LINK llegó a 15 km de Swift, pero no pudo salvarlo

LINK llegó a 15 km de Swift, pero no pudo salvarlo

LINK llegó a 15 km de Swift, pero no pudo elevarlo. La nave reentrará en semanas y el telescopio caerá en 2026.

Por Humberto Toledo el 9 de septiembre del 2026 a las 8:57 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Katalyst Space llevó su nave robótica LINK a una distancia de entre 12 y 15 kilómetros del telescopio Swift el martes 1 de septiembre de 2026. Tomó imágenes y datos antes de retirarse por falta de combustible.
  • La NASA pagó 30 millones de dólares por el intento, pero LINK gastó el propelente del rescate al corregir un giro que apareció después del lanzamiento del 3 de julio.
  • Katalyst calcula que LINK reentrará y se desintegrará en dos o tres semanas. La NASA espera que Swift caiga entre octubre y el final de 2026.

La NASA contrató a Katalyst Space para elevar el telescopio espacial Swift, pero su nave robótica LINK solo se acercó a una distancia de entre 12 y 15 kilómetros del observatorio el martes 1 de septiembre de 2026. Tomó imágenes y recopiló datos con sus sensores antes de retirarse por falta de combustible. Katalyst calcula que LINK reentrará en dos o tres semanas, mientras la NASA espera que Swift caiga entre octubre y el final de 2026.

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LINK llegó cerca, pero el rescate terminó antes

La NASA y Katalyst Space habían cancelado el rescate el miércoles 19 de agosto de 2026 por una falla en el control de orientación de LINK. La aproximación del martes 1 de septiembre quedó como una demostración técnica: el vehículo fotografió a Swift, recogió datos con sus sensores y se retiró. LINK ya no volverá a acercarse durante el resto de su vida operativa.

Katalyst calcula que la nave reentrará en la atmósfera y se desintegrará en dos o tres semanas. Swift permanecerá un poco más, pero la NASA espera que caiga entre octubre y el final de 2026.

El giro de LINK consumió el combustible del rescate

LINK despegó el viernes 3 de julio de 2026 a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman. Poco después entró en un giro que no lograba controlar. Los controladores frenaron el volteo y estabilizaron la nave, pero quemaron el propelente destinado a empujar a Swift hacia una órbita más alta y duradera. Cuando LINK volvió a obedecer, ya no quedaba combustible suficiente para ese impulso.

Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst, atribuyó el problema a la prisa. Dijo a The Associated Press que la misión se armó en nueve meses y que los ingenieros tuvieron que trabajar con las piezas que había, en lugar de esperar las que preferían. “Estuvimos tan cerca, pero tan lejos”, resumió.

La NASA pagó 30 millones de dólares por el intento, que desde el principio avanzó contra reloj. La agencia y la empresa lo trataron como un experimento con poco que perder, aunque nadie quería un choque que soltara nubes de basura en órbita.

En su aviso del viernes 4 de septiembre de 2026, la NASA detalló que LINK también elevó su propia órbita para alinearla con la de Swift, desplegó sus tres brazos robóticos y encendió al mismo tiempo sus tres propulsores eléctricos de xenón.

Swift reanudó observaciones mientras perdía altura

Swift es un telescopio espacial de la NASA que detecta estallidos de rayos gamma y permite observarlos con instrumentos de rayos X y ultravioleta/óptico.

El observatorio está en marcha desde 2004 y no tiene motores. La atmósfera residual lo frena y lo baja poco a poco, mientras la actividad solar de los últimos años infló esa atmósfera y aceleró su caída. Por eso el equipo terminó administrando la superficie que el satélite ofrece a ese roce.

El calendario de encendidos y apagados quedó así:

  • Febrero de 2026: la NASA apagó los telescopios ultravioleta/óptico y de rayos X para reducir el arrastre y alargar el tiempo en órbita mientras intentaba sostener el rescate.
  • Abril de 2026: detuvo el telescopio de alerta de estallidos, BAT, para bajar el consumo y reorientar los paneles solares a una posición de menor arrastre.
  • 26 de agosto de 2026: reencendió los telescopios ultravioleta/óptico y de rayos X. Volvieron las observaciones, pero también el arrastre que se había querido evitar.
  • 8 de septiembre de 2026: BAT seguía detenido y el blog de la misión aún no había publicado un anuncio de reencendido.

Antes del reencendido, las predicciones mantenían a Swift por encima de los 300 kilómetros hasta octubre. El 28 de agosto, dos días después de encender de nuevo los dos instrumentos, la NASA escribió que esperaba que cruzara esa marca en uno o dos meses contados desde el 28 de agosto.

Al viernes 4 de septiembre, la órbita de Swift estaba en 335 kilómetros, poco más de la mitad de los cerca de 600 kilómetros con los que empezó. Por debajo de 300 kilómetros, operar el telescopio se vuelve difícil y el descenso se acelera.

El instrumento que le dio fama todavía falta. El telescopio de alerta de estallidos, o BAT, dispara la cadena: detecta el estallido de rayos gamma y el satélite se reorienta rápido para que los otros dos instrumentos alcancen a verlo antes de que se apague. BAT sigue detenido desde abril.

La NASA dijo el 28 de agosto que trabajaba para devolverlo a la recolección de datos en las semanas siguientes. Hasta el 8 de septiembre, el blog de la misión no había publicado ese anuncio.

Katalyst ya piensa en el Hubble

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, comentó el resultado después del lanzamiento del telescopio Roman el domingo 30 de agosto de 2026. Reconoció que no era el resultado esperado, pero defendió que ese es el tipo de misión que la agencia debería volar y del que puede aprender.

Isaacman también planteó que alargar la vida de una nave valiosa tiene sentido cuando rescatarla cuesta menos que reemplazarla. El diseño de Roman permite recargar combustible aunque opere a 1.6 millones de kilómetros de la Tierra.

Katalyst ya trabaja en la aplicación comercial de esa idea: una nave de próxima generación capaz de elevar al Hubble, que perdió altura por la misma actividad solar que está bajando a Swift. Lee matizó que al observatorio de 36 años le quedan varios años de vida y que el problema no es inmediato.

El director ejecutivo también sostuvo que dar mantenimiento a satélites viejos era hasta hace poco un asunto muy de nicho y se volverá cada vez más común.

LINK seguirá moviendo sus tres brazos robóticos de un metro y enviando datos hasta que la atmósfera lo alcance. Esa es la parte de la misión que sí se cumplió: ensayar el acercamiento a un satélite que nunca fue diseñado para recibir visitas.

Swift lleva 21 años en el cielo y no tiene forma de recuperar altura por su cuenta. Sus meses finales dependerán de la actividad del Sol y de cuánta ciencia decida la NASA exigirle a la órbita antes de que apuntar el telescopio se vuelva difícil.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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