✨︎ Resumen (TL;DR):
- El equipo del Kavli IPMU identificó cuatro candidatos a punto rojo doble en el sondeo COSMOS-Web del telescopio James Webb.
- Dos parejas tienen mediciones espectroscópicas y separaciones proyectadas de 1.64 y 7.36 kilopársecs, unos 5,300 y 24,000 años luz.
- Los autores las presentan como posibles precursoras de fusiones entre agujeros negros, pero la muestra todavía no permite generalizar.
Un equipo encabezado por Takumi S. Tanaka, del Kavli IPMU de la Universidad de Tokio, identificó cuatro candidatos a punto rojo doble en el sondeo COSMOS-Web del telescopio James Webb. Dos parejas tienen mediciones espectroscópicas de distancia y separaciones proyectadas de 1.64 y 7.36 kilopársecs, unos 5,300 y 24,000 años luz. Los autores las presentan como posibles precursoras de fusiones entre agujeros negros durante los primeros mil millones de años del universo, pero cuatro objetos no bastan para generalizar.
El trabajo se publicó el 31 de agosto de 2026 en Publications of the Astronomical Society of Japan. Tanaka y su equipo encontraron los candidatos al revisar cada fuente con un método diseñado para separar casos que una lectura completa de la imagen podía contar como un solo punto.

El método separó lo que parecía un solo punto
Un punto rojo, o little red dot, es una fuente compacta, roja y muy lejana que el Webb empezó a encontrar en cantidad desde 2022. El equipo considera a esta población una fase temprana del crecimiento de los agujeros negros supermasivos, aunque su naturaleza exacta sigue en disputa.
Su compacidad complica la distinción. Cuando dos fuentes quedan muy juntas, la imagen puede hacerlas parecer una sola. Para localizar esos casos, el equipo aplicó una selección de color píxel por píxel y relajó los criterios de compacidad que normalmente se usan para catalogar estos objetos.
La búsqueda apuntó justamente a las fuentes que podían pasar por una sola. El filtro produjo cuatro candidatos a punto rojo doble en COSMOS-Web, con separaciones angulares de 0.2 a 1.2 segundos de arco.
Dos parejas tienen distancia espectroscópica
Para dos de los cuatro casos, el equipo obtuvo espectroscopía. Los autores identificaron las líneas detectadas como Hα, apoyados en su alta anchura equivalente y en su perfil ancho. A partir de esa identificación calcularon corrimientos al rojo de z = 5.822 y z = 5.464, coherentes con los valores fotométricos previos.
Hay una condición detrás de esas cifras: la distancia depende de que la línea identificada sea Hα. Con esos corrimientos, las separaciones proyectadas quedan en 1.64 y 7.36 kilopársecs, equivalentes a unos 5,300 y 24,000 años luz, respectivamente.
El componente visible de la Vía Láctea mide unos 100,000 años luz de lado a lado. Por escala, ambas parejas caben holgadamente dentro de una galaxia del tamaño de la nuestra.
El análisis incluyó una comprobación estadística. El artículo comparó las separaciones observadas con muestras existentes de puntos rojos y con datos simulados. Los autores concluyen que resulta improbable que esas separaciones provengan de proyecciones fortuitas de objetos situados a distancias diferentes.
Una pista para el crecimiento de los agujeros negros
Los puntos rojos todavía tienen explicaciones en competencia. Una propuesta los interpreta como agujeros negros que acretan por encima del límite habitual. Otra plantea agujeros negros supermasivos de menor tamaño, envueltos en un capullo de gas denso que les daría el color rojo. Esta última idea está detrás de las llamadas estrellas de agujero negro.
Las parejas apuntan a una posibilidad complementaria. Si sus componentes están asociados, los autores plantean que la muestra representa precursores de fusiones entre puntos rojos. Ese tipo de fusiones podría ser uno de los mecanismos capaces de impulsar el crecimiento acelerado de los agujeros negros supermasivos en sus etapas iniciales.
El hallazgo no demuestra que esas fusiones estén ocurriendo. Los autores presentan la idea como una vía que ahora cuenta con candidatos observados.
Cuatro candidatos no cierran el caso
El propio artículo limita el alcance del resultado. La muestra actual es pequeña y los autores señalan que hace falta ampliarla con sondeos de campo amplio.
También señalan que estudiar el entorno de los puntos rojos con muestras espectroscópicas mayores y compararlo con el de otros núcleos activos y galaxias será determinante para entender qué son.
La revista recibió el trabajo el 19 de diciembre de 2024, lo aceptó el 1 de julio de 2026 y lo publicó el 31 de agosto de 2026 en Publications of the Astronomical Society of Japan.
Por ahora, el resultado funciona como una pista medible, no como una explicación cerrada. Un catálogo convencional habría contado esos cuatro sistemas dobles como cuatro objetos sueltos; el análisis píxel por píxel ofrece un método reproducible para buscar más en los sondeos que vienen. La muestra tendrá que crecer antes de generalizar esta posible vía de crecimiento temprano de los agujeros negros supermasivos.
