✨︎ Resumen (TL;DR):
- Gentry Lee y Thomas Young, responsables del programa Viking, siguen divididos sobre lo que detectaron sus sondas.
- En 1976, el experimento de metabolismo de Gilbert Levin sugirió respiración microbiana, mientras el GCMS de Klaus Biemann no encontró compuestos orgánicos.
- Los percloratos que Phoenix halló en 2008 reabrieron la discusión; Lee y Young piden analizar en la Tierra las muestras de Perseverance.
Cincuenta años después de que Viking 1 se posara en Marte, Gentry Lee y Thomas Young aún discrepan sobre si la misión detectó vida. Lee interpretó como respiración microbiana una señal del experimento de Gilbert Levin; Biemann no encontró compuestos orgánicos con su GCMS. El hallazgo de percloratos de Phoenix en 2008 reabrió la discusión, y ambos responsables ahora piden traer a la Tierra las muestras que Perseverance ya recogió.

El positivo de Levin frente al cero de Biemann
MIT Technology Review publicó el 25 de agosto de 2026 una reconstrucción del programa, firmada por John Tylko. El texto recupera los testimonios de Gentry Lee, director de análisis científico y planificación de la misión desde 1975, y Thomas Young, director de misión del Viking. Medio siglo después, ambos mantienen lecturas opuestas sobre los resultados.
La NASA nunca declaró una detección de vida. En su página del 50 aniversario, la agencia describe una actividad química inesperada y enigmática en el suelo marciano, pero sin evidencia clara de microorganismos vivos cerca de los puntos de amartizaje.
Los dos módulos Viking llevaron tres experimentos de biología. Gilbert Levin fue responsable del experimento de metabolismo y leyó el resultado positivo como una señal de respiración microbiana. Buena parte de la comunidad científica lo atribuyó a reacciones químicas inorgánicas.
El cromatógrafo de gases acoplado a un espectrómetro de masas de Klaus Biemann, químico del MIT, debía caracterizar la química del suelo y de la atmósfera. El instrumento no encontró nada que analizar: ni un solo compuesto orgánico.
En una entrevista de historia oral de 2006, Biemann lo planteó sin diplomacia: “No encontramos ningún compuesto orgánico, cosa que algunas personas todavía no quieren creer porque quieren creer que hay o hubo vida en Marte; y eso no encajaría con que allí no haya compuestos orgánicos”.
La señal positiva chocó con el GCMS
Lee discrepó de esa conclusión. En su lectura, tanto el instrumento de Gilbert Levin como el de Norm Horowitz produjeron señales que, si hubieran aparecido en la Tierra, se habrían identificado como vida:
“El instrumento de Gil Levin e incluso el de Norm Horowitz mostraron señales que habríamos identificado como vida si se hubieran visto en la Tierra. Pero como el GCMS de Klaus Biemann no había encontrado absolutamente ningún compuesto orgánico, se concluyó, sobre la base de lo que yo llamaría chovinismo terrestre, que si no había orgánicos no podía haber habido vida.”
Gentry Lee, director de análisis científico y planificación de misión del programa Viking
Para Lee, el resultado negativo del GCMS hizo que se descartaran señales que, en la Tierra, se habrían identificado como vida. Él describió ese criterio como “chovinismo terrestre”.
Los percloratos reabrieron la discusión
En 2008, la sonda Phoenix encontró percloratos en el suelo, cerca del polo norte marciano. Lee señala que esos compuestos destruyen el material orgánico y que el hallazgo, por sí solo, socavó la conclusión de que no había vida en Marte.
El propio Lee marca un límite: no se sabe con certeza si había percloratos en alguno de los dos sitios donde amartizaron los Viking. “Donde estamos es en un estado de ambigüedad”, resume.
Según Lee, la única forma de resolverla consiste en usar instrumentos de mayor calidad, capaces de distinguir qué es geoquímica y qué podría ser bioquímica.
Biemann defendió sus resultados
Biemann, que murió en 2016, no aceptó la revisión de sus resultados. En 2007 respondió por escrito a un trabajo de científicos ajenos a la misión. Esos científicos cuestionaban sus conclusiones después de repetir los experimentos en la Tierra.
Biemann sostuvo que las dos misiones Viking supusieron un salto cualitativo en el conocimiento de Marte y que no debían criticarse a partir de experimentos mal concebidos, mal ejecutados y en parte mal interpretados.
También sostuvo que las próximas misiones responderían tarde o temprano a la pregunta sobre la materia orgánica en la superficie marciana, siempre que llevaran instrumentación cuidadosamente diseñada.
La disputa apunta a las muestras de Perseverance
Lee y Young ahora defienden la misma salida: una misión que recupere las muestras recogidas por el rover Perseverance y las analice en laboratorios terrestres, con equipos grandes y nuevos. El objetivo es determinar su naturaleza geoquímica y bioquímica real.
La evidencia acumulada desde entonces no ha cerrado el asunto. En su balance del aniversario, la NASA reconoce que Curiosity halló compuestos orgánicos que los procesos no biológicos no explican del todo, según un estudio de febrero de 2026.
Perseverance también identificó posibles biofirmas en una roca apodada Cheyava Falls. Sean Duffy, entonces administrador de la agencia, describió ese hallazgo como lo más cerca que se ha estado de descubrir vida en Marte.
Thomas Young lo dejó en una frase: “Marte es complejo en todo tipo de sentidos. Guarda muy bien sus secretos”.
Las muestras siguen en Jezero. Mientras permanezcan allí, la discusión sobre 1976 seguirá resolviéndose con datos obtenidos por instrumentos diseñados hace cincuenta años.
