El polvo de Chicxulub multiplicó el calor 3.5 veces

El polvo de Chicxulub multiplicó el calor 3.5 veces

Purdue calcula que el polvo de Chicxulub multiplicó el calor 3.5 veces; el fuego global en dos horas no está probado.

Por Humberto Toledo el 31 de julio del 2026 a las 1:05 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Científicos planetarios de Purdue University calcularon que el polvo fino del impacto de Chicxulub atrapó la radiación térmica cerca de la superficie.
  • La capa hizo que el calor en el suelo fuera 3.5 veces más intenso y expuso a los animales a 17 veces la dosis de radiación térmica que resulta letal al 100% para un humano.
  • El fuego global en las primeras dos horas sigue siendo una hipótesis: el registro geológico de incendios proviene sobre todo de Norteamérica.

Un equipo de científicos planetarios de Purdue University calcula que el polvo fino expulsado por el impacto de Chicxulub atrapó la radiación térmica cerca del suelo y pudo matar a la mayoría de los animales expuestos en una o dos horas. La revista Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, de la American Geophysical Union, publicó el estudio el martes 28 de julio de 2026; sus cálculos sitúan la radiación térmica en 3.5 veces la intensidad que habrían producido los escombros por sí solos, aunque el registro de incendios globales todavía no existe.

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El polvo creó una tapa sobre la atmósfera

El impacto ocurrió hace 66 millones de años en la zona que hoy ocupa la península de Yucatán y vaporizó más de 1,000 kilómetros cúbicos de roca y tierra.

La onda de choque y la bola de fuego no llegaron lejos. Los autores del Departamento de Ciencias de la Tierra, la Atmósfera y Planetarias de Purdue University atribuyen el alcance planetario al material vaporizado: subió, se enfrió y regresó a la superficie.

El vapor se condensó como el agua, pero en vez de lluvia formó gotas de piedra. Una esférula es una gota de roca condensada del vapor de un impacto. La fricción con el aire la calienta durante la caída y hace que funcione como una versión diminuta del impacto original.

Las esférulas medían alrededor de 250 micrómetros de diámetro, cerca de la mitad de un grano de azúcar. Los paleontólogos han encontrado estas gotas en todo el mundo, incluso en las branquias de peces espátula de un yacimiento de Dakota del Norte. Esos animales probablemente murieron el mismo día del impacto.

Una parte del vapor nunca se condensó en esférulas. Permaneció como polvo de 2.5 micrómetros, diez veces menor que una esférula y treinta veces más delgado que un cabello humano. El estudio ubica ahí la diferencia entre una tragedia regional y una catástrofe planetaria.

Alexandria Johnson, especialista en nubes de Purdue University, midió cómo se comportaba esa capa frente al calor:

“Encontramos que la capa de nubes era tan impermeable que atrapó casi todo el calor de las esférulas que caían cerca de la superficie del planeta: el polvo actúa esencialmente como la tapa de una olla”, explicó Alexandria Johnson.

El polvo impidió que el calor escapara al espacio y lo devolvió a la superficie. La radiación térmica resultante fue 3.5 veces más intensa que la que habrían generado los escombros por sí solos. Bastó para prender pasto, agujas de pino y liquen.

Los cálculos del equipo indican que los animales del Cretácico recibieron 17 veces la dosis de radiación térmica que resulta letal al 100% para un ser humano. El equipo estima que sobrevivieron los animales que pudieron esconderse en madrigueras, agua somera u otros refugios.

Los grandes reptiles terrestres, entre ellos los tiranosaurios, no tenían dónde meterse. Sus esqueletos hoy se rematan por decenas de millones de dólares.

El autor principal del estudio explicó cómo esa energía terminó calentando la superficie:

“Esa cantidad de energía cinética tiene que ir a algún lado y al final se convierte en calor. Con la nube de polvo atrapando la radiación térmica, era como si la superficie y todo lo que había en ella se estuviera asando a la parrilla. Y eso fue lo que mató a los dinosaurios y al resto de los animales”, dijo Brandon Johnson, autor principal del estudio.

El mismo polvo conecta el fuego con el invierno

Durante décadas compitieron dos explicaciones de la extinción. Una planteaba que los animales murieron quemados en horas. La otra, que murieron de hambre durante años bajo un invierno de impacto.

El estudio de Purdue vincula ambas fases con el mismo material. El polvo tardó años o incluso décadas en asentarse, según los autores. Mientras las esférulas caían, esa capa mantuvo el calor cerca del suelo y encendió incendios. Cuando dejaron de caer y el fuego se apagó, la misma capa bloqueó la luz del Sol y enfrió el planeta.

Brandon Johnson compara el efecto con un termo, capaz de mantener caliente una sopa o fría una bebida. Su equipo se inclina por los incendios como causa principal, pero admite que solo un registro geológico más completo puede zanjar la discusión.

Las partículas de 2.5 micrómetros tienen el mismo tamaño que el humo de los incendios forestales que hoy dispara alertas de calidad del aire. Esas partículas se meten a los pulmones y al torrente sanguíneo.

Alexandria Johnson resumió la diferencia entre ambos riesgos:

“Cuando ves las escalas de tiempo de la cocción frente a los riesgos por inhalación, la cocción es mucho más rápida”, resumió Alexandria Johnson.

La evidencia todavía no demuestra un incendio global

La posibilidad de que la mayoría de los animales expuestos muriera en una o dos horas proviene de los cálculos. No es una observación directa de los incendios.

El estudio calcula el calor, no observa el fuego. La evidencia física de incendios en el límite Cretácico-Paleógeno (K-Pg) proviene sobre todo de Norteamérica, cerca del cráter. Lejos de esa región, los efectos pudieron ser más débiles o distintos; todavía no aparece un registro global.

Alfio Alessandro Chiarenza, paleontólogo del University College London que no participó en la investigación, lo planteó así:

“Podría ser que con el tiempo encontremos el registro de incendios completamente globales. Simplemente todavía no lo tenemos”.

Chiarenza deja abierta otra pregunta: qué tenían los animales que sí sobrevivieron esa noche.

Yucatán conserva la evidencia del impacto

El cráter de Chicxulub está bajo la península de Yucatán, en el sureste de México. Está parcialmente cubierto por el Golfo de México y enterrado bajo cientos de metros de sedimentos. El impacto también dejó los cenotes que hoy salpican la península, uno de sus rastros visibles en la superficie.

Preguntas rápidas sobre el impacto:

  • ¿Cuánto tardaron en extinguirse los dinosaurios? El pulso de calor pudo eliminar a la mayoría de los animales expuestos en una o dos horas después del impacto. Es un cálculo físico, no una observación, y el registro global de incendios todavía no existe.
  • ¿Qué animales sobrevivieron? Según el equipo de Purdue, los que pudieron refugiarse del calor. Las especies capaces de excavar madrigueras, meterse al agua o guarecerse de algún modo quedaron protegidas; bajo tierra, la termodinámica es distinta a la de la atmósfera.

Para México, el cráter de Yucatán funciona también como un archivo de lo ocurrido. Cada perforación del cráter y cada capa de arcilla del límite K-Pg pueden aportar la evidencia que falta para saber si el fuego alcanzó todo el planeta. Por ahora, los cálculos de Purdue atribuyen al mismo polvo el pulso térmico y el invierno posterior, pero la extensión global de los incendios sigue sin demostrarse.

Fuentes: 1, 2, 3

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