Webb detecta cambios opuestos en los anillos de Chariklo

Webb detecta cambios opuestos en los anillos de Chariklo

Webb detectó cambios opuestos en los anillos de Chariklo, pero el exterior podría verse distinto por el infrarrojo.

Por Humberto Toledo el 16 de septiembre del 2026 a las 4:44 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • James Webb registró una ocultación estelar de Chariklo el 18 de octubre de 2022.
  • La opacidad normal del anillo interior pasó de 0.303 a 0.431 en el análisis detallado.
  • El anillo exterior apareció cerca de 60% menos opaco que en 2017, pero no está claro si perdió material o solo luce distinto en infrarrojo.

El telescopio espacial James Webb detectó cambios opuestos en los dos anillos de Chariklo, un cuerpo menor de unos 250 kilómetros que orbita entre Saturno y Urano. Durante la ocultación estelar del 18 de octubre de 2022, el anillo interior apareció alrededor de 50% más opaco que antes y el exterior cerca de 60% menos opaco que en 2017. Un estudio internacional liderado por el IAA-CSIC, publicado el 9 de septiembre de 2026 en Science Advances, concluye que el aumento del interior probablemente es real, pero aún no determina si el exterior perdió material o solo luce distinto en infrarrojo.

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La señal cambió, no la órbita

Los anillos prácticamente no cambiaron de posición. El Observatorio de París los sitúa a unos 390 y 405 kilómetros del centro de Chariklo, prácticamente donde aparecían en las ocultaciones anteriores. Lo que cambió fue la cantidad de luz estelar que bloquean.

La opacidad normal es una medida de cuánta luz bloquea un anillo después de corregir el ángulo con que se observa. En la versión del manuscrito que el equipo dejó en arXiv, actualizada el 17 de diciembre de 2025, esa medida para el anillo interior promediaba 0.303 antes de Webb y subió a 0.431 con sus datos. Los autores calificaron la diferencia de altamente significativa.

El exterior apenas asomó en el filtro de 1.5 micras y no apareció en el de 3.2 micras, aunque ambos registraron al mismo tiempo el mismo tramo del anillo.

Chariklo fue el primer cuerpo pequeño con anillos

Chariklo, también escrito Cariclo en español, fue en 2013 el primer cuerpo pequeño del Sistema Solar en el que se detectaron anillos. El hallazgo salió de una ocultación del 3 de junio de 2013, seguida desde siete sitios de Sudamérica, incluido el Observatorio La Silla, en Chile.

Felipe Braga-Ribas, del Observatório Nacional de Brasil, encabezó ese equipo y también figura entre los autores del manuscrito actual. En ese momento, los anillos medían unos 7 y 3 kilómetros de ancho y estaban separados por un hueco de 9 kilómetros. Sus descubridores los apodaron provisionalmente Oiapoque y Chuí, por dos ríos ubicados en los extremos norte y sur de Brasil.

El manuscrito también cita al centauro Quirón, al planeta enano Haumea y al objeto transneptuniano Quaoar, todos con anillos detectados mediante ocultaciones. El IAA-CSIC recuerda que, hasta ahora, esos sistemas se consideraban relativamente estables.

“Nuestros resultados obligan a replantearse cómo se forman, cómo evolucionan y qué mecanismos mantienen su estabilidad”, afirmó Pablo Santos-Sanz, investigador del IAA-CSIC que lidera el estudio.

Una ocultación calculada desde L2

El IAA-CSIC describe este evento como la primera ocultación estelar que el equipo predijo y planificó específicamente para Webb, y que después ejecutó con éxito. Yücel Kilic, investigador posdoctoral del instituto y coautor, explicó que el equipo necesitó conocer con enorme precisión la órbita de Chariklo, la posición de la estrella con ayuda de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea y la trayectoria del propio telescopio.

Webb gira alrededor del punto de Lagrange L2, a unos 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, y necesita maniobras periódicas de corrección. El equipo identificó el evento el 19 de agosto de 2022 y rehízo la predicción cada semana.

En unos dos meses, la trayectoria de la estrella vista desde Webb se desplazó 110 kilómetros, suficiente para perder la ocultación por el cuerpo principal. El equipo hizo la última predicción apenas horas antes del evento.

El resultado fue que, desde Webb, la estrella no pasó detrás de Chariklo, solo detrás de sus anillos. Chariklo se movía a apenas 2.5 kilómetros por segundo respecto del telescopio. Con esa velocidad y unas 3.3 imágenes por segundo, el equipo obtuvo una resolución de alrededor de 750 metros por imagen, a una distancia de casi 17 veces la que separa a la Tierra del Sol.

El infrarrojo complica el diagnóstico

Webb registró la ocultación con su cámara NIRCam en dos bandas del infrarrojo cercano, centradas en 1.5 y 3.2 micras, de manera simultánea. El manuscrito la presenta como la primera detección de una ocultación por encima de 3 micras, algo que no se puede hacer desde tierra. Las observaciones previas entre 2013 y 2017 usaron sobre todo luz visible.

Ahí está la dificultad de la comparación. Los granos de menos de 1 micra dispersan peor la luz de longitudes de onda largas. Un anillo dominado por ese polvo puede bloquear menos luz infrarroja sin haber perdido material.

El IAA-CSIC deja abierto el origen físico del cambio. Puede tratarse de una evolución temporal de los anillos, de diferencias causadas por los filtros de observación o de la combinación de ambos efectos.

El anillo interior sí permitió poner a prueba esa explicación. El manuscrito probó mezclas de hielo de agua, silicatos y carbono con distintos tamaños de grano. Ninguna reproduce a la vez las dos mediciones de Webb y la que hizo en 2017 el Very Large Telescope (VLT) del ESO, en Chile, a 2.1 micras, una longitud intermedia entre las dos bandas de Webb.

El VLT había medido una opacidad normal de 0.31; Webb registró 0.42 y 0.44. El texto detallado da un promedio previo de 0.303 y otro de 0.431 con Webb. La tabla resume esas referencias como 0.30 para el promedio previo, 0.42 a 1.5 micras y 0.44 a 3.2 micras para Webb, junto con 0.31 del VLT en 2017.

Los resultados técnicos quedan así:

  • C1R, anillo interior: la longitud de onda por sí sola no reproduce todas las mediciones, por lo que el aumento de opacidad probablemente refleja un cambio real.
  • C2R, anillo exterior: hubo una señal marginal a 1.5 micras y ninguna detección a 3.2. La falta de perfiles bien resueltos impidió hacer la misma prueba.

Con estos resultados, los autores concluyen que el aumento del anillo interior no se explica solo por la longitud de onda y que lo más probable es que su opacidad sí haya crecido.

El anillo exterior necesitaría algo que lo sostenga

El cambio tampoco se explica como un simple trasvase de material de un anillo al otro. El aumento del ancho equivalente del interior, una medida proporcional a la cantidad de material presente, fue unas 10 veces mayor que la pérdida del exterior. Lo que falta afuera no alcanza para explicar lo que apareció adentro.

Para el interior, el Observatorio de París plantea la llegada de material nuevo o choques que rompieron partículas grandes en una multitud de granos finos.

El exterior plantea otro problema. Con las anchuras que se le han medido, el manuscrito calcula que ese anillo se dispersaría en cuestión de meses si nada lo confina o lo reabastece. La mediana del cálculo es de 0.34 años. Sin ese sostén, ya se habría disipado desde su descubrimiento en 2013.

Una explicación posible es una pequeña luna pastora, todavía hipotética, que compartiría órbita con el exterior, mantendría definidos sus bordes y le aportaría material nuevo. En 2014, Braga-Ribas ya consideraba probable que Chariklo tuviera al menos una pequeña luna por descubrir, de acuerdo con el ESO.

La comparación llega hasta octubre de 2022, casi cuatro años antes de la publicación. Las próximas ocultaciones estelares, sobre todo en luz visible, podrán mostrar si los cambios continúan y si responden a una evolución real de los anillos o a la longitud de onda.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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