✨︎ Resumen (TL;DR):
- Necla Pehlivan y Kenan Gedik examinaron 14 marcas de té en bolsa y 14 de té a granel en Turquía.
- Las cuatro marcas con bolsas plásticas liberaron promedios de 555 a 2,498 partículas de microplástico por taza.
- El análisis también detectó BPA y ftalatos, pero no midió efectos clínicos ni prueba que beber ese té cause una enfermedad.
Un estudio realizado en Turquía por Necla Pehlivan y Kenan Gedik encontró que las bolsas de té plásticas de cuatro marcas liberaron promedios de 555 a 2,498 partículas de microplástico por taza. Los investigadores prepararon las muestras con agua a unos 95 °C durante tres minutos y también detectaron BPA y plastificantes de la familia de los ftalatos. El resultado señala una fuente de exposición, pero no demuestra que beber ese té cause una enfermedad.
El trabajo se publicó el 13 de octubre de 2026 en npj Science of Food. El equipo examinó 14 marcas de té en bolsa y 14 de té a granel; la medición detallada de liberación se concentró en las cuatro marcas cuyas bolsas eran plásticas.
Qué midieron las bolsas de té
Para preparar cada muestra, los investigadores usaron agua a unos 95 °C durante tres minutos. Las partículas identificadas por encima de 100 micrómetros eran fibras de poliamida, un material compatible con el de las bolsas.
El método no contó las partículas más pequeñas que pudieran estar presentes. Por eso, los recuentos corresponden al rango detectado por ese procedimiento y no a todas las partículas potenciales de la infusión.
La cifra del té a granel necesita contexto
El estudio calculó entre 0.3 y 2.4 partículas por porción de 2 gramos de té a granel. Ese dato salió del análisis directo de las hojas, mientras que los 555 a 2,498 corresponden a infusiones preparadas con bolsas plásticas.
No son dos mediciones equivalentes de té ya servido. Con esos datos no se puede calcular con exactitud cuántas partículas evitaría una persona al cambiar de formato. Presentarlos como una comparación directa produciría una lectura engañosa.
Por qué no coincide con el estudio de 2019
En 2019, un equipo de la Universidad McGill contó unos 11,600 millones de microplásticos y 3,100 millones de nanoplásticos liberados por una bolsa plástica a la que habían retirado el contenido antes de calentarla en agua.
Aquel trabajo incluyó tamaños mucho menores y empleó otro procedimiento. La diferencia entre los recuentos no significa que una investigación haya encontrado té seguro y la otra té peligroso. Para comparar las cifras hay que considerar tanto el tamaño detectado como la preparación de la muestra.
BPA: una cifra de exposición, no un diagnóstico
Pehlivan y Gedik estimaron que la exposición al BPA del té en bolsa podía alcanzar 21.7% de la ingesta diaria tolerable fijada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la EFSA.
La referencia de la EFSA es de 0.2 nanogramos por kilogramo de peso corporal al día. Ese valor considera lo que se puede ingerir diariamente a lo largo de la vida sin un riesgo apreciable. El 21.7% es una estimación bajo las condiciones del estudio, no una medición de la exposición total de una persona. También puede existir BPA procedente de otras fuentes alimentarias.
El índice de peligro combinado que modelaron los autores quedó por debajo de su umbral de riesgo. La investigación tampoco midió efectos clínicos en personas.
Qué se sabe sobre el riesgo para la salud
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la FDA, señala que la evidencia disponible todavía no demuestra que los niveles de microplásticos detectados en los alimentos causen daños a la salud. La agencia también advierte que faltan métodos de medición estandarizados.
Esa incertidumbre sobre los efectos de las partículas no invalida la medición química del BPA, pero tampoco equivale a una garantía de riesgo nulo.
La alternativa elimina una fuente concreta
Preparar hojas sueltas en un infusor de metal o cerámica elimina la bolsa plástica de esta etapa de preparación. Es una forma de reducir esa fuente específica de exposición.
Eso no permite afirmar que el té a granel esté libre de partículas. Las hojas también pueden adquirirlas durante el cultivo, el procesamiento o el envasado, de modo que el cambio retira un punto concreto del proceso, no todas las posibles fuentes.
