OpenAI y el rumor de soluciones guardadas tras Navier-Stokes

OpenAI y el rumor de soluciones guardadas tras Navier-Stokes

Scott Aaronson reporta rumores de que empresas de IA guardan soluciones tras Navier-Stokes, sin pruebas públicas.

Por Humberto Toledo el 16 de septiembre del 2026 a las 3:12 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Scott Aaronson dijo el 15 de septiembre de 2026 que oyó rumores de que empresas de IA guardan soluciones a problemas abiertos de computación teórica tras la reacción a la prueba de Navier-Stokes.
  • OpenAI reunió del orden de 10,000 agentes concurrentes y llegó a su prueba el 5 de septiembre, después de 88 horas; la formalización en Lean tomó otras 17 horas con GPT-6 Astra.
  • El rumor no identifica empresas, problemas ni fuentes. Clay dijo que Navier-Stokes quedó “aparentemente” resuelto, pero su proceso exige revisión y al menos 2 años de escrutinio.

Scott Aaronson, científico de la computación de la Universidad de Texas en Austin, escribió el 15 de septiembre de 2026 que ha oído rumores sobre empresas de IA que guardan soluciones a problemas abiertos de computación teórica. Según esas versiones, las compañías esperan una mejor manera de presentar sus resultados después de la reacción hostil a la prueba de Navier-Stokes de OpenAI. Aaronson no nombró empresas ni problemas, tampoco explicó quién se lo contó, así que el rumor no tiene respaldo público identificado.

Navier-Stokes es un problema abierto de matemáticas incluido entre los Problemas del Milenio. OpenAI llegó a una prueba con agentes de IA, pero el Clay Mathematics Institute todavía debe evaluar el resultado.

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El rumor que puso a OpenAI a buscar una prueba

La propia OpenAI contó en su anuncio del 8 de septiembre que su carrera por Navier-Stokes también comenzó con un rumor. El martes 1 de septiembre oyó que se habían resuelto dos Problemas del Milenio.

Inspirada por el rumor y por el salto de un modelo interno que entrenaba desde el 28 de agosto, OpenAI puso a sus agentes a atacar todos los problemas abiertos del premio y algunos otros de alto impacto.

El grupo que llegó a Navier-Stokes reunió del orden de 10,000 agentes concurrentes. Alcanzó la prueba el sábado 5 de septiembre, unas 88 horas después del arranque. La formalización en Lean tomó otras 17 horas con GPT-6 Astra.

Después, OpenAI vinculó el rumor con Levent Alpöge, empleado de Anthropic, y Tristan Buckmaster, profesor de la Universidad de Nueva York. Al hablar con ellos supo que el resultado correspondía al problema de Euler con fuerza externa, no a Navier-Stokes. El rumor que activó la operación no era exacto.

La cadena del rumor y la disputa por el crédito

Buckmaster y Alpöge tenían su resultado desde el 15 de agosto y lo verificaron en Lean el 22 de agosto, según la declaración de Buckmaster. El trabajo abordaba el estallido con fuerza externa suave para Boussinesq y Euler.

Buckmaster reconstruyó que un colega del Instituto Courant le escribió después de oír la noticia de un analista del Reino Unido, quien a su vez la recibió de alguien más arriba en la cadena. El 3 de septiembre, con esa versión ya en circulación, Buckmaster escribió a un matemático de OpenAI para aclarar que su trabajo con Alpöge era una colaboración personal.

Aaronson enumera siete resultados del último mes que, según él, sus autores obtuvieron con IA o con su ayuda y que resolvieron problemas abiertos que ya conocía o le importaban. Cada uno incluye un enlace. El octavo punto no incluye ninguno y dice:

“Me dicen que las empresas de IA, escarmentadas por la respuesta hostil a la prueba de Navier-Stokes, ahora tienen guardadas soluciones a algunos problemas muy importantes hasta que encuentren una mejor manera de manejar las cosas”, escribió Aaronson.

El científico aclara que no se refiere a P contra NP, otro Problema del Milenio, ni a otras separaciones entre clases de complejidad.

Las partes difieren sobre cuándo supo OpenAI del avance de los matemáticos y sobre lo que se dijo en las llamadas del 6 de septiembre. Aaronson dice que no pretende arbitrar la disputa.

Aaronson también considera poco plausible que los modelos de OpenAI se beneficiaran de forma significativa de entrenar con las conversaciones de Buckmaster y Alpöge. Aun así, escribió que, al irrumpir con muchos más recursos, OpenAI actuó de un modo que algunos, siendo caritativos, llamarían “antideportivo”. La pregunta que deja abierta es qué sabía OpenAI y cuándo lo supo.

OpenAI acota su investigación sobre Codex

El 10 de septiembre, OpenAI actualizó la sección de su anuncio que trataba la posible influencia de las entradas de usuarios en el resultado, después de una investigación.

La versión original admitía que la empresa no podía descartar que datos desidentificados, derivados del uso que ambos matemáticos hicieron de sus productos, hubieran ayudado a mejorar sus modelos. La actualización dice que la investigación confirmó que los prompts de Buckmaster en Codex durante los dos meses previos al anuncio no pudieron influir en su sistema de ninguna forma, tampoco a través del entrenamiento.

La página no explica quién hizo la investigación ni cómo. El alcance también es más estrecho que la duda original: habla de los prompts de Buckmaster y de dos meses, no de todo el uso que ambos matemáticos hicieron de los productos.

Buckmaster escribió que los dos volcaron en Codex todos sus borradores durante un proyecto que avanzó despacio durante la mayor parte del último año.

Clay mantiene abierta la evaluación de Navier-Stokes

El 11 de septiembre, el Clay Mathematics Institute, que otorga el premio de 1 millón de dólares, dijo que el problema de Navier-Stokes quedó “aparentemente” resuelto. El instituto advirtió que su proceso para evaluar lo logrado y asignar el crédito es deliberadamente pausado.

Sus reglas exigen que la solución aparezca en una publicación arbitrada de prestigio mundial o en otra que su consejo acepte bajo condiciones más laxas. Además, debe resistir al menos 2 años de escrutinio.

Las reglas también piden atención especial a si la solución depende de ideas publicadas antes. Permiten reconocer ese trabajo previo o recomendar que sus autores entren al premio. OpenAI ya dijo que no lo reclamará.

Según Euronews, los dos resultados, el de Buckmaster y Alpöge y el de OpenAI, se apoyan en un mecanismo ideado en Madrid. Diego Córdoba, del CSIC en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), y su exdoctorando Luis Martínez-Zoroa, hoy profesor en CUNEF Universidad, llevan cerca de 10 años desarrollándolo con lápiz y papel.

Aaronson escribe que en ese punto hay acuerdo. Córdoba y Martínez-Zoroa piden que un resultado de esta magnitud sea “leído cuidadosamente, comprendido y validado” por otros especialistas antes de darlo por bueno.

La respuesta de los medallistas Fields

El 11 de septiembre, 25 medallistas Fields publicaron la declaración A Severe Misalignment of AI in Mathematics (Un grave desalineamiento de la IA en las matemáticas). Al 16 de septiembre, el documento sumaba 7,111 adhesiones, entre ellas las de académicos de la UNAM, la Universidad de Sonora y la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El texto critica que estas soluciones se anuncien con prisa, sin tiempo para redactarlas bien ni citar el trabajo previo de otros. Aaronson respaldó la declaración, aunque reconoce, al igual que sus críticos, que no plantea una petición clara.

Ese mismo 11 de septiembre, Tim Fernholz, de TechCrunch, señaló otro incentivo. Si un laboratorio identifica un camino útil hacia un descubrimiento, puede gastar decenas de millones de dólares en modelos de lenguaje para adelantarse a los investigadores que abrieron esa vía. Esa dinámica, advirtió, puede incentivar el secreto; el rumor de Aaronson describe ese secreto dentro de las propias empresas.

La señal que falta para confirmar el rumor

Hasta ahora, el rumor de Aaronson solo tiene como respaldo lo que él dice que le contaron. No nombra empresas, problemas ni fechas. Eso lo diferencia del rumor del 1 de septiembre, que terminó vinculado a una prueba anunciada el 8 de septiembre.

Una empresa confirmaría esa versión si publicara la solución de alguno de esos problemas de computación teórica. Una negativa pública la contradiría. La siguiente señal comprobable sería un artículo, un anuncio o una negativa identificable de alguna de las empresas.

Aaronson también describe cómo se declara hoy el uso de IA. Casi todos los artículos que le interesan en arXiv y en el repositorio ECCC incluyen, cerca de los agradecimientos, una declaración sobre el uso de IA. Esas notas van desde atribuir el resultado principal por completo a GPT-6 hasta limitar la IA a corregir el texto.

El rumor del 1 de septiembre desembocó en una prueba que OpenAI publicó una semana después. El de Aaronson, publicado el 15, no trae nombres ni fechas. Hasta que aparezca un artículo, un anuncio o una negativa pública de alguna empresa, la afirmación sigue sin confirmación.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6

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