✨︎ Resumen (TL;DR):
- El análisis de isótopos de níquel apunta a que el impactador de Chicxulub era una condrita carbonácea de la clase Ornans, conocida como condrita CO.
- Las CO contienen menos azufre, carbono, zinc y agua que otras clases de meteoritos, así que el azufre pierde fuerza como explicación principal del invierno global.
- El equipo analizó arcilla de 5 yacimientos de Dinamarca, España e Italia, mientras el polvo y los escombros ganan peso en la explicación climática.
Un equipo encabezado por Georgy Makhatadze, del Institut de Physique du Globe de París, concluyó que el impactador de Chicxulub era, muy probablemente, una condrita carbonácea de la clase Ornans, conocida como condrita CO. El estudio, publicado el 17 de julio de 2026 en Science Advances, se basó en mediciones de isótopos de níquel realizadas sobre arcilla del límite Cretácico-Paleógeno. El resultado reduce el peso del azufre del proyectil en la explicación del invierno global y refuerza el papel del polvo y los escombros atmosféricos.
Hace 66 millones de años, el impacto de Chicxulub acabó con 75% de las especies del planeta. Los investigadores calculan que el proyectil medía entre 10 y 15 kilómetros de ancho, golpeó la Tierra a unos 64,000 kilómetros por hora y formó el cráter de Chicxulub, hoy enterrado bajo la península de Yucatán, en México.
El proyectil se vaporizó casi por completo al chocar. Del objeto quedó apenas una firma química diluida en la delgada capa de arcilla que el impacto depositó en todo el mundo. El equipo, integrado por investigadores de París, Bruselas, Viena y la University of British Columbia, realizó mediciones de alta precisión para identificar ese rastro.

La firma de níquel sobrevivió en cinco yacimientos
El grupo trabajó con arcilla del límite Cretácico-Paleógeno procedente de estos sitios:
- Stevns Klint, en Dinamarca
- Caravaca, en España
- Furlo, Frontale y Fornaci, en Italia
Las capas de Stevns Klint y Caravaca conservaron la señal extraterrestre más fuerte, con alrededor de 5% de escombros del impacto por masa. Después, los investigadores compararon la firma de níquel con 11 meteoritos carbonáceos que cubren los subgrupos conocidos. El resultado que encajó fue la clase CO.
Qué significa que sea una condrita CO
La condrita CO es un tipo de meteorito carbonáceo de la clase Ornans que contiene pocos elementos volátiles y figura entre los materiales más primitivos y menos alterados del Sistema Solar temprano. Su nombre proviene del meteorito que cayó en Ornans, Francia, en 1868.
Las condritas carbonáceas representan apenas 5% de los meteoritos recuperados en la Tierra. Las CO son una fracción diminuta de ese grupo, están entre las clases de meteoritos más raras conocidas y casi no aparecen en colecciones de museo.
El azufre pierde peso en el invierno global
Las condritas CO contienen muchos menos elementos volátiles que otros candidatos propuestos para el impactador. La diferencia incluye menos carbono, zinc, agua y, sobre todo, azufre.
“Una condrita CO contiene muchos menos elementos volátiles, como carbono, zinc, agua y en particular azufre, que otras clases de meteoritos que hemos descubierto hasta ahora en la Tierra”, explicó Philippe Claeys, coautor del trabajo y profesor de la Vrije Universiteit Brussel.
El hallazgo no cambia la evidencia del impacto como causa de la extinción. Ajusta, en cambio, la explicación climática. Si el proyectil aportó poco azufre, el enfriamiento prolongado se explica mejor por el polvo fino y los escombros lanzados a la atmósfera que por los aerosoles de sulfato.
Otro trabajo de Purdue University, publicado 11 días después, apuntó en la misma dirección y atribuyó al polvo la amplificación del calor inmediato.
El níquel acota la identificación, pero no cierra el caso. La firma isotópica también es compatible con las llamadas condritas CT, un grupo tan raro que ni siquiera está formalmente reconocido. Aun así, los autores se inclinan por la clasificación CO, precisamente porque las CT no tienen reconocimiento formal.
El origen del asteroide sigue sin respuesta
La clasificación no resuelve de dónde salió el proyectil. El equipo señala como posibles zonas de origen el borde exterior del cinturón de asteroides, cerca de Júpiter, o regiones más lejanas y llenas de escombros.
Los datos actuales no permiten reconstruir la trayectoria exacta que siguió la roca hasta Yucatán.
“Ser golpeado por un proyectil tan raro y tan lejano subraya una vez más la mala suerte que tuvieron los dinosaurios”, dijo Claeys.
El cráter está en Yucatán, pero la firma química se leyó mejor en afloramientos europeos. Ninguna de las cinco muestras analizadas provino de México: Stevns Klint y Caravaca conservaron la señal extraterrestre más fuerte, con alrededor de 5% de escombros del impacto por masa. La identificación CO acota el tipo de meteorito, pero el origen de la roca y el peso preciso del azufre frente al polvo siguen abiertos.