✨︎ Resumen (TL;DR):
- La ESA confirmó la separación del Módulo de Transferencia a Mercurio el 3 de septiembre de 2026.
- El MPO y Mio deberán entrar juntos en órbita de Mercurio el 21 de noviembre, cuando el orbitador europeo frene el conjunto para que la gravedad del planeta lo capture.
- Mio se separará en diciembre; el MPO llegará a su órbita científica en marzo de 2027 y la fase científica comenzará en abril.
La Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó que BepiColombo se separó el 3 de septiembre de 2026 de su Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM), después de casi ocho años de viaje. El MPO europeo y el Mio japonés siguen unidos y dependen de la propulsión química del MPO para frenar el 21 de noviembre y quedar capturados por la gravedad de Mercurio.

La separación ocurrió a 200 millones de kilómetros
La ESA detalló el 7 de septiembre de 2026 el resultado de la maniobra ejecutada cuatro días antes. El equipo de control dio el visto bueno a las 12:00 CEST del 3 de septiembre. La separación estaba calculada para las 14:00 y, a las 14:20, una señal Doppler preliminar indicó que el MTM ya se había desprendido.
El centro de control de Darmstadt recibió la confirmación firme a las 15:49 CEST, casi dos horas después de la hora prevista. Las antenas de espacio profundo de Cebreros, en España, y Malargüe, en Argentina, engancharon la telemetría desde 200 millones de kilómetros.
Durante ese intervalo, el conjunto restante entró en modo seguro, corrigió su orientación y se reconfiguró antes de reportar su estado a la Tierra. El equipo había comandado la separación sin posibilidad de corregirla en tiempo real.
Separar dos naves a esa distancia, dijo Ignacio Clerigo, responsable de operaciones de la nave en la ESA, “no es algo que hagamos todos los días”.
El MTM terminó su misión principal
El Módulo de Transferencia a Mercurio no era un accesorio. Llevó a la misión desde la Tierra, le proporcionó energía y la movió con propulsión eléctrica solar: xenón convertido en plasma y expulsado por cuatro propulsores iónicos. Ese sistema produce un empuje suave y continuo durante días o semanas y gasta mucho menos propelente que la propulsión química.
La propulsión eléctrica solar es un sistema de propulsión que convierte xenón en plasma y lo expulsa mediante propulsores iónicos para generar empuje continuo.
El sistema se apagó el 15 de junio de 2026 y con eso terminó la misión principal del módulo. El MTM tenía el tamaño de un auto pequeño y dos alas solares de 15 metros.
El frenado del 21 de noviembre define la llegada
Después de soltar el MTM, a BepiColombo todavía le faltaban más de tres millones de kilómetros para llegar a Mercurio. Los dos orbitadores permanecen unidos. Ahora el MPO alimenta al conjunto y lo mueve con su propio sistema de propulsión química hasta que Mio se separe en diciembre.
El 21 de noviembre de 2026, el MPO tendrá que frenar a la pareja lo suficiente para que la gravedad de Mercurio la capture. En esa fase entrarán en funcionamiento sistemas que no se han podido probar completamente.
Ignacio Tanco, jefe de operaciones de misiones al sistema solar interior de la ESA, dijo a CNN: “Veremos por primera vez en funcionamiento sistemas que no hemos podido probar completamente”.
Tanco comparó el arranque de esta etapa con lanzar una nave nueva, con la diferencia de que esta orbitará otro planeta.
Una llegada rediseñada en cinco etapas
La ruta actual no era la original. Una avería redujo la potencia que los paneles solares del MTM podían entregar y obligó a los equipos a rediseñar la trayectoria a medio camino para mantener la llegada en pie. La ESA describe la aproximación como una de las secuencias de aproximación planetaria más complejas que ha intentado.
La llegada no depende de un solo evento. La agencia la distribuye en seis meses de maniobras encadenadas:
- 3 de septiembre de 2026: separación del Módulo de Transferencia, confirmada.
- 21 de noviembre de 2026: el conjunto MPO y Mio entra en órbita de Mercurio.
- 9 y 10 de diciembre de 2026: Mio se separa del MPO.
- Marzo de 2027: el MPO alcanza su órbita científica final.
- Abril de 2027: comienza la fase científica de los dos orbitadores.
Las preguntas que BepiColombo busca responder
Mercurio sigue siendo el planeta interior peor conocido. Solo dos misiones se le habían acercado: los sobrevuelos de la Mariner 10 en 1974 y 1975, y la MESSENGER de la NASA, que llegó en 2011 y trabajó durante cuatro años.
Su cercanía al Sol lleva la superficie a alrededor de 430 grados Celsius durante el día, según datos de la NASA citados por CNN.
MESSENGER dejó preguntas abiertas. Una cavidad de Mercurio es una depresión brillante de bordes escarpados que no se ha encontrado en ningún otro planeta del sistema solar. Estas formaciones se produjeron sin viento ni agua de por medio.
Geraint Jones, científico principal del proyecto BepiColombo en la ESA, explicó a CNN que la superficie da la impresión de estar erosionándose en esas zonas y que quizá se puedan observar cambios con el tiempo.
El otro problema es la densidad. Mercurio es demasiado denso para su tamaño. La hipótesis que maneja Jones plantea que un planetesimal grande le arrancó la corteza exterior hace unos 4,500 millones de años.
También quedaron huecos en la cobertura de MESSENGER. Su órbita le permitió ver el hemisferio norte con mucho más detalle que el sur. Además, su método para identificar minerales dependía de rocas ricas en hierro, un elemento escaso en la superficie de Mercurio.
El MPO lleva 11 instrumentos y una tecnología distinta, capaz de leer esas rocas sin hierro de por medio.
Dos orbitadores, dos objetivos científicos
El reparto de tareas ya está definido:
- MPO: estudiará el planeta, incluido el relieve, los minerales de la corteza, el campo gravitatorio, las cavidades y los depósitos volcánicos.
- Mio: observará el entorno de Mercurio, su magnetosfera, la delgada exosfera y el polvo que lo rodea.
Ambos llevan instrumentos de campo magnético y podrán medir al mismo tiempo desde puntos distintos. Esa configuración ofrece una ventaja frente a los datos tomados desde un solo lugar, que son los disponibles hasta ahora.
La mayoría de sus instrumentos, sin embargo, no entrará en operación hasta que los orbitadores se separen. La configuración con la que viajaron los mantuvo sin uso.
Si el frenado del 21 de noviembre sale como está calculado, en abril de 2027 habrá por primera vez dos naves independientes trabajando a la vez alrededor de Mercurio. Hasta entonces, la misión dependerá de maniobras comandadas por adelantado, sin posibilidad de corregirlas mientras ocurren.
