✨︎ Resumen (TL;DR):
- La Universidad de Nuevo México (UNM) calentó silicatos secos en hidrógeno y obtuvo vapor de agua.
- Entre 1,200 y 1,400 °C, casi 80% del óxido de hierro se transformó en hierro metálico.
- El ensayo respalda una ruta durante la formación de la Tierra, pero no calcula qué proporción de los océanos actuales surgió así.
Un equipo de la Universidad de Nuevo México (UNM) produjo vapor de agua al calentar roca seca en una corriente de hidrógeno. El experimento, publicado en Nature Geoscience el 24 de septiembre de 2026, respalda una posible fuente de agua durante la formación de la Tierra: fragmentos rocosos que reaccionaban con una atmósfera primitiva rica en hidrógeno. La prueba muestra que la reacción ocurre, pero todavía no permite calcular qué proporción del agua de los océanos actuales se formó de ese modo.
El hidrógeno extrajo oxígeno de la roca
Susmita Garai y sus colegas calentaron muestras de silicatos entre 1,200 y 1,400 °C en corrientes de hidrógeno. Los ensayos duraron de 15 minutos a tres horas, según el comunicado de la UNM. Como control, el equipo realizó pruebas con helio.
En las muestras expuestas al hidrógeno, casi 80% del óxido de hierro se transformó en hierro metálico y se generó vapor de agua. El equipo no observó la misma reacción en las pruebas con helio.
El mecanismo combina el oxígeno que formaba parte del óxido de hierro con el hidrógeno de la atmósfera. La roca aporta el oxígeno y el gas aporta el hidrógeno, que juntos forman agua. La formación de hierro metálico también interesa para estudiar cómo se separaron los materiales que acabaron en el núcleo y el manto terrestres.
El artículo científico informa, además, que el metal producido retuvo fósforo. Ese resultado podría ayudar a explicar diferencias químicas entre el manto de la Tierra y el de Marte.
La reacción encaja en la acreción de guijarros
La acreción de guijarros es un modelo de formación planetaria en el que partículas rocosas de milímetros a centímetros caen sobre un planeta en crecimiento.
La hipótesis sitúa la reacción durante esa caída. Si el planeta está rodeado por una atmósfera caliente y rica en hidrógeno, los fragmentos pueden fundirse y liberar agua en forma de vapor.
El equipo reprodujo la química con muestras calientes, no la historia completa de la Tierra ni la conservación posterior de ese vapor. Por eso, el experimento muestra una vía de reacción, pero no permite reconstruir por sí solo cómo se formaron y conservaron los océanos.
No es la única ruta estudiada
La idea de fabricar agua a partir de hidrógeno y roca tiene antecedentes. Un experimento publicado en Nature en 2025 encontró producción de agua al someter silicatos fundidos e hidrógeno a presiones mucho mayores, en un escenario estudiado para planetas con envolturas gaseosas densas.
La aportación del nuevo trabajo está en probar la reacción para material rocoso que cae a través de una atmósfera temprana. El estudio aborda un escenario distinto al de silicatos fundidos bajo presiones mucho mayores.
El experimento tampoco descarta fuentes externas de agua. Un análisis de suelo lunar difundido por la NASA en enero de 2026 puso un límite pequeño a la cantidad de agua que los meteoritos pudieron aportar después de hace unos 4,000 millones de años. Ese resultado se refiere a la entrega tardía y no descarta aportes anteriores de cuerpos ricos en agua.
La incógnita es la cantidad, no la reacción
Para saber cuánto contribuyó la «lluvia» de roca seca, habrá que combinar el proceso químico con modelos de crecimiento planetario, pérdida atmosférica y retención de agua. También será necesario contrastarlo con las señales geoquímicas de la Tierra.
El hallazgo amplía las rutas posibles para formar agua en planetas rocosos. Que exista una ruta química no demuestra que un planeta conserve océanos líquidos ni, mucho menos, que albergue vida.
Por ahora, el laboratorio establece que la reacción puede producir vapor de agua bajo esas condiciones, pero no cuánto del agua terrestre se originó así ni cuánto vapor logró conservar el planeta.
