✨︎ Resumen (TL;DR):
- Entre mayo de 2019 y octubre de 2020, un equipo de Utah State University y del Servicio Geológico de Estados Unidos trasladó 47 castores y los comparó con 24 residentes en los ríos Price y San Rafael.
- A las ocho semanas, la supervivencia aparente fue de 0.26 para adultos translocados y 0.88 para adultos residentes; en jóvenes fue de 0.09 y 0.15, respectivamente.
- El equipo registró 22 presas en las zonas de restauración, pero las 70 presas análogas instaladas en 2024 no mejoraron la supervivencia aparente.
Entre mayo de 2019 y octubre de 2020, investigadores de Utah State University y del Servicio Geológico de Estados Unidos soltaron 47 castores en tramos degradados de los ríos Price y San Rafael, en Utah. Los habían capturado por inundar terrenos o dañar infraestructura y, sin el proyecto, habrían sido sacrificados. El objetivo era restaurar el hábitat de seis especies de peces endémicos del desierto; la mayoría murió o abandonó el sitio durante las primeras ocho semanas, pero el equipo contó 22 presas nuevas construidas por castores residentes y translocados dentro de las zonas de restauración.

La supervivencia aparente mezcla muerte y desplazamiento
Un estudio publicado en Animal Conservation en 2023 reúne la cifra de 47 castores. El equipo comparó a esos animales translocados con 24 castores residentes, que permanecían en sus ríos sin haber sido trasladados.
Supervivencia aparente es un indicador que registra si un castor sigue vivo y permanece dentro del sitio de estudio. No permite distinguir entre la muerte y el abandono del área. Un animal que bajó 30 kilómetros por el río y levantó una presa en otro tramo quedó registrado igual que uno que murió.
A las ocho semanas, el estudio reportó estos valores:
| Grupo | Supervivencia aparente a ocho semanas |
|---|---|
| Adulto residente | 0.88 ± 0.08 |
| Adulto translocado | 0.26 ± 0.12 |
| Joven residente | 0.15 ± 0.15 |
| Joven translocado | 0.09 ± 0.08 |
Los adultos residentes marcaron 0.88, frente a 0.26 de los adultos translocados. Entre los jóvenes, los valores fueron 0.15 para residentes y 0.09 para translocados. El corte más grande del estudio separó a los adultos con territorio establecido de los jóvenes que todavía buscaban uno, más que a los castores locales de los trasladados.
Los castores que se fueron llegaron lejos
Un segundo artículo, publicado en Frontiers in Conservation Science en marzo de 2022, siguió a los animales con transmisores y antenas sumergidas. La distancia máxima media de detección fue de 0.86 kilómetros para los adultos residentes, 19.69 kilómetros para los adultos translocados y 21.09 kilómetros para los jóvenes translocados.
Los investigadores registraron al 41.4% de los castores translocados a más de 20 kilómetros del punto de suelta. Uno recorrió 101.8 kilómetros. Además, cuatro castores se establecieron de forma permanente fuera de las zonas de restauración, entre 8.6 y 155.4 días después de la liberación.
El artículo dejó un dato operativo: una semana después de la liberación, ningún castor soltado en pareja o grupo familiar seguía cerca de sus compañeros.
Las presas artificiales no corrigieron la baja permanencia
En 2024, un equipo encabezado por Christine Sandbach publicó en Restoration Ecology el resultado de instalar presas análogas en el río Price. Las 70 estructuras de madera y sedimento imitaban el trabajo de los castores y buscaban ofrecer pozas profundas y refugio para que los animales permanecieran.
Los investigadores detectaron actividad de castor en solo 2 de ellas. La supervivencia aparente a ocho semanas bajó de 0.50 antes de instalar las estructuras a 0.41 después. También registraron 15 muertes por depredación. 39 castores salieron del área de estudio y las crecidas del monzón redujeron el número de presas naturales intactas.
Los modelos indicaron que la supervivencia aparente disminuía cuando aumentaba el caudal medio. El artículo concluyó que el momento de la suelta pesaba más que la infraestructura añadida.
Otra cuenca produjo un resultado distinto
El caso del río Skykomish impide generalizar los resultados de Utah sin considerar la región. En 2022, investigadores de la Universidad de Washington, el Servicio Geológico y las tribus Tulalip reubicaron 69 castores en esa cuenca.
Las reubicaciones exitosas aumentaron el almacenamiento superficial y subterráneo en el plazo de un año y redujeron la temperatura del agua una media de 2.3 °C durante un verano especialmente caluroso. Los autores advirtieron que los factores regionales condicionan ese efecto y que trabajos anteriores habían encontrado impactos variables sobre la temperatura del agua.
Un río de montaña en el noroeste húmedo y un afluente del desierto con crecidas de monzón no responden igual.
Qué dejan los tres estudios
Los ríos Price y San Rafael son tributarios del Green, dentro de la cuenca alta del Colorado. El equipo de Utah diseñó el proyecto para restaurar el hábitat de peces endémicos en peligro, no para abastecer ciudades.
Los tres trabajos sobre Utah no descartan a los castores como herramienta de restauración, pero sí acotan su uso. El trabajo de 2023 recomienda repetir las sueltas en los mismos puntos; el estudio de 2024 pide elegir el momento según el caudal del río.
Para una cuenca seca del norte de México, la pregunta es cuánto se le puede pedir a un animal como herramienta de restauración y bajo qué condiciones. En Utah, la recomendación operativa es concreta: repetir las sueltas en los mismos puntos y programarlas según el caudal del río. Las 22 presas cuentan una parte de la historia; la otra es que la mayoría de los animales trasladados no permaneció en las zonas de restauración.
