’Amico también firman el preprint.
En su propio sitio, EraDrive califica su línea de productos como “dual-use”. Entre sus tres problemas fundacionales, plantea cómo navegar por encima de la constelación GPS y cómo hacerlo cuando la radiofrecuencia está interferida.
La NASA presenta el experimento como una transferencia tecnológica nacida en un programa universitario de smallsats. EraDrive describe su línea de productos como “dual-use”.
La Luna no tiene el catálogo que FALCON necesita
La justificación de la NASA parte de una limitación concreta: cerca de la Tierra abundan las señales de navegación, y los países que buscan mayor cobertura siguen lanzando satélites dedicados.
Alrededor de la Luna o de Marte esa opción todavía no existe. Tampoco existe el catálogo denso de objetos conocidos que FALCON necesita para identificar sus referencias. La agencia plantea el experimento como un paso hacia enjambres lunares y misiones científicas distribuidas, pero lo demostrado hasta ahora ocurrió en órbita terrestre baja, el único entorno donde ese catálogo ya está hecho.
El siguiente paso está previsto para este año. La NASA informó que ampliará el experimento con Era-Core para que los cuatro satélites de Starling compartan sus datos de seguimiento y afinen sus posiciones de forma colectiva.
Space.com reportó además que la misión se extiende al menos hasta 2028, aunque el aviso de la NASA no menciona esa fecha.
FALCON ya demostró que un satélite puede calcular su órbita sin recibir GPS al observar otras naves y fragmentos de basura espacial. Lo hizo con cámaras que Starling ya llevaba, durante tres días y sin intervención de operadores en tierra, con predicciones que la NASA consideró mejores que las de las estaciones terrestres.
La autonomía, sin embargo, no elimina la dependencia terrestre: el sistema necesita un catálogo militar para saber qué está viendo. El ensayo colectivo de los cuatro Starling será el siguiente punto de comprobación y también la oportunidad de obtener la cifra de precisión que el comunicado dejó pendiente.
