✨︎ Resumen (TL;DR):
- Amanda Peterson Corio, responsable global de energía para centros de datos de Google, estimó que una instalación orbital podría costar hasta 100 veces más que una terrestre.
- Un análisis de investigadores de Google compara el lanzamiento de potencia a órbita con el gasto eléctrico terrestre bajo un escenario de 200 dólares por kilogramo o menos.
- Project Suncatcher ya envió a Tierra un haiku generado por Gemma 4, pero sus procesadores todavía deben superar pruebas de calor y radiación.
Google está probando procesadores de inteligencia artificial en órbita con Project Suncatcher, mientras Amanda Peterson Corio, responsable global de energía para centros de datos de la compañía, estimó que un centro de datos orbital podría costar hasta 100 veces más que uno terrestre. The Information reportó la cifra, pero el adelanto consultado no precisa qué costos incluye ni cómo se calculó, por lo que no permite fijar el presupuesto de una instalación concreta.
Project Suncatcher es un proyecto de Google que prueba procesadores de inteligencia artificial en órbita. Google anunció el 30 de octubre que su satélite experimental había enviado a Tierra su primera respuesta generada con IA: un haiku producido por el modelo Gemma 4.
La empresa todavía planea probar la resistencia de sus procesadores al calor y la radiación en órbita.
El análisis compara el lanzamiento, no toda la instalación
El adelanto público de The Information no detalla la metodología de la cifra de 100 veces. El trabajo de investigadores de Google ofrece una comparación más acotada: si el precio de lanzamiento a órbita baja cae a unos 200 dólares por kilogramo o menos, el costo de lanzar potencia al espacio, repartido durante la vida útil de los satélites, podría acercarse al gasto eléctrico de centros de datos terrestres equivalentes.
En los modelos de satélite analizados, el costo de lanzamiento bajo ese supuesto oscila entre 810 y 7,500 dólares por kilovatio al año. El documento cita un gasto eléctrico de 570 a 3,000 dólares por kilovatio al año para centros de datos capaces de ejecutar aprendizaje automático en Estados Unidos. Los rangos se superponen solo en parte.
El documento no compara presupuestos completos. En particular:
- Deja fuera los costos de infraestructura, edificios y chips.
- No demuestra ni refuta por sí solo la estimación de hasta 100 veces atribuida a Peterson Corio, porque la metodología de esa cifra no aparece en el adelanto consultado.
Por eso, el análisis permite comparar un componente del costo, no fijar el presupuesto de una instalación orbital completa.
El supuesto para 2035 depende de Starship
Los investigadores proyectaron que el precio de lanzamiento podría bajar de 200 dólares por kilogramo hacia 2035 si se mantiene la reducción de costos que modelaron. Para ese escenario calcularon unos 180 lanzamientos anuales de Starship en promedio.
Es una proyección, no una tarifa garantizada.
La conexión a la red también limita a los centros terrestres
La electricidad disponible también depende de dónde pueda entregarse. En una llamada con inversionistas de Alphabet en 2025, Peterson Corio respaldó reformas para acelerar los permisos de nuevas líneas de transmisión y reconoció restricciones en las redes que pueden dificultar la conexión de centros de datos.
El 30 de septiembre de 2026, PJM informó que 617 proyectos energéticos habían entrado en una fase de estudios para conectarse a su red. Su capacidad nominal conjunta era de 168.6 gigavatios, aunque el operador advirtió que solo una parte de los proyectos solicitados suele llegar a funcionar.
PJM también señaló que algunas instalaciones de generación que ya tenían acuerdos de conexión afrontaban demoras por permisos estatales y problemas en la cadena de suministro. La red presta servicio en 13 estados y el Distrito de Columbia, y esos obstáculos afectan cuándo y dónde puede incorporarse nueva capacidad.
Por ahora, la prueba de Gemma 4 muestra una respuesta generada en órbita, no un presupuesto completo. La cifra de hasta 100 veces sigue sin metodología detallada en el adelanto consultado, y Google todavía debe probar la resistencia de sus procesadores al calor y la radiación.
