Por qué los embriones de serpiente giran a la derecha

Por qué los embriones de serpiente giran a la derecha

Un desfase entre cuerpo e intestino explica por qué los embriones de serpiente giran a la derecha.

Por Humberto Toledo el 2 de septiembre del 2026 a las 2:47 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un equipo internacional atribuye el enroscamiento inicial a que el cuerpo del embrión crece más rápido que el intestino.
  • El análisis reunió imágenes de más de 900 embriones de 39 especies y una tomografía mostró el llamado pilar visceral.
  • La yema, ubicada a la izquierda, sesga el primer giro hacia la derecha, pero cerca de la eclosión el conteo fue de 200 contra 160.

Un equipo internacional encabezado por el Museo Canadiense de la Naturaleza atribuye el enroscamiento inicial de los embriones de serpiente a un desfase de crecimiento: el cuerpo se alarga más rápido que el intestino y se pandea a su alrededor. Publicado el 31 de agosto de 2026 en Current Biology, el estudio revisó imágenes de más de 900 embriones de 39 especies de serpientes y otros escamosos sin patas. La yema, fija a la izquierda, inclina la espiral hacia la derecha.

Durante las primeras semanas, casi todos los embriones se enroscan hacia el mismo lado. La explicación propuesta no es un programa de lateralidad, sino una restricción mecánica dentro del huevo. El cuerpo crece hasta que ya no cabe y se curva alrededor del intestino, que funciona como una columna central.

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Foto: Alix Lee / Pexels

El cuerpo crece antes que el intestino

Las serpientes construyen su longitud al sumar segmentos corporales a gran velocidad. La somitogénesis acelerada es la formación en serie de esos segmentos que se adelanta al alargamiento del aparato digestivo.

La diferencia se aprecia entre los días 6 y 7 después de la puesta. En un embrión escaneado en ese periodo, el tubo digestivo medía menos del 20% de la longitud del cuerpo.

El tubo no queda suelto. Está anclado por delante en el estómago y por detrás cerca de la cola; una lámina de tejido lo sostiene en medio. Por eso atraviesa la espiral como una columna, mientras el tronco se pandea a su alrededor.

Raul Diaz, de la Universidad Estatal de California en Los Ángeles, realizó las tomografías. Las imágenes mostraron un intestino separado del eje corporal y envuelto por vasos sanguíneos que llegan desde la yema.

Los autores llamaron a esa configuración pilar visceral. El pilar visceral es una estructura anatómica de los embriones tempranos de serpiente que mantiene el intestino entre el estómago y la cloaca mientras el cuerpo se enrosca.

Alexandra Weber, primera autora y actualmente estudiante de posgrado en zoología en la Universidad de Columbia Británica, dijo que se trata de “una estructura única de los embriones tempranos de serpiente”.

Tetsuto Miyashita, biólogo evolutivo del Museo Canadiense de la Naturaleza y responsable del equipo, explicó que el pilar aparece porque el intestino no crece tan rápido como la columna al principio. Más tarde, el cuerpo enroscado lo jala de vuelta a su lugar, por debajo del eje corporal.

El trabajo vincula esta capacidad de enroscarse con que las serpientes salgan del cascarón con el cuerpo más largo de todos los vertebrados.

La yema inclina el primer giro a la derecha

En las serpientes y sus parientes, la masa de yema queda fija del lado izquierdo del embrión. Conforme crece, el embrión se hunde en ella hasta que el costado izquierdo de la cara queda apoyado contra la yema. El tronco que se enrosca alejándose de esa cara sale por la derecha.

El estudio presenta este sesgo inicial como un efecto pasivo de la posición de la yema, no como un programa de lateralidad. Miyashita lo comparó con ajustar la longitud de una correa: el lado más largo del lazo se pandea y se retuerce.

La comparación con otras especies respalda esa lectura:

  • En hasta 1.7% de los huevos de gallina puestos de forma natural, el embrión queda acomodado al revés.
  • La proporción se acerca a 5.0% cuando los huevos se incuban con el extremo ancho hacia arriba.
  • Entre los embriones tempranos de serpiente del maíz, 4.6% se enroscó en sentido contrario.

Los autores interpretan esas rarezas como embriones que comenzaron con otra orientación, no como una excepción biológica.

El intestino alcanza al cuerpo antes de eclosionar

El desfase no dura toda la incubación. El intestino triplica su longitud entre los días 6 y 12 posteriores a la puesta. Para los días 18 o 19, ya alcanzó al cuerpo, que entonces mide poco menos de 90 mm.

La musculatura sigue un calendario parecido. Hacia los días 11 y 12 ya hay fibras a lo largo del tronco y de la columna en formación. En ese punto, el embrión puede moverse por su cuenta.

Con la yema reducida aparece espacio, y la musculatura puede aprovecharlo. En los embriones tardíos, el conteo fue de 200 enroscados a la derecha contra 160 a la izquierda. Los autores tratan ese reparto como una orientación aleatoria. Weber señaló que, cerca de la eclosión, la mitad queda enroscada hacia un lado y la otra mitad hacia el contrario.

Qué falta probar

La explicación mecánica todavía tiene límites concretos:

  • El pandeo no se ha probado de forma directa. El cascarón de una serpiente es blando, y abrirlo altera al mismo tiempo la presión, la tensión de las membranas, el equilibrio de los líquidos y el soporte de la yema.
  • El muestreo dejó fuera 23 de las 33 familias de serpientes. Además, varias especies incluidas aportaron menos de 10 embriones.
  • Las espirales tardías son débiles y difíciles de puntuar. Al repetir la evaluación un año después, 12.8% cambió de resultado, sin favorecer ningún lado.
  • Los lagartos sin patas, representados por 48 embriones de cinco especies, no mostraron el sesgo marcado de las serpientes. El muestreo es limitado; los autores proponen que esos embriones nunca son tan largos en esa etapa y que el desajuste podría no llegar a producirse.

La prueba pendiente está en la rigidez

Los autores plantean probar en serpientes un modelo formulado en 2011 para explicar los bucles del intestino en aves y mamíferos. Ese paso exige medir la rigidez del tronco y del pilar en tejidos muy jóvenes, pero esas mediciones todavía no existen.

La investigación comenzó durante el confinamiento de 2020. Miyashita buscaba un proyecto que sus estudiantes pudieran realizar sin entrar al laboratorio ni al museo, y el trabajo terminó con la propuesta de un mecanismo que la genética del desarrollo no había descrito. Él resumió el método así: “todavía queda mucho por descubrir con solo mirar”.

La elongación del cuerpo de las serpientes se ha estudiado durante años desde los genes Hox. Este trabajo añade una restricción física medible dentro del huevo: el cuerpo crece antes que el intestino, se pandea alrededor del pilar visceral y después pierde el sesgo inicial cuando el tubo digestivo alcanza al cuerpo.

El estudio deja una hipótesis mecánica con una estructura anatómica identificada, pero la prueba directa del pandeo y un muestreo que cubra las familias faltantes siguen pendientes.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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