✨︎ Resumen (TL;DR):
- The George Institute for Global Health modeló el reemplazo de parte de la sal común en hogares, alimentos procesados y restaurantes.
- El escenario completo proyecta evitar 2.96 millones de muertes y 10.17 millones de nuevos casos de enfermedad cardiovascular y renal crónica cada año.
- La recomendación condicional de la OMS excluye a personas con problemas para eliminar potasio, y cambiar de sal no elimina el sodio.
Un modelo del The George Institute for Global Health estima que sustituir la sal común por una alternativa con potasio en hogares, alimentos procesados y restaurantes podría evitar 2.96 millones de muertes al año por enfermedades cardiovasculares y renales. El cálculo cubre 193 países, pero es una proyección, no un recuento de muertes evitadas.
La sal con potasio es un sustituto de la sal común que reemplaza parte del cloruro de sodio por cloruro de potasio. El interés sanitario está ligado a la presión arterial: una ingesta elevada de sodio puede aumentarla, y la presión alta eleva el riesgo de problemas cardiovasculares y renales.
El equipo publicó la investigación en Nature Health y evaluó escenarios para la población adulta de 193 países. En el escenario de sustitución completa, el cambio alcanza la sal usada en casa, la incorporada a alimentos procesados y la utilizada en comidas de restaurantes.
El dato de 2.96 millones es una proyección del modelo, no un registro de muertes que ya se hayan evitado. En ese mismo escenario, el instituto calculó que podrían evitarse 10.17 millones de nuevos casos de enfermedad cardiovascular y renal crónica cada año.

El alcance cambia según dónde se sustituya la sal
El instituto comparó escenarios alternativos para la población adulta:
- Solo en la sal utilizada en casa: 1.85 millones de muertes menos y 6.19 millones de casos menos por año.
- Solo en la sal añadida a productos procesados y comidas de restaurantes: 1.56 millones de muertes menos y 5.46 millones de casos menos por año.
Estas cifras corresponden a escenarios alternativos y no deben sumarse para obtener el resultado de la sustitución completa.
En el escenario completo, el instituto estimó 30,464 muertes menos al año en México y 104,787 en Estados Unidos. Ambas cantidades describen el efecto hipotético en cada población, no el riesgo individual de una persona.
El resultado depende también de qué proporción del sodio procede de cada fuente. Bruce Neal, investigador del instituto, señaló que en Europa y Norteamérica más del 70 % de la sal consumida proviene de alimentos procesados y restaurantes. Para alcanzar el escenario completo en esas regiones, sería relevante la participación de fabricantes y del sector de alimentos.
El ensayo chino responde una pregunta distinta
La proyección mundial y un ensayo realizado en una población concreta no responden la misma pregunta. El Salt Substitute and Stroke Study comparó en China un sustituto de sal con la sal común entre 20,995 participantes con antecedentes de accidente cerebrovascular o con riesgo de sufrir uno.
Según el American College of Cardiology, la tasa de accidentes cerebrovasculares fue de 29.14 por cada 1,000 personas-año en el grupo del sustituto, frente a 33.65 en el grupo de sal común. El seguimiento duró 4.74 años.
El ensayo excluyó a las personas con enfermedad renal conocida y a quienes tomaban diuréticos ahorradores de potasio. Por eso, sus resultados no resuelven la seguridad del sustituto para esos grupos.
Además, observar un resultado en los participantes de un ensayo no equivale a medir qué ocurriría si la sustitución alcanzara los hogares, los alimentos procesados y los restaurantes de todo el mundo.
La función renal limita la recomendación
La hiperpotasemia es la acumulación de potasio en la sangre cuando el organismo tiene dificultades para eliminarlo, una situación que puede ser peligrosa.
Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) advierten que algunos sustitutos contienen cantidades elevadas de potasio. Las personas con enfermedad renal o que toman ciertos medicamentos deben consultar a un profesional sanitario antes de utilizarlos.
La recomendación de la OMS de 2025 es condicional y se refiere a la sal de mesa. Si se utiliza un sustituto, la organización sugiere reemplazar la sal común por una alternativa baja en sodio que contenga potasio.
La guía está dirigida a adultos de la población general y excluye a quienes tienen deterioro renal u otras condiciones que dificulten la eliminación de potasio. Tampoco abarca a niños ni a embarazadas.
Su alcance es más estrecho que el escenario mundial del modelo, porque la recomendación habla de sal de mesa, mientras que el cálculo incluye la sal incorporada a alimentos procesados y comidas de restaurantes. La OMS mantiene, además, su recomendación general para adultos de reducir el consumo de sodio a menos de 2 gramos al día. Cambiar de sal no elimina el sodio de la dieta.
El modelo describe el posible efecto de una sustitución amplia, no el riesgo individual. Para una persona concreta, la función renal y ciertos medicamentos deben revisarse con un profesional antes de usarla, mientras el sodio total sigue contando.
