El video más nítido del Sol duró solo tres minutos

El video más nítido del Sol duró solo tres minutos

El telescopio Inouye captó remolinos solares de 25 a 170 km en un video de apenas tres minutos.

Por Humberto Toledo el 30 de agosto del 2026 a las 8:08 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • El telescopio solar Daniel K. Inouye resolvió remolinos de plasma de 25 a 170 kilómetros en la fotosfera, la primera confirmación experimental de la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz en esa capa.
  • La secuencia cubre tres minutos del 14 de abril de 2025 y cada cuadro final reúne 2,000 tomas.
  • Una cámara de diagnóstico del Max Planck grabó la escena y el equipo la retiró al terminar la sesión; el tono dorado de la imagen es color falso.

El telescopio solar Daniel K. Inouye, en Hawái, resolvió remolinos de plasma de 25 a 170 kilómetros en la fotosfera del Sol, la primera confirmación experimental de la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz en esa capa. Nature publicó el estudio el 5 de agosto de 2026 y la secuencia que lo acompaña proviene de una cámara de diagnóstico retirada al concluir la observación.

El trabajo tiene como autores principales a David Kuridze y Friedrich Wöger, junto con colegas del Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos, el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar y el High Altitude Observatory.

La toma ocurrió entre las 21:38 y las 21:41 UTC del 14 de abril de 2025, sobre una zona con poros cercana a la región activa NOAA 14060, casi en el centro del disco solar. Esos tres minutos concentran todo el material de máxima resolución de la observación.

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La cámara temporal y los números detrás de la imagen

La cámara no formaba parte del equipamiento habitual del telescopio. El equipo del Observatorio Solar Nacional y el Max Planck construyó un montaje de diagnóstico, lo instaló delante de la rendija de entrada del espectrógrafo del espectropolarímetro visible y lo retiró cuando terminó la toma de datos.

El Max Planck precisa que utilizó una cámara de imagen de banda ancha aportada por su instituto. El sensor trabajó a 740 cuadros por segundo, con exposiciones de 100 microsegundos.

El procesamiento tomó 2,000 exposiciones calibradas y reconstruyó cada imagen científica final mediante deconvolución ciega multicuadro. Esta técnica modela y elimina la distorsión atmosférica que la óptica adaptativa todavía deja pasar.

La secuencia avanza a un cuadro cada 2.7 segundos y alcanza unos 19 kilómetros de resolución espacial. Las condiciones atmosféricas cambiaron durante la sesión, según el propio estudio.

El campo de máxima resolución mide 8 por 6 segundos de arco, equivalentes a unos 5,800 por 4,350 kilómetros sobre la superficie solar. Otro instrumento del Inouye aportó un campo de contexto de 69 por 69 segundos de arco.

La ficha de la Imagen Astronómica del Día de la NASA, publicada el 6 de agosto de 2026, resume la escala de otra manera: la toma cubre aproximadamente el radio de la Tierra y sus detalles más finos tienen un tamaño comparable al de una ciudad.

El tono dorado de la imagen tampoco corresponde al color natural de la observación. El telescopio registró la escena a 416 nanómetros, en el azul profundo del espectro visible, con un filtro de banda estrecha de 0.5 nanómetros de ancho.

19, 25 y 65 kilómetros no significan lo mismo

El estudio separa tres cifras que suelen aparecer juntas, pero responden a preguntas distintas:

  • 19 kilómetros: la resolución espacial de la secuencia reconstruida, establecida por el límite de difracción del telescopio en esa longitud de onda.
  • 25 a 170 kilómetros: el tamaño de los vórtices medidos por el equipo en 47 interfaces con remolinos.
  • 65 kilómetros: la separación característica entre remolinos vecinos a lo largo de un mismo borde magnético, lo que el estudio denomina longitud de onda de la inestabilidad.

Michiel van Noort, científico del Max Planck encargado de la reducción de datos y la restauración de imagen, resumió la exigencia técnica así: “necesitábamos resolver estructuras de unos 20 kilómetros en la superficie solar”. El instituto ofrece una comparación para dimensionar esa capacidad: equivale a distinguir una moneda de un euro a 180 kilómetros de distancia.

La inestabilidad de Kelvin-Helmholtz es una inestabilidad de capas que se deslizan a distinta velocidad y deforman su frontera hasta formar vórtices. El patrón aparece en el mar, las nubes, las bandas de Júpiter y Saturno, además de las zonas donde el viento solar choca con las magnetosferas de los planetas.

Las capas fotosféricas del Sol no habían mostrado ese fenómeno de forma directa. El estudio apunta que los telescopios con menos de dos metros de apertura no pueden acceder a esa escala.

Los remolinos aparecen en los bordes de los gránulos, las celdas de plasma caliente que suben desde el interior del Sol, se enfrían y vuelven a hundirse. Según el Max Planck, esos gránulos miden entre 500 y 2,000 kilómetros de diámetro. Los rizos recién resueltos son dos órdenes de magnitud más pequeños que las estructuras que los contienen.

El análisis tampoco establece un tamaño mínimo definitivo. Aunque los histogramas de longitud de onda tienen su máximo por encima del límite de resolución del telescopio, los autores no concluyen que el Sol carezca de escalas todavía menores.

El video del Max Planck mezcla cuatro fuentes

La animación difundida por el instituto alemán junto con el estudio no procede de una sola toma. Su recorrido parte del disco completo, baja hasta la zona observada y termina con datos de una simulación:

  • Disco completo: datos del satélite SDO de la NASA, que ubican la región activa NOAA 14060.
  • Campo de contexto: instrumento de banda ancha del Inouye, con un encuadre de 69 por 69 segundos de arco alrededor de la zona con poros.
  • Máxima resolución: cámara del Max Planck instalada en el Inouye, con la observación a 416 nanómetros y una resolución de 19 kilómetros.
  • Tramo final: simulación MURaM del High Altitude Observatory, con intensidad sintetizada y la componente vertical del campo magnético mostrada en tres dimensiones.

Por eso, el cierre del video no es una toma adicional del Sol. El Max Planck superpone ahí los datos de MURaM, incluido el campo magnético vertical construido por el modelo.

La velocidad clave salió de la simulación

La inestabilidad de Kelvin-Helmholtz depende del contraste de velocidad entre dos capas. Esa velocidad horizontal del plasma no la registró la cámara. El instrumento midió brillo en una banda estrecha, mientras que el gradiente de velocidad a lo largo del borde magnético provino del modelo.

El resultado depende de la coincidencia entre la observación y la simulación. MURaM trabajó con una malla de 3.2 kilómetros y produjo vórtices y estriaciones comparables en 94 casos.

La comparación conserva una diferencia técnica. El histograma de la observación alcanza su máximo en 65 kilómetros, mientras que el de los datos sintéticos lo hace en 49 kilómetros. El comunicado del Observatorio Solar Nacional resume la coincidencia como un rango de 50 a 65 kilómetros en ambos casos.

Esa separación entre las distribuciones explica por qué el estudio no descarta escalas más pequeñas. Matthias Rempel, del High Altitude Observatory y autor de las simulaciones, describió el resultado como la validación de mayor resolución lograda hasta ahora para los modelos magnetohidrodinámicos solares.

El hallazgo apunta al calentamiento de la corona

Más allá de la nitidez, el trabajo aborda de dónde puede surgir la energía de la actividad solar. La teoría dominante sostiene que las líneas del campo magnético se trenzan, acumulan tensión y la liberan de golpe mediante reconexión. La pregunta pendiente era qué las retuerce diariamente.

Thomas Rimmele, tecnólogo jefe del Observatorio Solar Nacional, plantea que esta inestabilidad contribuye al calentamiento de la atmósfera exterior del Sol y forma parte de la explicación de por qué la corona alcanza un millón de grados.

Kuridze añade que el ciclo magnético solar dura apenas 11 años, por lo que el flujo generado tiene que disiparse con rapidez. Los modelos actuales tienen dificultades para explicar esa velocidad. El investigador sostiene que la inestabilidad “puede actuar como una fuente clave de esa difusión magnética faltante”.

El otro extremo del proceso, cómo se enciende una eyección de masa coronal una vez formada, lo estudian otros equipos mediante modelos tridimensionales.

Por ahora, lo verificado se limita a tres minutos del 14 de abril de 2025 sobre un parche solar de aproximadamente el radio de la Tierra. La siguiente fase será desarrollar programas que detecten y midan estos remolinos de forma automática. Esa medición deberá establecer cuánta energía llevan hacia la atmósfera del Sol.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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