Agujero de ozono de 2026: séptimo más grande

Agujero de ozono de 2026: séptimo más grande

El agujero de ozono antártico promedió 25 millones de km² en 2026 y fue el séptimo más grande en 48 años.

Por Humberto Toledo el 5 de noviembre del 2026 a las 4:35 am PST

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • NOAA y NASA calcularon un promedio de 25 millones de kilómetros cuadrados entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre de 2026.
  • El área superó por aproximadamente 6.3 millones de km² al promedio de 2025, que fue de 18.71 millones de km².
  • Un vórtice polar intenso favoreció la pérdida de ozono, mientras NOAA calcula que el agujero antártico podría recuperarse hacia la década de 2070.

El agujero de ozono sobre la Antártida promedió unos 25 millones de kilómetros cuadrados entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre de 2026, según la NOAA y la NASA. Las agencias lo ubicaron como el séptimo más grande en 48 años de seguimiento y atribuyeron la extensión a un vórtice polar especialmente intenso, aunque sostienen que la capa de ozono sigue una trayectoria de recuperación a largo plazo.

En el mismo periodo de 2025, el área promedio fue de 18.71 millones de kilómetros cuadrados. La diferencia entre ambas temporadas fue de aproximadamente 6.3 millones de kilómetros cuadrados.

El agujero de ozono es una zona de la atmósfera que NASA y NOAA identifican cuando el ozono cae por debajo de 220 unidades Dobson. El nombre no significa que el gas desaparezca por completo.

La referencia histórica también requiere precisión. NOAA y NASA clasificaron el agujero de 2025 como el quinto más pequeño desde 1992, cuando comenzó a sentirse el efecto de las medidas para retirar sustancias que destruyen el ozono. Ese periodo de comparación no es el mismo que los 48 años usados para situar el resultado de 2026.

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La extensión no equivale a la pérdida total

El máximo de un solo día no equivale al promedio de toda la temporada. El área llegó a 27.1 millones de kilómetros cuadrados el 18 de septiembre de 2026. El promedio de 25 millones reúne, en cambio, las mediciones tomadas entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre, un intervalo de más de un mes.

El 26 de octubre, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) informó que las observaciones del satélite Sentinel-5P mostraban una extensión de hasta 27 millones de kilómetros cuadrados, con datos disponibles hasta el 20 de septiembre. El mismo reporte señaló que los análisis del Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus no mostraban valores de ozono excepcionalmente bajos dentro del agujero.

NOAA obtuvo otra medida al observar directamente la columna de ozono sobre el Polo Sur. Registró un mínimo anual de 105 unidades Dobson el 17 de octubre. La cifra quedó por debajo de las 147 unidades medidas sobre el mismo lugar en 2025, pero superó el mínimo histórico de 92 unidades, registrado allí en octubre de 2006.

Las unidades Dobson expresan la cantidad total de ozono en una columna de aire. Por eso, la lectura sobre el Polo Sur describe una ubicación concreta, mientras que la extensión indica el tamaño de la región donde el ozono queda por debajo del umbral de 220 unidades Dobson.

El frío y el vórtice favorecieron la destrucción de ozono

El vórtice polar es una corriente de vientos que rodea la Antártida y ayuda a mantener el aire frío en la estratosfera. Esas condiciones favorecen la formación de nubes estratosféricas. En sus partículas se activan reacciones que permiten al cloro y al bromo destruir ozono cuando regresa la luz solar.

Amy Butler, investigadora de la NOAA, explicó que en agosto y septiembre de 2026 fueron especialmente débiles las ondas atmosféricas de gran escala que suelen alterar el vórtice. Según Butler, eso mantuvo sus vientos más fuertes alejados del Polo Sur y creó una zona más amplia con condiciones propicias para la pérdida de ozono.

La comparación con 2025 muestra cuánto pueden cambiar esas condiciones de una temporada a otra. En agosto de ese año, una meteoróloga de la NOAA señaló que un vórtice más débil de lo normal ayudó a mantener temperaturas superiores al promedio y probablemente contribuyó a un agujero menor.

La recuperación depende de varias décadas

El Protocolo de Montreal, acordado en 1987, impulsó la retirada de sustancias como los clorofluorocarbonos, utilizados en refrigeradores, aire acondicionado y materiales aislantes. Aunque su presencia ha disminuido, estos compuestos pueden permanecer en la atmósfera o liberarse de productos antiguos durante décadas.

Paul Newman, científico de la Universidad de Maryland y responsable desde hace años del equipo de investigación de ozono de la NASA, estima que el agujero de 2026 podría haber sido entre 1 y 2 millones de millas cuadradas mayor, aproximadamente entre 2.6 y 5.2 millones de kilómetros cuadrados, si las sustancias destructoras de ozono siguieran en los niveles máximos del año 2000. Se trata de un escenario hipotético, no de una superficie medida.

NOAA calcula que el agujero antártico podría recuperarse hacia la década de 2070. El tamaño observado en 2026 convive con esa trayectoria de largo plazo: las temporadas de pérdida intensa todavía pueden aparecer cuando las condiciones atmosféricas favorecen el proceso.

La diferencia entre los 18.71 millones de kilómetros cuadrados de 2025 y los 25 millones de 2026 muestra esa variación anual. La recuperación de la capa de ozono no elimina los saltos que puede provocar el vórtice polar de una temporada a otra.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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