La conciencia básica podría estar en el tronco encefálico

La conciencia básica podría estar en el tronco encefálico

Una hipótesis ubica la conciencia básica en el tronco encefálico, pero aún carece de una prueba directa.

Por Humberto Toledo el 5 de noviembre del 2026 a las 7:43 am PST

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Marshall Devor y Mark Baron proponen que el tegmento mesopontino podría aportar la capacidad de tener experiencias conscientes.
  • El argumento reúne un experimento con 828 microinyecciones en 182 ratas, además de datos de lesiones y conectividad en humanos.
  • El artículo, publicado el 25 de agosto de 2026, no presenta un experimento nuevo que compruebe la hipótesis y aún no identifica el mecanismo celular.

Marshall Devor y Mark Baron propusieron que la conciencia básica podría originarse en el tegmento mesopontino, una zona de la parte superior del tronco encefálico. Su artículo, publicado en The Neuroscientist el 25 de agosto de 2026, reúne estudios sobre dolor, anestesia y lesiones, pero no presenta un experimento nuevo que pruebe la hipótesis.

La conciencia básica es una capacidad que permite tener experiencias conscientes. No equivale al contenido de una experiencia en un momento dado, como una imagen, una voz o un recuerdo.

Devor pertenece a la Universidad Hebrea de Jerusalén. Baron está afiliado a esa universidad y a la Escuela de Medicina de Harvard. Investigaciones previas ya han examinado el tegmento mesopontino por su relación con la anestesia y los estados de inconsciencia.

El modelo asigna funciones distintas a cada zona. La corteza cerebral procesaría buena parte de los contenidos, mientras que los circuitos del tronco encefálico aportarían la capacidad de experimentarlos. La interacción entre ambas zonas todavía no explica cómo aparece una experiencia en primera persona.

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El dolor separa la señal de la experiencia

Los autores usan el dolor para explicar su razonamiento. El sistema nervioso puede detectar un estímulo dañino y provocar una retirada refleja; la sensación subjetiva de dolor constituye otra parte de la experiencia. Según su modelo, el tronco encefálico podría transformar esa señal en una vivencia consciente.

En una investigación que citan, la estimulación de la ínsula, una región de la corteza, provocó dolor en 8 de 313 puntos examinados. Devor y Baron interpretan esa respuesta relativamente rara como una pista para buscar fuera de la corteza.

La estimulación, sin embargo, no demuestra por sí misma dónde se genera la sensación. El impulso puede activar circuitos conectados con la zona estimulada, una limitación que los propios autores reconocen.

La hipótesis no elimina el papel de la corteza. En su modelo, la corteza interpreta información visual, auditiva y de otros sentidos, y se comunica con el tronco encefálico. Lo que sigue sin establecerse es cómo esa interacción produciría una experiencia en primera persona.

Anestesia y coma apuntan al tegmento mesopontino

Una de las bases de la propuesta procede de un experimento de Devor y Vladimir Zalkind publicado en 2001. Los investigadores administraron pequeñas cantidades de un anestésico en distintas zonas del cerebro de ratas. En un punto del tegmento mesopontino observaron un estado reversible parecido a la anestesia, con pérdida de respuestas a estímulos nocivos y cambios en la actividad cerebral.

El artículo de 2026 reproduce un mapa de aquel trabajo basado en 828 microinyecciones realizadas en 182 ratas. Esos resultados identifican un circuito relevante para el estado anestésico en esos animales, pero medir la conducta y las señales cerebrales de una rata no permite observar directamente su experiencia subjetiva.

La evidencia humana también apunta a la importancia de esa zona, aunque admite más de una interpretación. En 2016, otro equipo comparó las lesiones del tronco encefálico de 12 pacientes en coma con las de 24 pacientes que tenían lesiones en esa estructura que no habían causado coma. Los investigadores asociaron el coma con una pequeña región del tegmento pontino.

Al analizar datos de conectividad en personas sanas, el equipo encontró que esa región estaba conectada funcionalmente con dos áreas de la corteza. Los autores plantearon que esa red podría contribuir a mantener la conciencia.

El resultado relaciona una lesión concreta con el coma, pero deja abierta la pregunta central de Devor y Baron: si el tronco encefálico genera la experiencia o si participa en una red necesaria para que ocurra.

La hipótesis todavía necesita una prueba directa

La búsqueda de una explicación para la conciencia incluye otros modelos. En 2025, una investigación publicada en Nature examinó predicciones de dos teorías mediante registros de actividad cerebral de 256 participantes. Los resultados coincidieron con algunas predicciones y cuestionaron elementos centrales de ambas, pero aquel experimento no evaluó directamente la hipótesis sobre el tronco encefálico.

Devor y Baron reconocen que todavía no han identificado el mecanismo celular que produciría la experiencia subjetiva. Proponen investigar el tegmento mesopontino y sus conexiones para poner a prueba su idea.

La pregunta pendiente es qué resultado permitiría distinguir si esa región sostiene la vigilia o si, además, genera la sensación de estar consciente. El artículo reúne evidencia previa y deja esa distinción como el problema que la investigación propuesta tendría que resolver.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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