✨︎ Resumen (TL;DR):
- Waymo y Wayve buscan usar Londres como punto de entrada europeo para sus servicios de robotaxis.
- Más de 100,000 londinenses se registraron durante ocho semanas para tener la posibilidad de probar los viajes de Wayve y Uber, que empezarán con un conductor autorizado.
- Waymo apunta a un servicio sin conductor en 2026, mientras taxistas y choferes de apps temen menos viajes e ingresos.
Waymo y Wayve preparan en Londres el inicio de sus servicios de robotaxis, y los taxistas negros y conductores de vehículos de alquiler privado temen perder viajes e ingresos frente a esos autos. Wayve ya consiguió licencias de Transport for London para comenzar recorridos supervisados con Uber durante el verano de 2026; Waymo mantiene la intención de lanzar un servicio pagado totalmente autónomo ese mismo año. Más de 100,000 personas se registraron para tener la posibilidad de probar los recorridos, pero cada auto de Wayve llevará por ahora a un conductor autorizado.
Robotaxi es un vehículo que ofrece viajes mediante un sistema de conducción autónoma. En el plan londinense, Wayve comenzará con un conductor capacitado dentro del auto, mientras Waymo busca prestar el servicio sin esa persona a bordo.

Wayve arranca con supervisión humana
El 5 de agosto de 2026, Transport for London concedió licencias de vehículo de alquiler privado a varios Ford Mustang Mach-E eléctricos equipados con el sistema de Wayve, cámaras y radar. Wayve y Uber dijeron que más de 100,000 londinenses se inscribieron durante ocho semanas para tener la posibilidad de probar el servicio.
Un grupo reducido podrá realizar viajes durante el verano de 2026, aunque las empresas no dieron una fecha exacta. Cada auto llevará a un conductor capacitado y con licencia de Transport for London. El sistema autónomo manejará, mientras la persona a bordo supervisará el recorrido, ayudará a los pasajeros y podrá tomar el control cuando sea necesario.
La licencia no autoriza a transportar pasajeros sin nadie al volante. Por eso, estos primeros recorridos todavía no equivalen a un servicio público completamente autónomo.
Waymo lleva meses probando sus vehículos en las calles de Londres y busca lanzar un servicio pagado totalmente autónomo en 2026. Wayve, en cambio, iniciará con viajes supervisados distribuidos mediante Uber. Antes de ampliar sus operaciones, ambas compañías tendrán que superar revisiones gubernamentales y locales.
El avance también se cruza con una posible ruptura entre Waymo y Uber, que ninguna de las dos compañías ha anunciado.
El temor inmediato: menos viajes y menos ingresos
Los taxis negros ya llegan a esta competencia después de una caída previa. Mohamed Mohamed obtuvo su licencia en 2014, justo cuando Uber ampliaba su presencia en la capital británica. Según la reportería del Financial Times, este sector ha perdido casi un tercio de sus ingresos frente a los servicios de alquiler privado, que solo pueden recoger pasajeros mediante una reservación previa, por ejemplo desde una app.
El cambio amenaza a ambos grupos. En 2024, Londres tenía cerca de 124,000 conductores con licencia, la gran mayoría dentro del segmento de alquiler privado. Los robotaxis competirían con los taxis negros y también con quienes hoy reciben viajes a través de Uber y otras plataformas.
Algunos choferes consultados por el Financial Times hablaron de forzar a los robotaxis a ceder el paso, dejarlos detenidos en intersecciones o interferir con sus sensores para exhibir sus límites. Eso no demuestra que exista una campaña coordinada ni que los conductores hayan ejecutado esas acciones. Wayve respondió que su flota de pruebas no ha encontrado evidencia de sabotaje o mala conducta por parte de taxistas.
El recelo también tiene una explicación local. Las calles estrechas de Londres, los peatones impredecibles y los acuerdos informales sobre quién cede el paso son situaciones que los conductores creen resolver mejor que un sistema automatizado. Alex Kendall, CEO de Wayve, sostiene que su software aprende a conducir de una manera más parecida a la humana para convivir con quienes comparten la calle.
El impacto inicial puede ser financiero
Una investigación de Carl Benedikt Frey, Thor Berger y Chinchih Chen estudió la entrada de Uber en ciudades de Estados Unidos entre 2009 y 2015. Frente a ciudades donde Uber todavía no operaba, el ingreso de los taxistas asalariados tradicionales cayó cerca de 10%, mientras el número de trabajadores por cuenta propia en el sector aumentó casi 50%.
El estudio no permite pronosticar por sí solo qué efecto tendrán los robotaxis en Londres. Frey dijo al Financial Times que el efecto inicial probablemente se parecerá más a una competencia mayor, menos viajes y presión sobre los ingresos que a un despido masivo inmediato. El desplazamiento directo sería más probable si los vehículos autónomos reducen costos, mejoran su seguridad y se despliegan a mayor escala.
La incertidumbre ya está cambiando decisiones de largo plazo. Conductores entrevistados dijeron que conservarán autos antiguos en lugar de contratar préstamos a cinco años. Otros prefieren rentas más caras que puedan cancelar con un mes de aviso. No han perdido su trabajo, pero evitan comprometerse con un auto que tal vez no logren amortizar.
La automatización tampoco elimina todas las tareas humanas. Las flotas necesitan limpieza, mantenimiento, asistencia remota y personal que recupere vehículos inmovilizados. En Londres ya se anunciaron puestos para patrullar en bicicletas eléctricas y auxiliar a robotaxis atascados.
El sindicato GMB quiere que los conductores actuales puedan acceder a esas funciones, pero los anuncios revisados no cuantifican cuántos puestos crearían ni si compensarían posibles pérdidas de empleo.
La atención al pasajero no cabe en una ruta
Los conductores de taxis negros también defienden tareas que una ruta rápida no refleja:
- recoger objetos perdidos;
- ayudar con el equipaje;
- atender a pasajeros con discapacidad;
- limpiar el vehículo cuando alguien se enferma;
- vigilar lo que ocurre en la cabina.
Un chofer contó que, después de llevar de noche a una mujer sola, esperaba hasta verla entrar a su casa antes de marcharse. La anécdota no demuestra que un taxi con conductor humano sea siempre más seguro, pero expone preguntas concretas: quién presta asistencia, cómo se controla una agresión dentro del auto y qué respuesta recibe un pasajero vulnerable.
Una encuesta de YouGov citada por el Financial Times encontró mayor oposición a los robotaxis entre las mujeres que entre los hombres. La pregunta ya no es únicamente cómo circula el vehículo, sino quién ayuda a una persona vulnerable y qué respuesta existe ante una agresión dentro del auto.
Uber plantea una red híbrida
Uber afirma que los conductores humanos y los vehículos autónomos crecerán juntos durante un tiempo mediante una red híbrida. Wayve tampoco promete un despliegue repentino: Kendall señaló que hay menos de 10,000 vehículos automatizados en circulación en todo el mundo frente a unos 10 millones de conductores de Uber.
Evgenia Matrosova, Chief Ride-Hailing Officer de inDrive, dijo a Zag Daily que la empresa no planea entrar por ahora en mercados autónomos como Estados Unidos, Londres o Alemania. Su propuesta busca apoyarse en alianzas e integrar a los conductores en el sistema, no excluirlos.
Esa es una intención corporativa que todavía deberá probarse cuando sus proyectos autónomos alcancen escala comercial. Mientras tanto, Wayve todavía llevará supervisión humana en sus primeros viajes, pero los conductores de Londres ya están ajustando préstamos, rentas y decisiones sobre su carrera. El efecto laboral de los robotaxis puede comenzar antes de que un pasajero suba a un vehículo completamente sin conductor.
