✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un equipo de Oregon Health & Science University (OHSU) analizó datos de 302 embarazadas y sus bebés.
- Una mayor ingesta de vitamina C mediante suplementos se asoció con puntuaciones más bajas de afectividad negativa; el efecto indirecto estimado fue de 0,02, con un intervalo de confianza del 95 % de 0,01 a 0,05.
- El estudio no prueba que la vitamina C cause el resultado, no encontró una asociación estadísticamente significativa equivalente con la vitamina C de los alimentos y plantea ensayos aleatorizados.
Un equipo de Oregon Health & Science University (OHSU) vinculó una mayor ingesta de vitamina C mediante suplementos durante el embarazo con puntuaciones más bajas de afectividad negativa, incluida la irritabilidad, en bebés de alrededor de seis meses. El análisis usó datos de 302 embarazadas, pero el diseño no permite afirmar que la vitamina C haya causado el resultado.
El trabajo se publicó el 2 de noviembre en Developmental Psychology y siguió a participantes que dieron a luz entre 2019 y 2021. Al final del embarazo, las mujeres respondieron cuestionarios sobre depresión, ansiedad y estrés, informaron qué suplementos consumían y participaron en tres entrevistas sobre su alimentación.
Cuando los bebés tenían alrededor de seis meses, sus cuidadores completaron un cuestionario sobre su temperamento. El instrumento incluyó preguntas sobre conductas como el llanto ante la frustración.
La afectividad negativa es una medida observada en un cuestionario de temperamento que describe una tendencia a respuestas emocionales negativas, como llorar ante la frustración. Una puntuación alta no constituye un diagnóstico de enfermedad mental ni predice por sí sola el futuro de un niño.

La señal estadística conectó el malestar prenatal con el temperamento
El análisis encontró que un mayor malestar psicológico prenatal se relacionó con puntuaciones más altas de afectividad negativa en los bebés. Las participantes con más malestar también tendieron a informar una menor ingesta de vitamina C en suplementos. A su vez, una ingesta mayor de esa fuente se asoció con puntuaciones infantiles más bajas.
En el modelo estadístico, la cantidad de vitamina C procedente de suplementos explicó una parte pequeña de la asociación entre el malestar prenatal y las puntuaciones infantiles. El efecto indirecto estimado fue de 0,02, con un intervalo de confianza del 95 % de 0,01 a 0,05.
Ese coeficiente no equivale a un porcentaje de reducción de la irritabilidad y no demuestra que tomar vitamina C produzca un cambio. El diseño permite describir una relación estadística, no establecer una causa.
El estudio no encontró una asociación estadísticamente significativa equivalente con la vitamina C obtenida de los alimentos. Ese resultado no demuestra que los alimentos sean menos útiles ni que los suplementos sean superiores: el equipo midió ambas fuentes de manera diferente y los productos utilizados podían contener otros nutrientes.
Por qué la asociación no prueba causalidad
Las participantes no fueron asignadas al azar a tomar vitamina C o un placebo. Por ello, otros factores asociados con el uso de suplementos podrían influir en los resultados. El equipo ajustó el análisis por aspectos como la calidad de la dieta y el uso de vitaminas prenatales, pero los autores reconocen que no pudieron aislar por completo la vitamina C de otros nutrientes o hábitos de salud.
La investigación tampoco midió las concentraciones de vitamina C en sangre y dependió de lo declarado por las participantes y los cuidadores. Además, 73,2 % de la muestra estaba formada por mujeres blancas no hispanas, una composición que puede limitar la aplicación de los resultados a otras poblaciones.
Los autores plantean realizar ensayos aleatorizados para comprobar la relación. OHSU también prevé dar seguimiento a los niños conforme crezcan, con el fin de estudiar posibles resultados posteriores.
Las cifras oficiales no son una dosis extra
Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) sitúan la ingesta diaria recomendada de vitamina C durante el embarazo en 85 miligramos para personas de 19 años o más y en 80 miligramos para adolescentes de 14 a 18 años. Esas cifras corresponden a la ingesta total, incluidos alimentos y suplementos; no son una dosis adicional indicada por este estudio.
Una revisión Cochrane publicada en 2015 no encontró evidencia que respaldara la suplementación rutinaria con vitamina C, sola o combinada con otros suplementos, para prevenir desenlaces como el parto prematuro o la preeclampsia. La revisión evaluó resultados del embarazo distintos del temperamento infantil analizado por OHSU.
Los NIH señalan que las dosis altas de vitamina C pueden causar molestias gastrointestinales. La decisión de añadir o modificar un suplemento durante el embarazo debe conversarse con el profesional que lleva el control prenatal, en particular si ya se utiliza un multivitamínico.
Por ahora, el dato de 0,02 describe una mediación pequeña dentro de un estudio sin asignación aleatoria. La pregunta pendiente es si los ensayos aleatorizados y el seguimiento de los niños encuentran el mismo patrón, no qué dosis debería tomar una persona embarazada.
