✨︎ Resumen (TL;DR):
- Stanford Medicine comparó las lesiones de menores atendidos en seis hospitales de Estados Unidos.
- El 8% de los pacientes lesionados en e-bikes tuvo lesiones graves, frente al 4% en bicicletas convencionales; en scooters eléctricos y convencionales, fueron 5% y 2%.
- Los registros de lesiones en e-bikes aumentaron 33% por trimestre, pero los datos no miden el riesgo por viaje.
Un estudio dirigido por Stanford Medicine halló lesiones graves en 8% de los menores atendidos por lesiones en e-bikes, frente a 4% en bicicletas convencionales. Publicado el 2 de noviembre de 2026 en JAMA, analizó los registros de 13,307 pacientes menores de 18 años en seis hospitales de Estados Unidos, pero no mide el riesgo por viaje.
El trabajo examinó registros de pacientes tratados entre enero de 2023 y marzo de 2026. Incluyó lesiones relacionadas con bicicletas eléctricas y convencionales, scooters eléctricos y convencionales, además de patinetas sin motor. La comparación describe a quienes recibieron atención médica, no a todas las personas que usaron estos vehículos.
La gravedad fue mayor entre pacientes de e-bikes
En los registros de bicicletas eléctricas, 8% de los pacientes tuvo lesiones graves; en bicicletas convencionales, la proporción fue de 4%. Stanford Medicine explicó que esa categoría incluía, entre otros casos, ingresos a cuidados intensivos y fracturas que necesitaron reparación quirúrgica.
El patrón también apareció con los scooters: 5% de los pacientes lesionados en los eléctricos tuvo lesiones graves, frente a 2% en los convencionales.
Las lesiones cerebrales no siempre se clasificaron como graves. Los registros las muestran en 10% de los pacientes lesionados en e-bikes, frente a 5% de quienes iban en bicicletas convencionales. En los scooters, las proporciones fueron 9% y 4%, respectivamente.
Menores de 12 años y propuestas de regulación
Alrededor de una cuarta parte de las lesiones vinculadas con bicicletas eléctricas y casi la mitad de las asociadas con scooters eléctricos correspondieron a menores de 12 años, según los autores.
Alan Schroeder, autor principal y profesor clínico de pediatría, plantea restringir el uso de vehículos motorizados a edades mayores. Stephanie Chao, cirujana pediátrica y coautora, también propone reglas sobre la edad y las medidas de protección.
Durante el periodo analizado, los registros de lesiones en bicicletas eléctricas aumentaron 33% por trimestre y los de scooters eléctricos crecieron 15%. Schroeder indicó que ambos incrementos fueron mayores que los observados en sus equivalentes sin motor.
PEDSnet no mide el riesgo por trayecto
PEDSnet es una red de registros médicos pediátricos que contiene los datos revisados en este análisis. La descripción del proyecto plantea medir las consultas por cada 10,000 menores de la red en cada trimestre.
Esa referencia no incorpora la distancia recorrida ni la cantidad de viajes. Sin datos de exposición, el aumento de consultas no permite saber cuánto se debe a un mayor uso de estos vehículos y cuánto a un cambio en el riesgo por trayecto.
La ficha del proyecto sitúa en 2020 la introducción de los códigos específicos para lesiones en scooters eléctricos y en 2022 la de los códigos para bicicletas con asistencia eléctrica. El análisis de registros clínicos también depende de cómo se codifiquen las consultas.
Otras bases usan denominadores distintos
Un análisis anterior de Truveta también observó un aumento de consultas por lesiones en bicicletas eléctricas entre menores. Su tasa se calculó por cada 100,000 personas atendidas en urgencias, así que parte de una base distinta a la planteada por PEDSnet.
Por separado, un estudio de Boston Children’s Hospital utilizó datos nacionales de urgencias de 2015 a 2024 para comparar lesiones de scooters. Entre los pacientes atendidos, encontró una asociación entre los scooters eléctricos y una mayor probabilidad de ingreso hospitalario frente a los convencionales, después de ajustar por edad, sexo y características de las lesiones.
El estudio de Stanford ofrece una comparación clínica de los pacientes atendidos en seis hospitales. Sus porcentajes no permiten afirmar cuál es el riesgo de sufrir una lesión en cada viaje, porque el análisis no cuenta la exposición a los vehículos.
