✨︎ Resumen (TL;DR):
- La CNSA planea su primera misión de defensa planetaria utilizando un impactador cinético para diciembre de 2027.
- El impacto se proyecta a más de 9 kilómetros por segundo, liberando más del doble de la energía lograda por la misión DART de la NASA.
- El asteroide objetivo original, 2015 XF261, fue reemplazado en la planeación por la roca espacial 2016 WP8.
La Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) prepara su primera misión de defensa planetaria, diseñada para estrellar una nave contra un asteroide a más de 9 kilómetros por segundo (aproximadamente Mach 26). El proyecto, programado para lanzarse en diciembre de 2027, busca probar la capacidad del país para desviar la órbita de un cuerpo celeste alrededor del Sol respecto a la Tierra.
El plan, estructurado por un equipo liderado por Li Mingtao, científico jefe de defensa planetaria de la CNSA, contempla una velocidad de impacto casi 50% mayor que la de la misión DART de la NASA, que colisionó contra Dimorphos a 6.1 km/s en 2022.
Un impactador cinético es un vehículo espacial que colisiona a alta velocidad contra un asteroide para desviar su trayectoria. Debido a que la energía cinética crece con el cuadrado de la velocidad, un impacto a 9.3 km/s empleando un cuerpo de 580 kilogramos liberará más del doble de la energía lograda en la misión estadounidense.
La propia delegación china marcó distancia frente al precedente norteamericano. “DART fue la primera en demostrar la desviación de un asteroide por impacto cinético en el espacio, pero no cambió directamente la órbita de un asteroide alrededor del Sol respecto a la Tierra, lo que la hace distinta de un escenario real de defensa planetaria”, señalaron los investigadores en su artículo para el Journal of Deep Space Exploration.

El baile de nombres y la maniobra por Venus
Aunque el asteroide 2015 XF261 acaparó los titulares por figurar en el reporte académico preliminar, el diseño real de la misión ya se modificó. En marzo de 2026, Long Lehao, diseñador de los cohetes Larga Marcha, reveló que el objetivo actual es el asteroide 2016 WP8, una roca del grupo Atón cuyo diámetro estimado no supera los 40 metros.
Este ajuste representa el cuarto blanco considerado para la misión, tras evaluarse previamente los objetos 2020 PN1, 2019 VL5 y la mencionada roca 2015 XF261. La arquitectura de la misión dividirá el trabajo en dos naves que despegarán juntas a bordo de un cohete Larga Marcha 3B:
- Una nave observadora que pasará por Venus para obtener asistencia gravitatoria y llegará meses antes al asteroide en 2029.
- El proyectil de impacto, que colisionará ese mismo año de manera autónoma guiado por sus propios sistemas ópticos.
La nave observadora determinará si el objetivo es una estructura sólida o una simple acumulación de fragmentos espaciales sueltos. Esta información es crucial, ya que un asteroide poroso expulsa escombros tras el golpe, actuando de forma similar al escape de un cohete y empujando el cuerpo en sentido opuesto de forma impredecible.
La CNSA aclaró que actualmente ningún asteroide conocido representa una amenaza real de impacto contra la Tierra. El propósito del ensayo consiste en preparar la tecnología para rastrear y neutralizar rocas de pocas decenas de metros.
Como advirtió Li Mingtao al Science and Technology Daily: “Estos asteroides cercanos aún no descubiertos son los que representan el mayor riesgo. Son numerosos, muy tenues antes de su acercamiento e incluso pueden aparecer de repente desde la dirección del Sol”.
Con telescopios en tierra y espacio trabajando en paralelo, China busca reducir el margen de sorpresa ante rocas espaciales que, por su tamaño reducido, siguen pasando desapercibidas para los sistemas de monitoreo global.
