Oyashio, la primera corriente estelar extragaláctica

Oyashio, la primera corriente estelar extragaláctica

Oyashio, primera corriente estelar fuera de la Vía Láctea, permitió medir el halo de materia oscura de UGC 9050-Dw1.

Por Humberto Toledo el 29 de agosto del 2026 a las 6:44 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un equipo internacional identificó Oyashio, una corriente estelar asociada con un cúmulo globular en la galaxia ultradifusa UGC 9050-Dw1.
  • El filamento mide 72.3 ± 8.9 parsecs de ancho, alcanza cerca de 2 kiloparsecs en su brazo visible y está a 35.2 megaparsecs, unos 115 millones de años luz de la Tierra.
  • Su curvatura permitió estimar por primera vez la masa y la pendiente de densidad del halo de materia oscura de una galaxia ultradifusa, aunque la posibilidad de una coincidencia pura no está completamente descartada.

Un equipo internacional presentó en Nature la evidencia de Oyashio, la primera corriente estelar asociada con un cúmulo globular observada fuera de la Vía Láctea. El filamento se encuentra en UGC 9050-Dw1, una galaxia ultradifusa a 35.2 megaparsecs de la Tierra, y su curvatura permitió medir por primera vez la masa y la pendiente de densidad de su halo de materia oscura.

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El hallazgo empezó con una foto en el tren

Las imágenes no eran nuevas. El Hubble las tomó en septiembre de 2022 para otra investigación y la estructura permaneció dentro de un archivo público durante años.

A finales de junio de 2023, camino a su trabajo en Nueva York, David Hendel leía en su celular un artículo reciente de astronomía. Una imagen de media página llamó su atención. Hendel había dejado la investigación para trabajar en finanzas, pero durante su etapa académica estudió miles de estructuras parecidas.

En la foto reconoció una combinación poco habitual: estrellas del mismo color, una traza curva y un nudo compacto sobre esa misma línea. David Hendel le dijo a Space.com: “Parecía demasiado bueno para ser verdad”.

Antes de bajarse del tren, tomó una captura, rodeó el arco con un círculo y se la envió a Sarah Pearson, de DTU Space, en Dinamarca. Pearson había sido su amiga desde el posgrado en Columbia. De ese intercambio salió el equipo que firmó el trabajo, encabezado por Pearson y Julie Kiel Holm, doctoranda del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague.

Oyashio es una corriente estelar, un filamento de estrellas que el equipo atribuye a un cúmulo globular desgarrado por las mareas de su galaxia. La estructura apareció en imágenes que nadie había analizado con esa hipótesis.

El ancho del filamento apunta a un cúmulo

UGC 9050-Dw1 es una galaxia ultradifusa que apenas se distingue del fondo del cielo. Se encuentra a 35.2 megaparsecs, unos 115 millones de años luz, y el brazo visible de Oyashio llega a aproximadamente 2 kiloparsecs.

El filamento mide 72.3 ± 8.9 parsecs de ancho. Las corrientes estelares producidas por cúmulos globulares de la Vía Láctea suelen medir entre decenas y cientos de parsecs, pero las corrientes cuyo progenitor fue una galaxia enana son mucho más anchas.

La corriente Orphan-Chenab, por ejemplo, supera los 200 parsecs. Una corriente procedente de una galaxia enana con el mismo brillo que Oyashio tendría que ser considerablemente más ancha. El tamaño observado favorece el escenario de un cúmulo globular desgarrado por las mareas de UGC 9050-Dw1.

El color también coincide con esa lectura. La corriente registra F555W-F814W = 1.0 ± 0.2, mientras que el candidato a cúmulo progenitor marca 1.1 ± 0.1.

Ambos valores caen dentro de la caja de selección que un catálogo de 2023 utilizó para identificar los cúmulos globulares de la misma galaxia. Además, los dos son algo más azules que el cúmulo promedio de la Vía Láctea.

El candidato no apareció en ese catálogo porque falló los criterios de redondez, nitidez y error fotométrico. Esa combinación resulta compatible con un cúmulo que se está deshaciendo.

El modelo dinámico X-Stream, que ajusta la forma proyectada de la corriente, fija en 2.5 millones de masas solares el límite superior del progenitor con 95% de confianza. La cifra queda por debajo de Omega Centauri, cuya masa ronda los 3.55 millones de masas solares.

La curva permitió pesar un halo invisible

El equipo trató las estrellas de Oyashio como partículas de prueba y ajustó modelos dinámicos a la forma de la corriente. El mejor modelo devuelve una masa total del halo de 156,000 millones de masas solares.

Dentro de un radio de 2.52 kiloparsecs, el modelo concentra 13,600 millones de masas solares. La masa total coincide con estimaciones previas obtenidas mediante el conteo de cúmulos globulares, que la situaban entre 150,000 y 180,000 millones de masas solares, según los supuestos utilizados.

La curvatura ofrece esa cifra por una vía independiente y coloca el halo en un orden comparable al de la Gran Nube de Magallanes.

El ajuste también calculó la pendiente interna de densidad, un parámetro que distingue un halo con centro plano de otro con un centro más picudo. El resultado fue 0.92 ± 0.57.

El artículo compara ese valor con el aproximado 0.2 de una galaxia enana promedio de bajo brillo superficial y con el 0.3 de Dragonfly 44. Sin embargo, el equipo no logró restringir el radio de escala del halo ni su pendiente exterior.

La observación también tiene un límite geométrico. Los investigadores solo ven un brazo de Oyashio; el otro se envuelve por detrás de la zona central más brillante de la galaxia.

Hubble y CFHT redujeron la posibilidad de un artefacto

La señal aparece por separado en las imágenes del Hubble y en los datos del Canada-France-Hawaii Telescope, conocido como CFHT. Esa detección independiente elimina la explicación de un artefacto causado por la captura o el procesamiento de una sola imagen.

En la imagen combinada del Hubble, la prominencia de la señal fue 7.34 y la relación señal a ruido del ajuste alcanzó 5.2. En los datos del CFHT, la señal quedó entre 2.3 y 3.9 en las bandas g, r e i; el rasgo no aparece en u ni en z.

Los autores aclaran que esos valores miden la fuerza de la señal en los datos. No representan la probabilidad de que la estructura sea una corriente estelar.

El equipo revisó otras explicaciones para el arco:

  • Cáscara de marea: su centro de curvatura tendría que coincidir con el centro de la galaxia, pero no ocurre así.
  • Arco de lente gravitacional: exigiría otros arcos o una lente plausible en el campo, y no se observa ninguna de las dos condiciones.
  • Zona de polvo: dejaría un lado más rojo que el otro, una tendencia que tampoco aparece.
  • Corriente de una galaxia enana: con el mismo brillo tendría que ser mucho más ancha.

La coincidencia pura sigue siendo posible. Julie Kiel Holm reconoce que el equipo no puede excluirla por completo, aunque eso exigiría que el color, la alineación y el vínculo con el cúmulo coincidieran por azar.

Una galaxia sin barra ofrece una prueba más limpia

El siguiente uso de Oyashio sería buscar huecos en la corriente. El modelo de materia oscura fría predice subhalos de baja masa que no albergan estrellas. Si uno cruza una corriente estelar, su gravedad debería abrir un hueco en ella.

En la Vía Láctea, interpretar ese hueco resulta más complicado porque la barra central o las Nubes de Magallanes también pueden contaminar la señal. UGC 9050-Dw1 no tiene ninguna de las dos estructuras, así que un hueco en Oyashio ofrecería una firma más limpia.

Emily Cunningham, profesora de la Universidad de Boston que estudia corrientes estelares y halos de materia oscura, no participó en el trabajo. Su evaluación es que una sola corriente no basta para saber qué proceso produjo un hueco; los investigadores necesitarían acumular muchas corrientes en entornos galácticos distintos.

El Nancy Grace Roman podría ampliar esa búsqueda. Su lanzamiento está previsto para el 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy. El telescopio tendrá un campo de visión al menos 100 veces mayor que el del Hubble y, según la NASA, medirá la luz de 1,000 millones de galaxias durante su misión primaria de 5 años.

El Euclid europeo, en órbita desde 2023, apunta al mismo terreno.

Oyashio no resuelve qué es la materia oscura. Su aporte concreto es mostrar que la forma de una corriente estelar puede servir para estimar el halo de una galaxia ultradifusa fuera de la Vía Láctea, con cifras y límites explícitos.

Los datos llevaban tres años en un archivo abierto cuando Hendel los miró con otra pregunta en mente. Por ahora, el resultado ofrece una medición independiente del halo, pero mantiene dos límites claros: solo se observa un brazo y la coincidencia pura todavía no queda descartada.

Fuentes: 1, 2, 3

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