✨︎ Resumen (TL;DR):
- La sonda ExoMars Trace Gas Orbiter detectó cloruro de hidrógeno sobre una zona de fisuras junto a Alba Mons.
- En una comunicación de 2025, el equipo describió dos detecciones excepcionales durante un año marciano y varias más en otro posterior.
- Una filtración volcánica es la explicación más probable, pero la señal no confirma una erupción, agua líquida ni microorganismos.
La sonda ExoMars Trace Gas Orbiter detectó cloruro de hidrógeno sobre una región de fisuras cercana a Alba Mons, un volcán marciano. El equipo propone que el gas podría proceder de magma bajo la superficie, una posible señal de actividad volcánica actual, aunque los datos no muestran una erupción ni lava reciente.
La ubicación y la temporada son la pista
El resultado no depende únicamente de encontrar cloruro de hidrógeno. La sonda ya había registrado el gas en otras regiones y estaciones de Marte. Sobre Alba Mons, las señales se repitieron al comienzo del verano del hemisferio norte, en una zona cuyas imágenes también muestran fracturas.
El equipo publicó sus resultados el 4 de noviembre en Science Advances. En una comunicación científica presentada en 2025, Daniel Mège, Alexander Trokhimovskiy y sus colegas describieron dos detecciones excepcionales cerca de Alba Mons durante un año marciano, además de varias más en otro año marciano posterior.
Las detecciones en esa época eran poco frecuentes en otras latitudes, incluso cuando existían condiciones de observación similares. Esa combinación de lugar, temporada y repetición hizo que una fuente local bajo la superficie ganara peso frente a una explicación exclusivamente atmosférica.
El cloruro de hidrógeno ya tenía otra explicación
El cloruro de hidrógeno es un gas que en Marte puede aparecer por emisiones volcánicas o por procesos atmosféricos. La Agencia Espacial Europea informó en 2021 la primera detección, después de que las mediciones iniciales lo encontraran durante una tormenta global de polvo en 2018, en lugares muy distantes casi al mismo tiempo.
Ese patrón llevó a los científicos a buscar una explicación en la interacción del polvo salino con el vapor de agua de la atmósfera. Por eso, detectar el gas sobre Alba Mons no basta para demostrar que existe magma activo justo debajo del punto observado.
Para estudiar el terreno bajo algunos de esos puntos, el equipo combinó imágenes de la cámara CaSSIS de ExoMars con otras del orbitador Mars Reconnaissance Orbiter. Las imágenes mostraron grupos de fisuras de menos de un metro de ancho y de hasta cientos de metros de longitud.
La cercanía entre esas fracturas y las señales atmosféricas ayuda a plantear una fuente local, pero no equivale a observar el gas salir directamente de una cámara de magma.
Una filtración volcánica sigue sin confirmarse
En la Tierra, el cloruro de hidrógeno puede formar parte de las emisiones volcánicas. Trokhimovskiy explicó a Reuters que los compuestos con cloro disueltos en el magma pueden liberar el gas cuando el material asciende y la presión disminuye.
Mège, investigador del Centro de Investigación Espacial de la Academia Polaca de Ciencias y coautor principal del trabajo, dijo a Reuters: “Encontramos que el origen más probable del cloruro de hidrógeno es una filtración volcánica”.
La hipótesis del equipo plantea que el hielo podría bloquear las fracturas durante la estación fría. Al comienzo del verano, cuando el hielo pasa de sólido a vapor, el gas atrapado podría alcanzar la atmósfera.
Tanto esa ruta como la conexión con una posible reserva de magma siguen siendo interpretaciones de los datos. Marte conserva señales de volcanismo antiguo y la misión InSight de la NASA registró sismos marcianos, pero esos antecedentes no identifican por sí solos el origen del gas en Alba Mons.
La búsqueda de vida todavía depende de otras pruebas
Un interior suficientemente caliente sería relevante para estudiar ambientes subterráneos. Trokhimovskiy explicó que el magma ascendente podría encontrar y calentar agua bajo la corteza, lo que permitiría condiciones protegidas de la superficie marciana.
Esa posibilidad depende de comprobar que existan las fuentes de calor y los sistemas hidrotermales propuestos en la región. La detección del gas no demuestra que haya agua líquida allí ni constituye una detección de microorganismos.
Por ahora, Alba Mons ofrece un lugar concreto para investigar la relación entre la atmósfera y el interior de Marte. La evidencia mantiene abierta la hipótesis volcánica, pero todavía no separa por completo una filtración desde el subsuelo de los procesos atmosféricos asociados al polvo salino.
