✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un vuelo hacia JFK registró 52.9 microsieverts durante la tormenta solar del 11 de noviembre de 2025.
- La dosis quedó 42.6 % por encima del promedio de 37.1 microsieverts medido en 13 vuelos de referencia.
- Otro vuelo no mostró un aumento significativo y cuatro globos detectaron valores mayores a alturas usadas por jets ejecutivos y aviones supersónicos.
Un vuelo de Londres a Nueva York registró 52.9 microsieverts de dosis equivalente ambiental acumulada durante la tormenta solar del 11 de noviembre de 2025, 42.6 % más que el promedio de la ruta. Un estudio liderado por la Universidad de Surrey reconstruyó el episodio con detectores en tierra, sensores de vuelo y globos meteorológicos; el avión no superó los umbrales de aviso de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
El estudio apareció el 20 de octubre de 2026 en la revista científica Space Weather y cuenta con revisión por pares. También participaron el servicio meteorológico británico Met Office y el instituto neerlandés KNMI, entre otras instituciones. Las mediciones muestran que la exposición cambió según el lugar, el horario y la altura.
El estudio combinó detectores terrestres, sensores instalados en dos vuelos transatlánticos y cuatro globos meteorológicos. GLE es un aumento de radiación que ocurre cuando partículas solares con suficiente energía producen cambios detectables incluso desde el suelo. Surrey describió este episodio como el mayor GLE observado en casi 20 años.

El 42.6 % representa 15.8 microsieverts extra
El vuelo con destino a JFK acumuló 52.9 microsieverts de dosis equivalente ambiental. La tabla del estudio lo compara con los 37.1 microsieverts promedio de 13 vuelos de referencia. La diferencia fue de 15.8 microsieverts, una magnitud que la protección radiológica utiliza para caracterizar la exposición.
El resultado quedó dentro de dos desviaciones estándar de la media de referencia, un dato que refleja la variabilidad entre vuelos. Además, el avión no registró valores superiores a los umbrales de aviso de la OACI.
El comunicado de Surrey menciona un aumento de 46 %. El artículo científico y su tabla de resultados reportan 42.6 %, la cifra asociada a este vuelo en el estudio.
Ben Clewer, coautor e investigador de Surrey, dijo a Metro que el riesgo inmediato para los pasajeros de aquel episodio parece haber sido bajo. También situó la preocupación a más largo plazo en las tripulaciones y en quienes vuelan con mucha frecuencia, porque su exposición se acumula.
La hora y la altura cambiaron la exposición
El segundo vuelo estudiado salió de Heathrow hacia Newark varias horas después. No mostró un aumento significativo de exposición. La diferencia temporal explica por qué el porcentaje del primer vuelo no describe a todos los vuelos de ese día.
Los cuatro globos meteorológicos lanzados desde Lerwick, en las islas Shetland, encontraron valores más altos a alturas utilizadas por jets ejecutivos y aviones supersónicos. El comunicado de Surrey los ubicó por encima de los niveles de aviso “moderado” y “severo”, respectivamente.
La comparación requiere distinguir las magnitudes. Los instrumentos estiman dosis equivalente ambiental, mientras que los umbrales de la OACI se definen con dosis efectiva. Para esa comparación, los investigadores consideran probable que se rebasaran esos umbrales, aunque advierten que ambas magnitudes pueden diferir.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) explican que la radiación habitual durante los viajes aéreos es baja. La dosis depende de la duración del vuelo, la altura y la latitud: la atmósfera protege menos a mayor altura y la exposición aumenta hacia los polos.
Surrey propone combinar las mediciones directas de la atmósfera con modelos de pronóstico, que hoy sustentan gran parte de los avisos internacionales. Esa combinación permitiría evaluar mejor la exposición en rutas y alturas concretas durante futuras tormentas solares.
