✨︎ Resumen (TL;DR):
- La Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis atribuyó al género Diplodocus restos de cola hallados en La Tejería, en El Castellar.
- El conjunto incluye 14 vértebras caudales y varios chevrones recuperados de sedimentos de unos 150 millones de años.
- El equipo presenta el registro como la primera evidencia publicada del género fuera de Norteamérica, pero la asignación sigue abierta porque no apareció un esqueleto completo.
Un equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis atribuyó al género Diplodocus 14 vértebras de la cola y varios chevrones hallados en La Tejería, El Castellar. El material procede de sedimentos de unos 150 millones de años. El Journal of Vertebrate Paleontology publicó el estudio el 15 de septiembre. El equipo presenta el hallazgo como la primera evidencia publicada del género fuera de Norteamérica, pero especialistas consultados por Science Media Centre España piden cautela porque la muestra es parcial.

Una cola fósil, no un esqueleto completo
El conjunto no corresponde a un esqueleto completo. Reúne 14 vértebras caudales de las regiones media y posterior de la cola, además de varios chevrones. Los chevrones son huesos que se articulan en la parte inferior de las vértebras.
La Fundación Dinópolis clasificó el material como Diplodocus sp. Esa fórmula identifica el género, pero no permite asignar una especie concreta.
Los investigadores basaron la identificación en una combinación de rasgos anatómicos:
- Grandes cavidades neumáticas.
- Centros vertebrales alargados sin crestas laterales.
- Surcos longitudinales profundos en la superficie inferior de las vértebras.
- Chevrones bifurcados.
Después compararon el material con otros diplodócidos y lo sometieron a análisis filogenéticos mediante parsimonia máxima e inferencia bayesiana. Según el artículo, ambas líneas de análisis apuntaron al mismo género.
El hallazgo extiende la distribución conocida
Antes de este trabajo, los hallazgos confirmados de Diplodocus procedían exclusivamente de la Formación Morrison, en el oeste de Estados Unidos. Si la asignación de Teruel se confirma, el registro extendería la distribución conocida del género hasta el extremo oriental de la península Ibérica. También conectaría dos conjuntos de fauna que ya mostraban semejanzas durante el Jurásico Superior.
Los autores plantean que el animal pudo desplazarse entre Norteamérica y Europa cuando el Atlántico Norte en formación era más estrecho y atravesaba fases de regresión marina. En esas condiciones, conexiones terrestres temporales habrían facilitado el intercambio de fauna.
Esta propuesta es una interpretación paleobiogeográfica, no una observación directa de la ruta que siguió el ejemplar.
Science Media Centre España señaló que la relación entre las faunas ibéricas y norteamericanas ya se había propuesto por la presencia de otros dinosaurios, incluidos Allosaurus y Stegosaurus, en registros de ambos lados del Atlántico. El hallazgo de Teruel añade un saurópodo a esa discusión.
La asignación taxonómica aún tiene reservas
El artículo cuenta con revisión por pares, pero esa revisión no elimina el debate sobre la interpretación de los restos. Francisco Ortega, catedrático de Paleontología de la UNED, valoró el trabajo y recalcó que el material es parcial.
Fabien Knoll, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, señaló que 14 vértebras caudales y algunos chevrones no bastan por sí solos para afirmar con certeza que pertenecen a ese género. Knoll también planteó otras posibilidades: Supersaurus, Dinheirosaurus, otro género conocido o uno nuevo.
Pedro Mocho, de la Universidad de Lisboa, ofreció una lectura más favorable. Según su evaluación, el material contiene información suficiente para atribuirlo con bastante seguridad a Diplodocus.
Las evaluaciones difieren, pero el hallazgo está publicado. La diferencia sí importa para describirlo: por ahora, se trata de una atribución a Diplodocus sp. abierta a confirmación con nuevos fósiles.
Un animal de 25 metros en el museo
La Fundación Dinópolis estima que el animal medía aproximadamente 25 metros, una dimensión comparable con la de sus parientes norteamericanos.
El yacimiento de La Tejería también ha aportado restos de saurópodos, terópodos, estegosaurios y ornitópodos. El material atribuido a Diplodocus se integra así en un registro más amplio de los ecosistemas costeros que existieron en el este de Iberia hace unos 150 millones de años.
Dinópolis exhibe los restos en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología, en Teruel. El museo también muestra fósiles de otros saurópodos de la provincia, como Turiasaurus y Losillasaurus, aunque sus características son distintas.
El hallazgo no demuestra que España haya recuperado un Diplodocus completo ni permite saber qué especie vivió en Teruel. Su valor está en añadir un registro con revisión por pares, aunque discutido en su alcance taxonómico, a la evidencia de intercambio faunístico entre Iberia y Norteamérica. La confirmación de la asignación dependerá de nuevos fósiles.
