✨︎ Resumen (TL;DR):
- Investigadores encontraron cuatro hembras maduras de krill antártico a unos 1,100 metros en Hook Ridge, con huevos y un par de espermatóforos adheridos.
- Tres de cuatro ejemplares tenían más de 40% de secuencias intestinales correspondientes a Campylobacteria; en Quest Caldera contaron o estimaron 1,991 hembras en una cuadrícula de 2.57 kilómetros.
- El hallazgo amplía el mapa conocido del ciclo reproductivo del krill, pero aún no demuestra que los respiraderos sean sitios de desove.
Investigadores obtuvieron la primera evidencia de que hembras reproductivamente activas de krill antártico (Euphausia superba) utilizan respiraderos hidrotermales de aguas profundas en Hook Ridge y Quest Caldera, a profundidades de entre unos 700 y más de 1,000 metros. Durante dos expediciones realizadas entre diciembre de 2024 y marzo de 2025, el equipo encontró señales compatibles con el consumo de microbios quimiosintéticos y con una etapa reproductiva. El estudio, publicado el 14 de septiembre de 2026, amplía el mapa conocido del ciclo reproductivo del krill y lleva a sus autores a considerar estos sitios en la planificación de áreas marinas protegidas. No demuestra, sin embargo, que el krill desove ahí.

La pista está en los microbios, no en la descarga caliente
El estudio no concluye que el krill se alimente directamente de la descarga caliente que sale de los respiraderos. La evidencia apunta a los microbios que viven en ese entorno, en particular a bacterias capaces de obtener energía de compuestos químicos y fijar carbono inorgánico sin depender de la fotosíntesis.
Los microbios quimiosintéticos son organismos que producen materia orgánica a partir de sustancias químicas en lugar de usar la luz solar.
Para investigar esa posibilidad, el equipo combinó secuenciación del microbioma intestinal y ambiental, análisis de isótopos estables y mediciones de metales traza. En 3 de los 4 ejemplares recolectados en Hook Ridge, en el estrecho de Bransfield, más de 40% de las secuencias microbianas del intestino correspondían a Campylobacteria, un grupo asociado con comunidades de respiraderos hidrotermales.
En cambio, los ejemplares capturados en Antarctic Sound, un sitio sin respiradero, mostraron señales dominadas por fitoplancton y material fotosintético degradado.
El análisis isotópico no identifica por sí solo la última comida del krill. El artículo señala que el carbono registrado en sus tejidos puede integrar una alimentación de entre 3 y 6 meses, y que las fuentes isotópicas de los respiraderos son variables. Por eso, los investigadores combinaron esa señal con el microbioma y la acumulación de metales para sostener que las hembras habían visitado y utilizado esos hábitats.
El entorno térmico también requiere precisión. En Hook Ridge, el agua situada a unos 2 metros del respiradero llegó a 1.38 °C, mientras la descarga hidrotermal superó los 200 °C. En Quest Caldera, el agua cercana alcanzó 2.52 °C y la descarga llegó a 109 °C.
Estas mediciones describen el agua marina alrededor de las estructuras. No indican que los animales estuvieran expuestos a la temperatura máxima de la descarga que emerge del subsuelo.
Las muestras de Hook Ridge eran hembras listas para reproducirse
El equipo realizó las observaciones con el vehículo operado a distancia SuBastian, desde el buque de investigación R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, durante dos expediciones entre diciembre de 2024 y marzo de 2025.
En Hook Ridge, a unos 1,100 metros de profundidad, los investigadores recolectaron cuatro ejemplares de krill. Los cuatro eran hembras sexualmente maduras, con huevos y un par de espermatóforos adheridos. Esa combinación señalaba que estaban listas para reproducirse. Su longitud promedio fue de 47.8 ± 3.9 milímetros.
El sitio de comparación fue Antarctic Sound. Allí se recolectaron 35 ejemplares. El grupo incluía 10 juveniles, 16 machos y 8 hembras. Solo una de esas hembras estaba en una fase reproductiva avanzada y ninguna llevaba espermatóforos.
La diferencia no permite estimar por sí sola el comportamiento de toda la especie, pero coincide con las observaciones hechas en el segundo campo hidrotermal.
Quest Caldera repitió el patrón
En Quest Caldera, ubicada en el arco de Scotia, las hembras grávidas aparecieron de forma constante durante el tiempo de observación del ROV. En un recorrido de aproximadamente 2 horas, dentro de una inmersión con unas 21 horas de permanencia en el fondo, el equipo contó o estimó 1,991 hembras a lo largo de una cuadrícula de 2.57 kilómetros.
Ese número no equivale a la población del respiradero. Los autores advierten que no pudieron cuantificar con suficiente precisión el volumen de agua cubierto por la cámara del ROV. Por eso, el conteo no puede convertirse directamente en una densidad volumétrica ni en una cifra total para el campo hidrotermal.
El dato sí sirve para mostrar que la asociación no dependió de un único animal ni de un solo momento de observación.
El estudio aún no demuestra dónde desova el krill
La presencia de hembras con espermatóforos a profundidades de entre unos 700 y más de 1,000 metros cuestiona un modelo reproductivo que no contemplaba los respiraderos como hábitat de esta etapa.
El artículo no establece si las hembras liberan los huevos en el fondo o si vuelven a subir para desovar. Esa observación todavía falta.
Los autores plantean posibles beneficios del hábitat:
- El agua ligeramente más cálida alrededor de los respiraderos podría acelerar el desarrollo embrionario sin superar la tolerancia térmica conocida del krill.
- Minerales como zinc y manganeso podrían ser útiles durante la reproducción.
- La producción microbiana asociada con los respiraderos podría ofrecer alimento cuando la producción basada en la luz es limitada.
Estas explicaciones son hipótesis sobre los posibles beneficios del hábitat, no mediciones directas del éxito reproductivo.
El estudio tampoco describe una dieta completamente independiente de la superficie. Las bacterias identificadas no producen los ácidos grasos omega-3 de cadena larga que las hembras necesitan para el desarrollo de los huevos. El krill aún tendría que obtener esos recursos de fuentes fotosintéticas.
La interpretación más prudente es que los respiraderos pueden ser un hábitat y una fuente de alimento adicionales, no un reemplazo de los recursos asociados con la superficie.
Los respiraderos podrían entrar en las áreas protegidas
El krill antártico sostiene a ballenas, focas, pingüinos, aves marinas y peces, y es objetivo de la pesquería más grande por tonelaje del océano Austral.
La mayor parte del conocimiento sobre la especie y de la actividad pesquera se ha concentrado en la zona que va desde la parte septentrional de la península Antártica hasta el mar de Scotia. A la vez, muchas investigaciones se enfocaron en los primeros 150 a 200 metros de la columna de agua.
Si los campos hidrotermales forman parte del conjunto de hábitats que usan las hembras reproductivas, los autores consideran que deben aparecer de forma explícita en la planificación de áreas marinas protegidas. Señalan en particular el estrecho de Bransfield y la propuesta de área marina protegida del Dominio 1.
Quest Caldera y otros respiraderos del arco de Scotia ya se encuentran dentro del área marina protegida de Georgia del Sur y las islas Sandwich del Sur, que incluye protección del fondo marino.
El trabajo no calcula cuánto krill utiliza estos sitios ni demuestra que los respiraderos sean zonas permanentes de desove. La advertencia de conservación es concreta: estudiar y proteger solo los hábitats pelágicos más visibles podría dejar fuera lugares profundos usados por hembras durante una fase decisiva de su ciclo de vida.