✨︎ Resumen (TL;DR):
- La NASA puso en operación la DSS-23, una antena de 34 metros en Goldstone, el 3 de agosto de 2026.
- La DSS-14, de 70 metros, sufrió un percance el 16 de septiembre de 2025 y su regreso está previsto para octubre de 2028; los daños se estiman entre 4.1 y 4.6 millones de dólares.
- La demanda de la Red de Espacio Profundo supera la oferta hasta en 40% en ciertos momentos y la Oficina del Inspector General proyecta que se multiplicará por diez para inicios de 2030.
La NASA puso en operación la antena de 34 metros DSS-23 en su Red de Espacio Profundo, en el complejo Goldstone, cerca de Barstow, California, para sumar tiempo de contacto con sus misiones mientras el plato DSS-14 de 70 metros permanece fuera de servicio hasta octubre de 2028. DSS-23 comenzó a rastrear al observatorio de rayos X Chandra el 3 de agosto de 2026 y después se comunicó con decenas de naves, entre ellas Mars Reconnaissance Orbiter, Psyche, Juno y Voyager 1. El refuerzo llega cuando la demanda de la red supera la oferta hasta en 40% en ciertos momentos.

La DSS-23 ya trabajaba antes del corte de listón
La DSS-23 inició operaciones el 3 de agosto de 2026, después de una campaña de pruebas realizada entre mayo y julio. El 25 de agosto, el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) celebró el corte de listón con directivos de la NASA. Para esa ceremonia, la antena ya llevaba tres semanas de servicio.
Desde entonces, la antena se comunica con decenas de naves, incluidas Mars Reconnaissance Orbiter, Psyche, Juno y Voyager 1. En total, la Red de Espacio Profundo enlaza a la NASA con más de 40 naves.
La construcción arrancó en febrero de 2020. En diciembre de 2024, una grúa colocó y atornilló sobre el pedestal la estructura metálica del reflector, con un peso de 133 toneladas. Después llegaron los paneles que reflejan las señales de radio y la calibración fina para coordinar la antena con el resto de la red.
Germaine Aziz, gerente del proyecto de mejora de apertura de la red en el JPL, explicó que el mayor reto consistió en convertir sistemas mecánicos, eléctricos, de software, de radiofrecuencia e infraestructura en un solo activo listo para operar. Cada subsistema debía integrarse, calibrarse y verificarse antes de que la antena atendiera una misión real.
Una antena multifrecuencia de guía de ondas es un sistema de comunicación que lleva las señales hasta una sala subterránea con clima controlado, en lugar de montar la electrónica sensible sobre el plato móvil. Ese diseño permite atender misiones que trabajan en distintas frecuencias y facilita el mantenimiento.
La DSS-23 es la quinta antena de Goldstone, que ya tenía tres platos de 34 metros y uno de 70 metros. También es la quinta antena del Proyecto de Mejora de Apertura, que el JPL inició en 2009 para incorporar seis platos de 34 metros a la red.
El plato de 70 metros sigue fuera tras el percance de 2025
El 16 de septiembre de 2025, la DSS-14 se sobregiró mientras rastreaba a la sonda Juno. El movimiento forzó cables y soportes estructurales, rompió las líneas de agua del sistema contra incendios e inundó la base de la instalación. No hubo heridos.
La NASA clasificó el episodio como un percance Tipo A por el costo de los daños, estimado entre 4.1 y 4.6 millones de dólares. El informe final de la Junta de Investigación, difundido el 5 de junio de 2026, señaló debilidades de software, error humano y una falla no detectada en el sistema hidráulico de límite.
Ese sistema era la última salvaguarda mecánica de la antena y estaba inoperante ese día por un daño previo que no había sido documentado. Además, una avería eléctrica de la víspera hizo que el sistema de control reportara de forma incorrecta el estado de rotación.
Al buscar el origen del problema, los operadores realizaron pasos que anularon protecciones de software y hardware. El intento posterior de replegar la antena la empujó todavía más allá de sus límites.
La junta también encontró que la cultura de trabajo en Goldstone presionaba a los operadores para resolver rápido, a menudo fuera de su papel, experiencia y entrenamiento. El informe aclaró que esas condiciones no aparecieron en los otros dos complejos de la red.
La DSS-14 permanece fuera de servicio mientras entra al periodo largo de mantenimiento y mejoras que ya tenía programado. La NASA prevé su regreso para octubre de 2028. Cuando la DSS-23 comenzó a operar, el plato llevaba casi un año fuera de servicio.
Al cerrar la investigación, en junio de 2026, la agencia sostuvo que la red mantenía cobertura completa para más de 40 misiones. También dijo que las otras 13 antenas repartidas entre California, Australia y España cubrían las necesidades de rastreo sin interrupciones.
Goldstone suma capacidad, pero la red sigue repartiendo horas
La Red de Espacio Profundo funciona con tres complejos separados por unos 120 grados de longitud, de modo que siempre haya uno con la nave a la vista. Sus estaciones están en Goldstone, California; Canberra, Australia; y el complejo de Madrid, ubicado en Robledo de Chavela.
Según el INTA, la estación de Robledo de Chavela es una instalación suya en colaboración con la NASA. Cuando una antena falta, cada hora que Goldstone no puede aportar por la baja de la DSS-14 se reparte entre las antenas que siguen operando en los tres complejos, incluido Madrid.
Goldstone tiene ahora cinco antenas instaladas, pero cuatro siguen trabajando mientras la DSS-14 está en reparación. Es la misma cantidad de antenas operativas que había antes del accidente de septiembre de 2025. La DSS-23 suma tiempo de contacto para las misiones que compiten por ese espacio.
La presión aumentó en 2026, cuando el vuelo tripulado de Artemis II recibió la prioridad rumbo a la Luna. La regla de seguridad coloca primero a las naves con astronautas, mientras las sondas robóticas esperan.
El Proyecto de Mejora de Apertura terminará cuando la sexta antena, la DSS-33, entre en servicio en el complejo de Canberra en 2029. Con ella, la red llegará a 13 antenas de 34 metros.
Varias de esas antenas pueden combinarse y operarse juntas para ofrecer un respaldo equivalente al del plato de 70 metros de cada complejo. Esos platos llevan más de medio siglo trabajando y su mantenimiento cuesta cada vez más.
Dave Gallagher, director del JPL, dijo que estas mejoras “preparan la red para una nueva era de exploración”.
La OIG ya midió el costo de la congestión
La Oficina del Inspector General (OIG) de la NASA publicó en abril de 2025 un balance de la red. Sus auditores encontraron que la demanda supera la oferta hasta en 40% en ciertos momentos y proyectaron que, para inicios de 2030, la demanda de soporte se multiplicará por diez.
El déficit también aparece en las horas de rastreo. Durante cinco años, misiones como Mars Odyssey, Voyager 2 y New Horizons recibieron entre 8,500 y 15,000 horas menos de las que habían solicitado.
La red no tiene una lista de prioridades más allá de la regla de seguridad que coloca primero a las naves tripuladas. El resto del calendario se define mediante negociaciones entre los gerentes de misión con meses de anticipación.
Artemis I, que no llevaba tripulación, consumió más de 900 horas de red en 25 días durante 2022. La misión sufrió una pérdida temporal de comunicaciones que dejó expuestos mantenimientos diferidos y hardware desgastado.
El informe también dimensionó el trabajo necesario para mantener el contacto con Voyager 1. Detectar su señal débil y recibir sus datos científicos tomaba entonces más de 22 horas y requería cinco antenas gigantes. Pronto hará falta una sexta.
La expansión que debía aliviar la presión también se retrasó. Al inicio del año fiscal 2023, el Proyecto de Mejora de Apertura acumulaba casi cinco años de retraso y un incremento de costos de 68%, hasta llegar a 706 millones de dólares.
En una presentación de 2021, Brad Arnold, gerente de la red en el JPL, advirtió que la construcción de antenas no avanzaba al ritmo de la demanda. También anticipó que las misiones tendrían menos disponibilidad y que Artemis pasaría al frente de la fila.
Por ahora, la DSS-23 añade margen de contacto, pero no sustituye al plato de 70 metros de Goldstone. Ese equipo no volverá antes de octubre de 2028 y la siguiente antena de 34 metros del proyecto no llegará a Canberra sino hasta 2029. La red deberá repartir sus horas entre más de 40 misiones mientras espera ambos refuerzos.
