✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un análisis preliminar de 442,906 adultos en Estados Unidos encontró una asociación entre el consumo reciente de cannabis y antecedentes reportados de accidente cerebrovascular.
- El consumo de 1 a 5 días se asoció con posibilidades ajustadas 40% mayores; el de 16 a 30 días, con 25% mayores.
- La encuesta fue transversal y autodeclarada: no establece qué ocurrió primero ni demuestra que el cannabis causara la enfermedad.
Un análisis preliminar de 442,906 adultos en Estados Unidos, realizado por un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tulane, encontró una asociación entre el consumo reciente de cannabis y antecedentes reportados de accidente cerebrovascular en dos grupos de frecuencia. La investigación se presentará del 6 al 9 de noviembre en las sesiones científicas de la American Heart Association (AHA), en Chicago, pero sus datos no permiten establecer causalidad.
La AHA divulgó los resultados el 2 de noviembre y aclaró que el resumen todavía no ha pasado por revisión por pares.

El dato central está en la razón de posibilidades
El equipo reunió respuestas del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Conductuales (BRFSS), una encuesta telefónica. Para el periodo de 2020 a 2024, utilizó datos de los estados que incluyeron un módulo opcional sobre cannabis. Participaron entre 16 y 24 estados por año.
Frente a las personas que no informaron consumo durante los últimos 30 días, los grupos con consumo reciente mostraron estas diferencias:
- 1 a 5 días: posibilidades estadísticas ajustadas 40% mayores de reportar antecedentes de accidente cerebrovascular.
- 16 a 30 días: posibilidades estadísticas ajustadas 25% mayores de reportar esos antecedentes.
La medida empleada fue la razón de posibilidades, u «odds», que compara los antecedentes reportados entre grupos. Los porcentajes no significan que 40% o 25% de quienes consumen cannabis sufrirá un accidente cerebrovascular en el futuro.
La estimación fue numéricamente mayor en el grupo de menor frecuencia, pero el comunicado no incluyó intervalos de confianza ni una prueba que permita concluir que la asociación fuera mayor que en el grupo de consumo más frecuente.
Para el conjunto de enfermedades cardiovasculares, que incluía antecedentes de infarto, enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular, las posibilidades ajustadas de reportar un diagnóstico previo fueron 23% mayores en el grupo de 1 a 5 días y 21% mayores en el de 16 a 30 días.
El equipo no detectó una asociación estadísticamente significativa entre la frecuencia de consumo y los antecedentes de infarto. Ese resultado, por sí solo, no descarta una relación.
La encuesta no dice qué ocurrió primero
Los participantes informaron cuántos días habían consumido cannabis durante el último mes y si alguna vez habían recibido determinados diagnósticos cardiovasculares. Como las respuestas se recogieron en un mismo momento, el análisis no puede determinar si el consumo precedió a la enfermedad.
Algunas personas pudieron reducir su consumo o dejarlo después de recibir un diagnóstico. Además, el grupo que no reportó consumo reciente podía incluir a antiguos usuarios.
El estudio dependió de lo que cada persona recordó y declaró. Tampoco midió la cantidad consumida ni la potencia de los productos. Los investigadores ajustaron sus cálculos por tabaquismo, alcohol, diabetes, edad e ingresos, aunque ese ajuste no elimina necesariamente todas las diferencias entre los grupos.
Qué aportan los estudios anteriores
Un estudio publicado en 2024 en el Journal of the American Heart Association también analizó respuestas del BRFSS. Encontró una asociación entre el consumo diario y mayores posibilidades de reportar antecedentes de accidente cerebrovascular e infarto.
Sus datos abarcaron de 2016 a 2020, por lo que los periodos de ambos análisis se solapan en 2020. Sin embargo, las poblaciones y las categorías de consumo no son idénticas.
Por separado, una investigación divulgada en 2025 en el International Journal of Stroke examinó a 122,767 participantes del programa All of Us, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Encontró una asociación entre el consumo semanal o diario y antecedentes de accidente cerebrovascular isquémico.
Ese análisis también fue transversal, pero trabajó con otra población y otras categorías de consumo.
La señal todavía no mide un riesgo personal
Aabha Divya, investigadora de Tulane y coautora del nuevo trabajo, señaló en el comunicado de la AHA que el consumo de cannabis debería formar parte de las conversaciones entre pacientes y profesionales de la salud sobre el riesgo cardiovascular.
El trabajo aporta una señal para estudiar, pero no permite calcular el riesgo futuro individual ni atribuirle una causa al consumo. Por ahora, las cifras describen una asociación observada en respuestas autodeclaradas, no una probabilidad personal de sufrir un accidente cerebrovascular.
