✨︎ Resumen (TL;DR):
- La Universidad de Maastricht comparó una etapa de 16 semanas con 60 gramos diarios de cacahuates contra otra sin cacahuates ni otros frutos secos.
- En los 31 adultos que completaron el ensayo, una región del hemisferio derecho mostró una respuesta a la insulina 5.4 mililitros por cada 100 gramos de tejido por minuto menor después del periodo con cacahuates.
- El hallazgo no demostró una mejora de la memoria ni prevención del alzhéimer, y la técnica no midió directamente la señalización de insulina en las neuronas.
Un ensayo controlado de la Universidad de Maastricht detectó una respuesta distinta del flujo sanguíneo a la insulina en una región cerebral de 31 adultos mayores después de 16 semanas de consumo diario de cacahuates. El resultado podría ser favorable, pero no demuestra que los cacahuates prevengan el alzhéimer ni que expliquen una mejora de la memoria.
Publicado en Food & Function en 2026, el estudio siguió un diseño controlado y cruzado. Un ensayo controlado y cruzado es un diseño de estudio en el que las mismas personas pasan por las condiciones comparadas. El orden de las etapas se asignó al azar.
De las 36 personas asignadas al inicio, 31 completaron el ensayo. Tenían entre 60 y 75 años y el estudio las consideró sanas según sus propios criterios.
Durante una etapa, cada participante comió 60 gramos diarios de cacahuates tostados con piel y sin sal durante 16 semanas. La otra duró lo mismo, pero no incluyó cacahuates ni otros frutos secos. Entre ambas etapas hubo 8 semanas de separación.
Al terminar cada etapa, los investigadores midieron el flujo sanguíneo cerebral con resonancia magnética. Tomaron una medición antes y otra 30 minutos después de administrar insulina por la nariz. Usaron la variación del flujo como una medida indirecta de la respuesta cerebral a la hormona.

La diferencia apareció en una zona relacionada con la memoria
El análisis identificó una zona del hemisferio derecho relacionada con regiones que participan en procesos de memoria, entre ellas el hipocampo y el giro lingual.
Después de la etapa con cacahuates, la respuesta del flujo sanguíneo a la insulina fue, en promedio, 5.4 mililitros por cada 100 gramos de tejido por minuto menor que después de la etapa de control. Esta cifra describe la respuesta al estímulo de insulina, no una reducción equivalente del flujo cerebral total.
Los autores interpretaron el resultado regional como potencialmente favorable. Aun así, no observaron diferencias significativas en la respuesta promedio del cerebro completo ni en otras medidas amplias. Además, la resonancia no mide directamente la señalización de insulina en las neuronas.
El dato cerebral no probó una mejora de memoria
Un artículo de 2025 del mismo equipo comunicó resultados del mismo ensayo, no de un segundo grupo independiente. En una prueba de recuerdo verbal diferido, los participantes identificaron correctamente una media de 1.4 palabras más después de la etapa con cacahuates.
El nuevo análisis no encontró una correlación estadísticamente significativa entre ese resultado y el cambio en la respuesta cerebral a la insulina. La falta de una correlación significativa impide vincular ambos hallazgos dentro de este estudio.
Otro ensayo pequeño, publicado por investigadores de Loma Linda University en 2026, examinó a adultos mayores con quejas de memoria, sobrepeso u obesidad y factores de riesgo cardiovascular. De las 27 personas incluidas en el análisis final, no hubo diferencias significativas en el rendimiento cognitivo entre el grupo que consumió cacahuates o crema de cacahuate y el grupo de control durante 12 semanas.
Las poblaciones, la duración y las mediciones fueron distintas, por lo que esos resultados no son una comparación directa.
El diseño deja límites claros para interpretar el hallazgo
Los autores de ambos trabajos declararon financiamiento de entidades vinculadas a The Peanut Institute. También indicaron que los financiadores no participaron en el diseño ni en el análisis.
El control del ensayo de Maastricht no recibió un alimento equivalente en calorías y composición. Por eso, el efecto observado también podría relacionarse con cambios en la alimentación general, no únicamente con los cacahuates.
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos señala que no hay evidencia de que comer o evitar un alimento específico prevenga el alzhéimer o el deterioro cognitivo asociado con la edad.
Además, el ensayo de Maastricht excluyó a las personas alérgicas al cacahuate. Food Allergy Research & Education advierte que incluso cantidades pequeñas pueden causar una reacción grave en quienes tienen esa alergia.
Por ahora, el resultado se limita a una respuesta regional medida con resonancia magnética. La relación con la memoria y la prevención del alzhéimer sigue sin demostrarse, y el diseño de control deja abierta la influencia de la alimentación general.
