✨︎ Resumen (TL;DR):
- Los datos de la Fuerza Espacial de Estados Unidos apuntan a una posible salida de órbita del observatorio Swift el 4 de noviembre.
- La NASA calculó un riesgo aproximado de una posibilidad entre 2,100 de que alguien en la Tierra sufriera daños.
- La ventana prevista por The Aerospace Corporation ya transcurrió, pero no confirma la hora ni el lugar de la reentrada.
Los datos de seguimiento de la Fuerza Espacial de Estados Unidos apuntan a que el observatorio Swift de la NASA pudo salir de órbita el 4 de noviembre, pero todavía no confirman su reentrada en la atmósfera. CNN situó la posible salida alrededor de las 07:39, hora del este de Estados Unidos, sin identificar un sitio de reentrada ni confirmar que algún fragmento llegara a la superficie.
En los horarios locales, las 07:39 correspondían a las 04:39 en Tijuana, 06:39 en Ciudad de México y 13:39 en la España peninsular.
En un comunicado del 2 de noviembre, la NASA calculó que el riesgo de que alguien en la Tierra sufriera daños por la reentrada era de aproximadamente una posibilidad entre 2,100. La agencia esperaba que la mayor parte del observatorio se consumiera en la atmósfera, aunque algunas piezas podían sobrevivir.
La ventana de reentrada ya transcurrió
The Aerospace Corporation, que realiza sus propios cálculos de reentrada, ubicó la hora central en las 11:56 UTC del 4 de noviembre, con un margen de tres horas a cada lado. Su ventana iba de las 08:56 a las 14:56 UTC.
En Ciudad de México, ese intervalo correspondía a las 02:56 a las 08:56; en la España peninsular, a las 09:56 a las 15:56. La ficha de Aerospace vinculaba el cálculo con datos orbitales de las 21:22 UTC del 3 de noviembre.
Al consultarla el 4 de noviembre, la ventana ya había pasado. El cálculo de Aerospace es una predicción y, por sí solo, no demuestra que Swift haya reingresado ni indica dónde pudo ocurrir.
El pronóstico anterior de la organización, consultado el 2 de noviembre, contemplaba una ventana de 24 horas centrada en las 09:11 UTC del 4 de noviembre. La diferencia entre ambas estimaciones muestra cómo cambian los horarios previstos cuando se incorporan nuevos datos de seguimiento.
La cifra de riesgo no marca un punto de impacto
La NASA situó los posibles puntos de caída de fragmentos supervivientes entre los 20.6 grados de latitud sur y 20.6 grados de latitud norte. La franja abarca grandes extensiones de océano y zonas de América, África, Asia y Oceanía. Esos límites no definen una trayectoria definitiva ni un punto de impacto.
El 1 entre 2,100 se refiere a la posibilidad de que alguien en la Tierra sufra daños. No es la probabilidad de que un lector específico sea alcanzado ni una confirmación de que haya ocurrido una lesión.
Las prácticas de mitigación de basura orbital del gobierno estadounidense, actualizadas en 2019, indican que el riesgo de víctimas por fragmentos supervivientes que impacten con más de 15 julios debería ser inferior a 1 entre 10,000. Un portavoz de Aerospace explicó a CNN que el término se refiere a lesiones graves o muerte.
El comunicado de la NASA describe la cifra de Swift como un riesgo de daño a alguien, pero no aclara si utiliza la misma definición. Las dos descripciones no bastan para determinar si el caso incumplió esa práctica.
Swift cerró casi 22 años de observaciones
Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 para estudiar estallidos de rayos gamma. La NASA había diseñado su misión principal para durar dos años, pero el observatorio continuó trabajando casi 22 años.
El aumento de la actividad solar intensificó el rozamiento atmosférico y aceleró el descenso de Swift. La agencia intentó prolongar la misión con LINK, una nave comercial diseñada para elevar la órbita de Swift, pero canceló la captura después de problemas de orientación de ese vehículo.
Swift hizo su última observación el 20 de octubre. Según la NASA, a unos 275 kilómetros de altura ya no podía compensar la resistencia atmosférica para apuntar con estabilidad, así que el equipo de operaciones envió la orden que terminó su actividad.
Los datos científicos reunidos durante la misión siguen disponibles para los investigadores.
La confirmación de la reentrada, su momento y su lugar, así como de cualquier resto que haya sobrevivido, depende de la información de seguimiento posterior. Hasta entonces, los registros sostienen una posible salida de órbita, no un punto confirmado de impacto.
