✨︎ Resumen (TL;DR):
- Rocket Lab presentó el 11 de septiembre de 2026 una protesta ante la GAO contra el contrato que la NASA otorgó a Blue Origin el 1 de septiembre de 2026.
- La ley de julio de 2025 asignó 700 millones de dólares y limitó la competencia a propuestas con un orbitador de telecomunicaciones separado.
- La GAO tiene hasta 100 días para emitir una recomendación, mientras la fecha legal de entrega sigue en el 31 de diciembre de 2028.
Rocket Lab presentó el 11 de septiembre de 2026 una protesta ante la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO) contra el contrato de hasta unos 700 millones de dólares que la NASA adjudicó a Blue Origin el 1 de septiembre de 2026 para diseñar, lanzar y operar la Mars Telecommunications Network, un relevo de comunicaciones en Marte. La empresa sostiene que la decisión parece contradecir la ley de julio de 2025, que exigió elegir entre propuestas financiadas por la NASA en los años fiscales 2024 o 2025 para estudios de retorno de muestras marcianas y que plantearan un orbitador de telecomunicaciones separado. La NASA no ha explicado públicamente cómo evaluó ese requisito.
El contrato es de precio fijo y obliga a Blue Origin a entregar el orbitador a más tardar el 31 de diciembre de 2028. La NASA espera tener la red operando en Marte para 2030.
La Mars Telecommunications Network es un relevo de comunicaciones para Marte que debe mantener comunicación continua con misiones marcianas. Pese a su nombre, la red consiste en una sola nave. Los dos orbitadores de la NASA que hoy cumplen ese papel son Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter, lanzados en 2001 y 2005, respectivamente. La red de relevo marciana ya trabaja con un orbitador menos.
Blue Origin afirma que su orbitador se basa en Blue Ring, una plataforma que produce en Huntsville, Alabama.
El reclamo de Rocket Lab tampoco se limita a la elegibilidad. En el mensaje que publicó en X y que recogió Space.com, la empresa calificó de punitiva la revisión que la NASA hizo del volumen técnico de su oferta. Sostuvo que el análisis fue inconsistente y que contenía afirmaciones y conclusiones incorrectas.
Rocket Lab también argumentó que las normas de contratación deben garantizar una competencia justa y proteger la inversión pública. La compañía añadió que busca que esas reglas se respeten en una infraestructura de la que dependerá durante décadas la exploración estadounidense de Marte.

La ley creó un filtro de elegibilidad
El requisito aparece en la sección 20306 del título 51 del Código de Estados Unidos, añadida por la ley de reconciliación presupuestaria del 4 de julio de 2025. La sección asignó 700 millones de dólares, que debían comprometerse a más tardar en el año fiscal 2026, para comprar el orbitador mediante un contrato de precio fijo licitado entre proveedores comerciales estadounidenses.
El orbitador debe ofrecer comunicaciones continuas a una misión de retorno de muestras y a futuras misiones en la superficie, en órbita y con tripulación. También debe admitir operaciones autónomas, procesamiento a bordo y misiones prolongadas. La NASA debe recibirlo antes de que termine 2028.
El filtro exige elegir entre propuestas comerciales que cumplan dos condiciones:
- Haber recibido fondos de la NASA en los años fiscales 2024 o 2025 para estudios de diseño de retorno de muestras marcianas.
- Haber propuesto un orbitador de telecomunicaciones separado, con lanzamiento propio, que apoyara una misión completa de retorno de muestras.
Los estudios de 2024 dejaron dos versiones
En junio de 2024, la NASA seleccionó propuestas de empresas para estudios de 90 días, con hasta 1.5 millones de dólares para cada una, en busca de formas más baratas y rápidas de traer las muestras marcianas. Blue Origin fue elegida el 7 de junio de 2024 con «Leveraging Artemis for Mars Sample Return».
Cuando la agencia actualizó el anuncio el 8 de octubre de 2024, añadió a Rocket Lab y la lista llegó a ocho empresas. El anuncio solo dio el nombre de cada compañía, su sede y el título de su propuesta.
Sobre la segunda condición de la ley, las empresas presentan versiones distintas:
- Rocket Lab afirma que fue el único estudio conceptual que propuso un relevo marciano dedicado como elemento central de su arquitectura comercial de retorno de muestras.
- Blue Origin dice que su orbitador parte de sus propuestas comerciales de relevo marciano de nueva generación y de arquitectura para el retorno de muestras, sin detallar qué aportó cada una.
El relevo de nueva generación pertenecía a otro programa
El relevo marciano de nueva generación que cita Blue Origin pertenecía a otra convocatoria de 2024. En mayo de ese año, el Programa de Exploración de Marte de la NASA eligió a nueve empresas para 12 estudios de servicios comerciales. La convocatoria asignó entre 200,000 y 300,000 dólares a cada seleccionada.
Blue Origin quedó en esa categoría con una nave adaptada de las que operan cerca de la Tierra y de la Luna. En el mismo anuncio, la NASA indicó que esos estudios comerciales eran completamente independientes de los estudios de la industria para el retorno de muestras. Rocket Lab no figuraba entre las nueve empresas.
Esto por sí solo no demuestra que la propuesta de Blue Origin incumpla el requisito, porque la compañía también invoca su trabajo de retorno de muestras. Pero no hay una explicación oficial sobre cómo la NASA resolvió esa condición. Payload reportó que la agencia tampoco dijo cuántas compañías compitieron ni publicó una justificación de su elección.
Qué revisará la GAO
La GAO no adjudica contratos. Emite una recomendación a la agencia. Según la Regulación Federal de Adquisiciones (FAR), la NASA debe entregar su informe dentro de los 30 días posteriores al aviso de la protesta, y Rocket Lab tendrá 10 días para comentarlo.
La GAO debe emitir su recomendación en un máximo de 100 días desde la presentación, por lo que la respuesta llegaría a más tardar en diciembre. El expediente puede incluir, según corresponda, la protesta, la oferta de Rocket Lab, la oferta ganadora y los documentos relevantes de evaluación.
La misma norma obliga a suspender la ejecución del contrato cuando la agencia recibe el aviso de la GAO dentro de los 10 días posteriores a la adjudicación, o dentro de los 5 días posteriores a la fecha ofrecida para una sesión informativa obligatoria, si esta última es más tardía.
El jefe de la actividad contratante puede autorizar por escrito que el trabajo continúe si concluye que conviene a los intereses de Estados Unidos o que existen circunstancias urgentes. Antes debe avisar a la GAO.
Rocket Lab hizo pública su protesta diez días después de la adjudicación. Sin embargo, en las coberturas de Space.com y The Register, esta última del 14 de septiembre, no consta si el trabajo de Blue Origin quedó en pausa. Tampoco aparece una respuesta de la NASA o de Blue Origin a la protesta.
Blue Origin ya pasó por una protesta ante la GAO
Blue Origin conoce este trámite desde el otro lado. En 2021, protestó ante la GAO la elección de SpaceX para el primer módulo lunar tripulado de Artemis. La GAO rechazó la protesta en julio de ese año, la empresa perdió después en los tribunales en noviembre y en 2023 ganó el contrato de un segundo módulo lunar, según recordó Space.com.
Sea cual sea la recomendación de la GAO, la protesta no cambia la fecha fijada por el Congreso: el orbitador debe estar en manos de la NASA a más tardar el 31 de diciembre de 2028. La duda pendiente es cómo evaluó la agencia la elegibilidad de Blue Origin y si el trabajo quedó suspendido durante la revisión.
