Una ciudad lunar de 1 millón: 100 años con 30 veces el agua

Una ciudad lunar de 1 millón: 100 años con 30 veces el agua

Aun con 30 veces el agua estimada, una ciudad lunar de un millón agotaría su reserva en 100 años.

Por Humberto Toledo el 15 de septiembre del 2026 a las 2:47 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Martin Elvis y Jonathan McDowell calcularon que una ciudad de un millón de personas agotaría mil millones de toneladas de agua en unos 100 años con un reciclaje de 98%.
  • Las mejores estimaciones actuales apuntan a unos 34 millones de toneladas, cerca de 30 veces menos, y recortarían ese plazo a unos 3.4 años.
  • La energía podría cubrir la demanda de un millón de habitantes, pero el agua limitaría la población lunar de largo plazo a unos cientos de miles.

Martin Elvis y Jonathan McDowell, astrofísicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, calcularon que una ciudad de un millón de personas en la Luna agotaría mil millones de toneladas de agua en unos 100 años, aun reciclando 98%, el nivel que alcanzó la Estación Espacial Internacional (EEI) en 2023. El escenario ya es generoso: las mejores estimaciones actuales apuntan a una reserva unas 30 veces menor, así que la autonomía caería a poco más de tres años.

La revista Frontiers in Space Technologies publicó el informe breve y revisado por pares el 14 de septiembre de 2026. Elvis y McDowell compararon el consumo de una ciudad con el hielo disponible en la región polar. Su resultado es directo: la energía no sería el freno; el agua sí.

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El cálculo parte de una reserva generosa

Una trampa fría es una región polar en sombra permanente que conserva hielo porque la temperatura impide que se evapore. Los fondos de cráteres cercanos a los polos no reciben luz solar directa desde hace unos 4,000 millones de años. En las trampas que nunca superan 110 kelvin, unos -163 °C, el hielo pierde como máximo un milímetro cada mil millones de años.

El supuesto de mil millones de toneladas equivale a un kilómetro cúbico de agua. El volumen bastaría para llenar el área de Central Park de Nueva York hasta 120 metros de altura.

La cifra no sale de las mediciones más recientes. El primer reporte sólido basado en radar apareció en 2013 y sugirió varios cientos de millones de toneladas alrededor del polo sur. Un metaanálisis de 2022 sobre 65 grandes regiones en sombra calculó del orden de 34 millones de toneladas en los ocho cráteres con más volátiles.

Un trabajo de 2026 con la cámara ShadowCam confirmó hielo en apenas 3.5% de las trampas frías, aunque en esas zonas podría llegar a 30% del peso de la mezcla con el regolito.

Los autores admiten que los 34 millones de toneladas podrían ser una subestimación por un factor de tres, pero consideran exagerado suponer diez veces más. Tampoco todo el hielo sería recuperable. Como referencia, en los yacimientos de petróleo se extrae entre 33% y 50%; la fracción lunar solo se conocerá con datos tomados en el terreno.

Aun así, el informe adopta los mil millones de toneladas como base y permite escalar todos sus resultados desde ese volumen.

La energía no limita a un millón de habitantes

Con el consumo residencial más alto de Estados Unidos, un millón de personas requeriría 800 megavatios. Al sumar la industria, la demanda subiría a unos 2.1 gigavatios.

Un análisis de 2023, del que Martin Elvis es coautor, calculó que paneles solares montados en torres de un kilómetro sobre los bordes de los cráteres polares, casi siempre iluminados, podrían entregar en promedio unos 3 gigavatios durante 90% del tiempo. Para varios millones de habitantes haría falta energía nuclear de fisión.

Con esas cifras, los autores no identifican a la generación eléctrica como el límite principal. En cambio, calculan que el agua podría restringir la población lunar de largo plazo a unos cientos de miles de personas.

El problema aparece al comparar ese techo con las metas de expansión lunar. En febrero de 2026, Elon Musk escribió en X que SpaceX ya había cambiado su foco a construir una ciudad lunar capaz de crecer por sí sola. Musk planteó que ese objetivo podría llegar en menos de 10 años, frente a los más de 20 años que tomaría Marte, según recogió ABC News.

Jeff Bezos ha propuesto mudar la industria pesada a la Luna. Para que esas propuestas pesen en la economía humana, el estudio asume una escala de al menos 1% de la población mundial, unos 80 millones de personas.

Jonathan McDowell, quien cree que tarde o temprano habrá asentamientos lunares, dijo que el objetivo del trabajo era “echar agua fría, literalmente, a parte de ese exceso de optimismo”.

El reciclaje compra tiempo, pero no crea agua

El modelo asigna 500 toneladas de agua por persona al año. De esa cantidad, 125 toneladas cubren bebida y aseo, mientras unas 2 toneladas sirven para producir el oxígeno respirable al separar moléculas de agua. La comida se lleva el resto.

El Banco Mundial estima entre 2 y 5 toneladas diarias para alimentar a una persona. Los autores suponen que mejores cultivos podrían reducir esa cifra a la mitad del mínimo. Incluso con ese recorte, los cultivos triplican el consumo doméstico y se llevan unas tres cuartas partes del total.

Sin reciclaje, un millón de personas agotaría los mil millones de toneladas en unos dos años. Martin Elvis calificó ese plazo de “ridículamente corto”: “Ni siquiera se podría construir la ciudad en ese tiempo”.

Hasta 2023, la EEI reciclaba 94% de su agua. Ese año, la NASA añadió un procesador de salmuera al sistema que trata la orina, elevó la cifra a 98% y redujo las pérdidas a la tercera parte.

Con solo 2% de pérdida, una ciudad lunar de un millón duraría unos 100 años. Martin Elvis lo resumió así: “Sigue sin ser mucho, dada la inversión para construirla”.

La comparación con la EEI tampoco cubre toda la vida cotidiana. Una ciudad real tendría lavandería y duchas, que la estación no tiene, además de sanitarios diseñados para funcionar con un sexto de la gravedad terrestre. El estudio advierte que esas instalaciones podrían empeorar la eficiencia del reciclaje.

Con el mismo 98% de reciclaje, una ciudad de 100,000 habitantes tardaría 1,000 años en agotar el volumen base. Los autores consideran que ese plazo basta para llamarla sostenible. Una aldea de unas 1,000 personas, comparable con la población que pasa el invierno en la Antártida, podría usar el agua con relativa tranquilidad; con 100,000 habitantes habría que empezar a cuidarla.

Para que la ciudad de un millón llegue a 1,000 años con mil millones de toneladas, las pérdidas tendrían que caer a la décima parte. Eso exigiría un reciclaje superior a 99.75%, una meta difícil de alcanzar y mantener incluso para una población disciplinada y motivada.

Con 500 toneladas por persona al año, el modelo da estos plazos:

Reciclaje del agua Con mil millones de toneladas Con 34 millones de toneladas
0% 2 años unos 25 días
98%, nivel de la EEI desde 2023 100 años unos 3.4 años
99% 200 años unos 6.8 años
99.9% 2,000 años unos 68 años

Incluso con 99.9% de reciclaje, por encima de la meta de 99.75%, la reserva de 34 millones de toneladas solo rendiría unos 68 años. El estudio considera difícil sostener ese nivel durante generaciones.

El agua rinde más como combustible que para sostener ciudades

El mismo volumen cambia de escala cuando se usa como combustible. Una segunda etapa de Starship consume 1,200 toneladas de propelente que no se recuperan. Mil millones de toneladas de agua alcanzarían para casi un millón de esos lanzamientos, unas 3 misiones diarias durante 1,000 años.

Para ese uso, el estudio sí considera abundante el hielo. La cuenta apenas cambia aunque Starship queme metano, que podría fabricarse con hidrógeno del agua y carbono.

Traer agua desde otros cuerpos, probablemente asteroides, exigiría una logística mucho mayor. Con el reciclaje de la EEI, una ciudad de un millón tendría que desembarcar 10 millones de toneladas al año. Eso equivale a unos 27 módulos diarios de 1,000 toneladas cada uno, unas 10 veces lo que puede transportar el módulo de alunizaje Starship HLS.

Los autores advierten que la oferta de asteroides fáciles de alcanzar podría convertirse en un factor limitante.

La comida ofrece otra forma de reducir la demanda. La agricultura vertical y una dieta con poca o ninguna carne podrían recortar mucho el consumo. Una granja vertical citada en el estudio produce fresas con 97% menos agua que el cultivo tradicional; el efecto sería grande si el método sirviera para otros cultivos.

La carne de res requiere al menos seis veces más agua por kilo que la soya, otra diferencia que los autores incorporan al discutir el consumo alimentario.

Falta medir el hielo en el sitio

Las mediciones orbitales todavía tienen un límite de profundidad. Los detectores de neutrones sondean solo de 1 a 2 metros, mientras el radar llega a 10 o 20 metros y detecta mejor los bloques de hielo que el hielo repartido entre la roca.

El regolito suelto de la superficie suele tener decenas de metros de espesor y podría guardar agua en las trampas frías. Si apareciera el doble de agua, la vida de un asentamiento se duplicaría. Los autores también reconocen que las estimaciones pueden corregirse en cualquier dirección.

Una perforación en el sitio sería definitiva para cada punto muestreado. La NASA prevé que su róver VIPER, que buscará hielo en el polo sur, llegue a finales de 2027 con un taladro de un metro.

Hasta que lleguen esos datos, los autores piden planear y regular el hielo polar, no repartirlo por orden de llegada. Martin Elvis planteó el problema como un asunto entre China y Estados Unidos, o entre los socios de Artemis y los de la estación de investigación lunar. Sin cooperación, advirtió, “lo único que tenemos es un sálvese quien pueda”.

El siguiente paso no es otra estimación desde órbita: una perforación en el sitio dirá cuánto hielo puede recuperarse en cada punto muestreado.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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