✨︎ Resumen (TL;DR):
- Fermi Explorer Mission publicó el 1 de septiembre de 2026 el pliego y abrió la licitación a fabricantes de satélites, con un tope de 15 millones de dólares y lanzamiento antes de que termine 2029.
- La fase operativa durará unos 12 años; la nave tendrá una velocidad de crucero prevista de 24.2 km/s y recorrerá al menos 99% de los 4.4 años luz hasta Alfa Centauri en un plazo de unos 80,000 años.
- El equipo acepta perder la radio después de 1 año y apagar la nave al salir del sistema solar; los datos solo volverían si otra nave la intercepta.
Fermi Explorer Mission, una organización sin fines de lucro, publicó el 1 de septiembre de 2026 los requisitos para una misión a Alfa Centauri y abrió una licitación para fabricantes de satélites. Busca diseñar, construir, lanzar y operar la nave por menos de 15 millones de dólares, con despegue antes de que termine 2029. Tras unos 12 años de operación, la sonda se apagará al salir del sistema solar y recorrerá al menos el 99% de los 4.4 años luz que separan al Sol del sistema vecino en un trayecto de unos 80,000 años; si lleva instrumentos científicos, sus mediciones solo regresarían si otra nave la alcanza.

El tramo operativo dura 12 años
El documento pide un proveedor que cubra diseño, construcción, lanzamiento y operación por menos de 15 millones de dólares. La nave debe despegar antes de que termine 2029 y llevar una carga útil mínima de 1 kg dentro de una caja de 10 x 10 x 10 cm. El objetivo declarado es recorrer al menos el 99% de la distancia de 4.4 años luz entre el Sol y Alfa Centauri en un plazo de 80,000 años.
Fermi Explorer no contempla antimateria ni velas láser. Usará propulsión eléctrica solar, un sistema de eficacia comprobada. Después de separarse del cohete, la nave irá ampliando su órbita alrededor del Sol y encenderá el motor en cada paso cercano para sumar velocidad vuelta tras vuelta.
El bombeo de perihelio es una técnica orbital que suma velocidad mediante encendidos del motor durante pasos cercanos al Sol. En este plan, el ciclo durará unos 12 años y terminará con un impulso final que expulsará la nave del sistema solar.
Philip Johnston, presidente de Fermi Explorer Mission, divide el viaje en 12 años de operación y unos 79,500 años de deriva. La velocidad de crucero prevista es de 24.2 km/s. En el paso por Alfa Centauri, la velocidad relativa sería de 17.9 km/s, alrededor de 25% más rápida que la del sobrevuelo de Plutón que New Horizons realizó en 2015.
Para Garrett Jameson, gerente de programa y exoficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la métrica de éxito es más modesta y cercana: llegar a la plataforma de lanzamiento. Las Voyager tardaron unos 35 y 40 años en alcanzar el espacio interestelar; Fermi Explorer quiere alcanzar ese entorno en 12. Ese es el periodo en el que la misión define su éxito, salir del sistema solar con la trayectoria correcta. Después queda la deriva.
Las etapas y el estado previsto del contacto son los siguientes:
- Espiral de salida y bombeo de perihelio: unos 12 años desde el lanzamiento. La operación será activa; el equipo acepta perder la radio después de 1 año y seguir la posición mediante retrorreflectores.
- Salida del sistema solar: el impulso final ocurre al cierre de esa fase y la nave se apaga por completo.
- Crucero interestelar: unos 79,500 años, sin transmisión prevista.
- Paso por Alfa Centauri: alrededor de 80,000 años después del lanzamiento. No habrá plan de frenado, órbita ni aterrizaje; la sonda continuará su camino.
El contacto se acaba antes del viaje interestelar
El equipo decidió no incluir una antena capaz de mantener el enlace durante décadas, porque la masa de ese hardware reduciría la velocidad disponible. Fermi Explorer acepta perder la radio después de 1 año y seguir la posición mediante retrorreflectores.
Johnston describió el cierre de la fase operativa con una frase directa: “Todo se apaga y simplemente sigue”.
Eso hace que el proyecto sea distinto de una misión científica convencional. No hay plan de frenado, órbita ni aterrizaje: la sonda cruza el sistema y sigue su camino.
La organización lo advierte por escrito en la convocatoria de 3 meses que abrirá para cargas científicas y artísticas. Para la mayoría de los sensores que viajen a bordo, no habrá datos de regreso en unos 80,000 años.
Cuando le preguntaron cómo recuperar esas mediciones, Johnston respondió: “Así es como recuperaremos los datos”. Su escenario es que futuros viajeros interestelares intercepten el aparato. La misión puede llevar instrumentos, pero sus resultados no tendrán una vía de regreso durante milenios.
Johnston tampoco espera que la sonda de 2029 sea la primera en llegar. Según su cálculo, un motor construido dentro de 1,000 años, aunque fuera apenas 20% más rápido que los actuales, alcanzaría Alfa Centauri más de 10,000 años antes que la nave lanzada en 2029. La misión saldría primero y llegaría al final.
Donativos para una misión de 80,000 años
El financiamiento sale de donativos, porque ningún fondo espera 80,000 años. La organización montó una escala de aportaciones con distintos espacios para nombres, imágenes y recuerdos:
- $10: aparecer en el sitio de la organización.
- $1,000: grabar un nombre.
- $10,000: incluir una imagen monocroma de 2 x 2 cm.
- $100,000: colocar un cubo de 2 x 2 x 2 mm que admite un cabello o cenizas.
- $1 millón: incluir un cubo de 3 x 3 x 3 cm, del tamaño de un adorno pequeño o de la piedra de un anillo familiar.
La sonda también llevará una copia digitalizada del Disco de Oro de las Voyager y mensajes de 300 caracteres escritos por niños de cada país en su propio idioma. Esos mensajes se gestionarán a través de agencias espaciales y ministerios de educación.
Johnston dijo que la organización ya recaudó fondos significativos. Un fundador multimillonario del sector espacial, al que no identificó, ofreció verbalmente $10 millones, equivalentes a dos tercios del tope de la misión. La promesa sigue siendo verbal.
Según Payload, la organización ya recibió una propuesta de un fabricante de buses satelitales por menos de $15 millones. Fermi Explorer también conversa con la NASA, pero Johnston dijo que los procesos de la agencia son largos y que la misión se hará con ella o sin ella.
La siguiente meta financiera que Johnston planteó, según dijo a Payload, es reunir $100 millones para enviar una nave a Andrómeda en 1,000 millones de años.
La ruta la encontró una IA, con cifras en disputa
Physical Superintelligence (PSI) es un laboratorio de física con IA que encontró la trayectoria que hace viable el presupuesto de Fermi Explorer. PSI salió del sigilo ese mismo 1 de septiembre de 2026 con $58 millones.
MIT Technology Review, con base en Matt Pines, CEO de PSI, publicó que el equipo de Fermi Explorer pasó 1 año intentando resolver el problema sin éxito. Según esa versión, el sistema trabajó en gran medida por su cuenta durante 3 días y consumió 1,000 millones de tokens.
Johnston dio a Payload otra cuenta: su equipo llevaba 3 meses y ya había gastado 1,000 millones de tokens; PSI resolvió el problema en 1 semana después de consumir 10,000 millones de tokens.
Ninguna de las dos organizaciones ha publicado una reconciliación de esas cifras, y el trabajo todavía no ha pasado por revisión de pares. La validación también tiene dos versiones: Johnston dijo que el hallazgo se validó con personas de la NASA, sin identificarlas; Pines describió una revisión hecha por el propio equipo técnico de Fermi Explorer.
Pines reconoció otro límite del sistema: el modelo no distingue qué problemas valen la pena y se atasca persiguiendo callejones sin salida. Sobre el criterio que normalmente aporta un investigador humano, dijo: “No creo que hayamos descubierto cómo estos modelos pueden representar internamente algo así”. El informe de PSI ya tenía reparos documentados antes del anuncio.
Alfa Centauri será un sobrevuelo
Fermi Explorer eligió Alfa Centauri en lugar de la más cercana Próxima Centauri porque las estrellas del sistema se parecen al Sol y emiten unas 2,000 veces más energía que la enana roja vecina. La documentación pública añade una razón cultural: en la astronomía andina, Alfa Centauri es desde hace siglos el ojo de la Yakana, la llama celeste que bebe del río de la Vía Láctea.
El blanco tampoco es el punto donde hoy se ve la estrella. La nave apuntará a la posición que ocupará el sistema dentro de 80,000 años, una región del cielo que ahora ocupa la constelación de Cáncer.
La foto que la misión usa como imagen principal se tomó en el desierto de Atacama, Chile, el 14 de julio de 2026. La organización también publicó un video de presentación en el que expone el concepto y el destino de la misión.
Las próximas semanas ofrecerán señales verificables: ofertas formales de fabricantes, el depósito de los $10 millones prometidos y el inicio de la convocatoria de 3 meses para cargas científicas y artísticas. Johnston sostiene que no habrá marcha atrás. Desde el anuncio del 1 de septiembre de 2026, el calendario de lanzamiento antes de que termine 2029 deja poco más de 3 años para demostrarlo.
